Sírvase Vd. mismo

Sírvase Vd. mismo
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domingo, noviembre 08, 2009


SOBRE CONCILIACIÓN Y CULPA

Hace unas semanas hablaba con una amiga, que tiene un hijo de cuatro años, y me contaba con lástima lo mal que se sentía por tener que dejarlo en casa para ir al trabajo.
-No lo estoy criando yo –me decía. Son otras personas las que lo están educando.
Me contaba que cada tarde, después de comer, cuando ella tenía que volver a la tienda en la que trabaja, él le pedía llorando que se quedase a su lado, que no fuese a trabajar. Me decía que muchas veces se había marchado de casa con los ojos llenos de lágrimas, y con un enorme sentimiento de culpa por no poder quedarse con él.
Me gustaría decir que para mí todo es diferente, pero lo cierto es que no. Yo también me siento culpable cuando me marcho a la oficina, y la dejo llorando y llamándome. Y eso que yo, relativamente, tuve la suerte de poder acumular el permiso de lactancia con el permiso de maternidad, las vacaciones y después un par de meses de excedencia, que me permitieron incorporarme al trabajo cuando Irene tenía ya ocho meses. No quiero ni siquiera imaginar lo que tiene que ser incorporarte al trabajo cuando tu hijo apenas ha cumplido los cuatro meses.
¿Suerte? ¿Por qué suerte, si se trata de un derecho de los trabajadores? Bueno, evidentemente, todos no tenemos la misma flexibilidad en nuestros trabajos para hacer uso de nuestros derechos. Ni todos somos igual de imprescindibles para la empresa (y aquí estoy pensando en los autónomos o en los que trabajan para empresas muy pequeñas) ni todos nos podemos permitir estar varios meses sin cobrar.
Para algunas mujeres, hoy por hoy, ser madre implica tener que hacer renuncias. Es evidente que en materia de conciliación todavía tenemos mucho camino por recorrer. Y no me refiero exclusivamente a un permiso por maternidad más largo –que también, eso sí, con el apoyo necesario para que la ausencia de la empresa no sea traumática para nadie- La conciliación debería ser un concepto amplio, que compatibilice la atención de la familia con el trabajo sea cual sea la edad de los hijos.
Es un tema muy complejo, y muy delicado. Pero al mismo tiempo considero que es de vital importancia que se genere el debate social oportuno, porque nos estamos jugando algo muy valioso: Las generaciones futuras.
Evidentemente, no faltará quien opine que las mujeres de ahora lo queremos todo. Que no queremos renunciar a nuestra faceta profesional, y al mismo tiempo no queremos dejar de disfrutar de nuestra maternidad. No me sorprende que todavía quede gente con esa estrechez de miras. Alguno sigue pensando que los hombres son los que deben salir a cazar al mamut, mientras que las mujeres se deben quedar en casa acicalando la cueva.
Pues no, no me gustaría tener que renunciar a nada, sobre todo cuando estoy convencida de que las cosas siempre se pueden mejorar. Desde luego, no habríamos evolucionado hasta donde estamos ahora con esas mentalidades tan retrógradas. Pero eso no significa que no se pueda seguir mejorando, en derechos y en calidad de vida.
Y sobre todo, me niego a sentirme culpable, porque me guste mi trabajo, por querer mantener el puesto que tantos esfuerzos me ha costado. Pero tampoco entiendo que eso suponga tener que sacrificar todo mi tiempo, un tiempo que ni siquiera es mío, sino que también es de ella, de mi hija, y de mi pareja, de mi familia, y de mis amigos...

