domingo, agosto 16, 2009

FELIZ CUMPLEAÑOS, PAULA

FELIZ CUMPLEAÑOS, PAULA



Esto es parte de una conversación que protagonizó la que escribe esta misma semana en la oficina. Un cliente me preguntaba por algo que le habían explicado hacía un tiempo, no sabía a ciencia cierta quien (últimamente ha habido varios cambios de personal):

- El otro día estuve hablando con una compañera tuya en aquella mesa de allá
- A lo mejor era yo...
- No, qué va. Era una chica joven.

Ups... y yo me pregunto ¿en qué momento dejé de ser joven que ni me di cuenta?

Todo esto viene a cuento de que hoy es mi CUMPLEAÑOS, y de que estoy muy feliz de cumplir 35 años, aunque ya no me digan que soy joven.
Al fin y al cabo, cuando yo nací mi madre tenía 36 y aún tuvo tiempo de tener otros dos hijos más.
Si pienso en los años que me quedan para jubilarme, es posible que me queden otros tantos.
Y si me miro en el espejo, me gusta lo que veo. Pero bueno, eso es porque me miro con benevolencia, eso está claro.

Pues eso, que me vais a permitir el ejercicio de narcisismo, y hoy me voy a dedicar una canción, porque yo lo valgo.

sábado, agosto 08, 2009

Riaza


Riaza


Esta última semana la hemos pasado en Riaza, un pueblo segoviano precioso enclavado en la Sierra de Ayllón, a 74 km de Segovia y 120 km de Madrid. Allí, durante estos días, hemos disfrutado de una temperatura ideal, con algo de fresquito incluso al anochecer -la rebeca siempre a mano porque hacía falta- Irene ha corrido a su gusto por el parque de "El Rasero" y sobre todo, hemos desconectado de la rutina y del trabajo.
Para mi gusto, lo más bonito del pueblo de Riaza es su plaza porticada del siglo XVII, considerada Bien de Interés Cultural desde 1970.
Muy cerca del pueblo, a escasos 5 km se encuentra el paraje de Hontanares, con su ermita, y en distinta dirección, a unos 9 km el hayedo de La Pedrosa, un paraje inolvidable, con unas preciosas panorámicas, que culmina en el Puerto de La Quesera, y hace frontera entre las dos Castillas.
La estación de esquí de La Pinilla se encuentra también muy cerca, aunque es evidente que en esta época del año no estaba en su mejor momento para ser visitada. Aun así, simplemente el paisaje de montaña ya merece la pena.
Desde allí, no perdimos la ocasión de hacer una escapada a la Villa de Pedraza, un pueblo con un especial encanto, que tanto por su enclave, como por lo bien que conserva su carácter medieval, me recordó mucho a otro pueblo inolvidable de nuestra Mancha: Alarcón.
Pedraza me cautivó por sus calles empedradas, por los preciosos paisajes castellanos que la rodean, su castillo medieval, pero lo que sin duda más me impresionó fue la cárcel. En la visita guiada pudimos descubrir cómo eran tratados los prisioneros, los grilletes que usaban para sujetarles de pies y manos, y colgarlos de la pared. En qué inhumanas condiciones eran recluídos y castigados, hasta provocarles la muerte de la manera más angustiosa que cabe imaginar. Para mí fue una visita impactante, que merecerá su correspondiente relato, en cuanto sea capaz de ordenar toda la información con un poco de calma.
De Segovia, y el Palacio de La Granja, mejor hablamos en otro post.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Me visitan desde