Por eso, cada vez que, después de cumplir con mi jornada reglamentaria, intento marcharme de nuevo a escondidas a la oficina, para seguir cumpliendo con la empresa -ella, por supuesto, atenta a cualquier movimiento mío, temiendo que me marche en cualquier momento, que le vuelva a hacer la espantada, me coge de la mano y me dice en su idioma: mamá, no te vayas- y a mí se me hace un nudo en el estómago y no puedo evitar preguntarme: ¿Estaré haciendo lo correcto?
No lo sé. A veces dudo de que exista una respuesta correcta. Desde luego, ¡Qué difícil!

sábado, octubre 31, 2009

DOS PROPUESTAS ORIGINALES

Hoy sólo quiero dejaros estos enlaces tan chulos, un par de joyas en forma de blog, que he descubierto navegando por la red.
Los dos muestran trabajos hechos a mano, absolutamente artesanales y realmente maravillosos. El primero se llama "Arriba en el desván" (Si pincháis sobre las letras azules os enlazarán a la página) y en él vamos a ver auténticas monerías para decorar el cuarto de un bebé, para hacer un regalo original... ¡Qué sé yo! Hay cuadros, siluetas, cojines, lámparas... y todos preciosos, ya veréis si echáis un vistazo qué cosas tan bonitas. Personalmente tengo predilección por las siluetas, y ésta es una de mis favoritas


El segundo blog nos lleva a un interesante mundo, el de las Susinas, que no son otra cosa que estas muñequitas preciosas hechas de fieltro, que saltan al blog de Susina´s Dream y se convierten en hermosos seres con vida propia y una personalidad muy peculiar.

Lolita broche/brooch
Cargado originalmente por susinasdream


¿Verdad que son un encanto?

viernes, octubre 23, 2009

Cuídate

Esta ha sido una semana extraña. He tenido la sensación de vivir en una montaña rusa, con tantísimos altibajos como he experimentado.

El ritmo de trabajo de estos últimos días ha sido frenético, y es increíble como reacciona el organismo en estos casos. He alternado el insomnio, la irritabilidad e incluso el mal humor a veces, con la euforia y la satisfacción en otros momentos.

Se supone que ahora, viernes por la tarde, debería estar cansada (derrotada incluso) Pero aún me queda un poco de mecha, para mi sorpresa.

En fin, vamos a celebrar que ha llegado el fin de semana con una canción especial. (Para mí hoy lo es, por distintos motivos)

Un beso, y cuidaos.





viernes, octubre 16, 2009

NO COMENT


lunes, octubre 12, 2009



Feliz día de la Hispanidad


Hoy, día doce de octubre, se celebra el día de la Hispanidad, y más allá de desfiles y otras demostraciones más o menos grandiosas, hoy debería ser un día para reflexionar sobre esta lengua tan estupenda que compartimos más de cuatrocientos millones de personas.
Esta lengua tan rica, tan variada en matices, sonidos y acentos, en la que han escrito autores de la talla de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Marquez, Miguel Delibes, y muchísimos otros, que han hecho de nuestra literatura un placer y un privilegio.
Porque no nos engañemos, poder leer en versión original a tantos y tantos genios, sin intermediarios, desde su pluma hasta nuestros ojos, es un regalo que nunca valoraremos lo suficiente.
Por eso hoy me gustaría felicitar a todos mis hermanos de idioma, y dar las gracias por poder disfrutar de esta lengua que me permite entenderme con medio mundo.


Por supuesto, que no se me olvida, también aprovecho para felicitar a todas "las Pilares" y a los zaragozanos desearles unas felices fiestas.

viernes, octubre 02, 2009

Veinte meses juntos (Ilustración de ©2009 Mamá de Lola)


El próximo domingo hará veinte meses que nació Irene. Veinte preciosos meses, irrepetibles, que ahora me parece que han pasado en un suspiro.

Resulta increible, que un día tan duro como aquel cuatro de febrero de 2008, tan largo, tan extenuante, pueda ser recordado con tantísimo cariño. Y eso que las cosas no salieron como yo las había previsto, ni muchísimo menos. Ni la cesárea entraba en mis cálculos (sobre todo después de haber hecho la dilatación completa) ni mucho menos que me la hicieran con anestesia general, porque la epidural no me había hecho efecto, y además estaba tan cansada que no tenía fuerzas para nada cuando llegó el momento.
La lactancia tampoco fue un camino de rosas precisamente. El comienzo fue un desastre, porque tenía uno de los pezones invertidos, y no conseguía que la niña se agarrara. A eso le añadimos los consejos de unos y otros, poca formación en la materia por mi parte, una información deficiente por parte de algunos profesionales del hospital. Bueno, me quedaré con lo bueno, con mi matrona que se pasó por la habitación al día siguiente del parto, y me enseñó la postura para dar de mamar después de una cesárea.
El caso es que cuando nos dieron el alta, Irene tomaba biberones después de todas las tomas.
Pero como soy muy terca, y yo no me sentía satisfecha así, comencé a hacer lo que debía haber hecho durante los meses de embarazo: leer sobre lactancia. Y entonces aprendí muchas cosas.
Gracias a los consejos de un foro sobre lactancia, que por desgracia ha desaparecido, y del foro de preguntas y respuestas de la Asociación Española de Pediatría, conseguí relactar. Es decir, que poco a poco fui retirando los biberones, y a los dos meses y medio Irene sólo tomaba mi leche. Fue un proceso lento, muy adaptado a ella, y creo que esa fue la clave para conseguirlo. Aún recuerdo la cara de extrañeza de mi pediatra y su enfermera cuando, en una de las revisiones les dije que la niña no tomaba nada de leche en biberón. En el ordenador tenían apuntado que estaba con lactancia mixta, y supongo que esperaban justo lo contrario. Y yo tan contenta, como os podéis imaginar.
Quiero dejar claro que, aunque defiendo la lactancia en los términos que recomienda la Organización Mundial de la Salud, respeto todas las opciones, siempre que se hagan desde el convencimiento personal. Pero me duele que muchas madres, que como me pasaba a mí, realmente quieren dar el pecho, no lleguen a conseguirlo por no tener las herramientas necesarias. ¿Cuáles son?

- En primer lugar, acceso a una información completa y correcta.

- En segundo lugar, apoyo y asesoramiento en el entorno.

- En tercer lugar, CONFIANZA. Si quieres, probablemente podrás, pero tú eres la primera que tienes que creer en ti misma.

Y todo esto viene a cuento de que, estamos celebrando la Semana Internacional de la Lactancia, y me ha servido como excusa para contar mi historia, que todavía continúa, después de veinte meses y creo que se mantendrá durante este invierno al menos, que con el frío siempre apetece acurrucarse.
Mañana por la mañana, iremos a escuchar a Rosa Jové. Ya os contaré qué tal.

PD: La ilustración es de mamádelola, y si os gusta podeis ver otros preciosos dibujos suyos en su página web:

http://mamadelola.com/

lunes, septiembre 28, 2009

Érase una vez el color amarillo





─Mamá ¿cuál es este color?
─ Este color es el amarillo. Mira, los pollitos son amarillos, los girasoles también y los limones…
─¿Y los periódicos?
─Sí hija, también los periódicos suelen ser amarillos con demasiada frecuencia
.

Lo siento si alguien se me ofende, pero es que estoy hasta las narices de la prensa de este país. Creo que ya nadie se salva, aquí nadie contrasta nada, no importa el daño que puedas hacer. Ya no existe el derecho a la imagen, ni al honor, ni la prudencia ni la decencia. Esto es una competición a ver quién saca el titular más agresivo, o quien hace más demagogia.
Un auténtico asco…
Y no sigo, que sé que al final diré algo de lo que me pueda arrepentir.
Como consumidores de información, alguien debería velar por nosotros, porque se publiquen informaciones veraces, porque no se nos manipule, ni se nos vendan medias verdades, o mentiras completas de manera impune.
Como consumidores de información, deberíamos exigir que no se nos tome más por tontos. Yo sé que llenar páginas a diario, o minutos de radio y televisión es difícil. Pero para escuchar sandeces, ya tenemos a los parásitos del corazón.
Seamos serios. Por favor.

Y perdonad si no soy más explícita. Creo que quien me conozca bien puede adivinar a qué me estoy refiriendo. Pero no quiero dar más detalles para no echar más leña al fuego. Que ya bastante arde con los dimes y diretes de los unos y los otros.

Pero ¿hay alguien que lea todo esto?