miércoles, diciembre 29, 2010

Feliz 2011


Estamos a punto de finalizar el año, comienza uno nuevo, y es casi inevitable proyectar nuestras ilusiones y las ganas de iniciar nuevos caminos sobre estos meses todavía sin escribir.

Este tampoco ha sido un año fácil, y creo que lo terminamos con la sensación de que esta crisis va para largo, y con muy poco ánimo (o al menos así es por mi parte). Pero como lamentarse no sirve para nada, vamos a intentar pensar en positivo. Vamos a formular nuestros deseos, como cada mes de enero, nuestros propósitos de mejora, vamos a hacer los rituales de costumbre, para atraer la prosperidad, la energía positiva y la esperanza a nuestras vidas. Y vamos a aprovechar la ocasión para renacer una vez más.

Este año nos traerá como siempre sorpresas agradables y algún que otro disgusto. Espero de corazón que lo positivo gane por goleada y en eso es en lo que tenemos que concentrarnos.

En mi entorno de amigos, esta primavera, casi con toda seguridad que llegará alguien muy especial desde China. Después de una espera de más de seis años, esta llegada  alegrará a una familia a la que queremos mucho y que ya se merecen un desenlace feliz en esta historia. Sé que lo han pasado mal por toda la incertidumbre con la que se ha desarrollado el proceso, pero por eso mismo estoy segura de que, en la recta final, sus ilusiones estarán más cargadas que nunca, y vivirán el encuentro con una alegría inmensa.

En lo profesional espero cambios, nunca si sabe en qué dirección, pero vendrán cambios importantes; en lo personal me conformo con conservar la estabilidad y seguir avanzando.

Este año comenzará también la aventura del colegio para Irene, con todo lo que ello implica de reorganización y adaptación a sus nuevos horarios. Una nueva etapa para ella, que se nos hace mayor sin darnos cuenta. Y tengo que confesar que en mi situación, con bastantes probabilidades de que no tenga más hijos, la idea de que se me haga "grande" me deja un nudo en la garganta que se me hace difícil de digerir.

En fin, que este nuevo comienzo de año nos sirva de estímulo para seguir mirando hacia delante, para coger fuerzas y arrancar de nuevo, con la certeza de que, dentro de un año, seremos capaces de hacer un balance positivo de estos doce meses que vamos a inaugurar.


Que disfrutéis de la noche de fin de año y que tengáis un

FELIZ 2011

pero sobre todo, ojalá que podamos seguir compartiéndolo juntos como hasta ahora.


Un beso muy grande y un brindis por los buenos momentos que el futuro nos tiene guardados






miércoles, diciembre 22, 2010

De oruga a mariposa

Sigo aquí, y sigo sin demasiadas cosas que contar.
Mejor dicho, sin demasiadas cosas alegres que contar.
Me he propuesto no volver a escribir mientras no tenga algo optimista que decir, y de momento lo único que me esperanza es que sé que solamente estoy pasando por una nueva fase de mi vida, que todo esto pasará más pronto que tarde, y que llegará el día en el que esta oruga se convierta en una mariposa fuerte, mucho más fuerte y más sabia.
De momento aquí sigo, dentro de mi crisálida.

Sé que seguís ahí a pesar del silencio. Y me alegra sentiros cerca.

Un abrazo.

viernes, diciembre 03, 2010

Necesito darme un tiempo

Cuando abrí este blog, allá por abril de 2008, yo tenía unas circunstancias, unas expectativas, unos sueños y alguna que otra ilusión.
Luego el tiempo siguió su curso, como hace siempre el muy suyo, y todo fue cambiando de forma más o menos sutil.
El blog se ha ido trasnformando según yo misma evolucionaba, y los contenidos han seguido los vaivenes de mis propios estados de ánimo. Es lo natural, al fin y al cabo. Lo esperado.
Últimamente, y os aseguro que ese últimamente es un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para haber sopesado bien los pros y los contras, ya no tengo la misma ilusión por seguir publicando nuevas entradas.
No me gustaría que éste se convirtiese en uno de esos blogs que mueren por abandono porque ya nadie los actualiza. No me gustan las despedidas que nunca se hacen. Porque, aunque pocos, sé que algunos habéis al otro lado de estas líneas, y no me encontraría cómoda silenciando el blog sin más.
Os debo al menos una despedida en condiciones. Por gratitud ante todo. Por las veces que me habéis hecho sonreír, o que me he sentido escuchada.
Os debo como mínimo un hasta pronto, un hasta siempre, o un hasta no se sabe cuando.
Os lo debo por el cariño que me habéis demostrado. Porque la mayoría sois mis amigas, y os quiero un montón.
La duda que me queda, en cualquier caso, es si dejar el blog abierto, o cerrarlo definitivamente y liberar espacio en la web.
De momento empezaré por tomarme un descanso.

Prometo volver, aunque solo sea para contaros las conclusiones.

Hasta entonces os mando un beso muy grande.

miércoles, diciembre 01, 2010

INCERTIDUMBRE


 Dichosa palabrita, parece que se haya puesto de moda…

Y lo cierto es que últimamente tengo la sensación de andar todo el día en mitad de una  niebla de incertidumbre.
Cambios, demasiados cambios, que hacen que cada mañana tenga que volver a preguntarme quien soy en realidad, si sigo siendo la misma que era ayer, o si en algún momento he sabido quien era.
Todo cambia, como un torbellino. A velocidades que cuesta digerir, y sin tiempo de réplica.
Y lo peor de tantos cambios es la parálisis.

El miedo a cometer errores, la desorientación… a veces me dan ganas de agarrarme a la silla porque pienso que en cualquier momento va a salir volando.                                                                                                                                                                                              Lo segundo peor es saber de antemano que los cambios seguirán adelante, al menos por unos meses más…


 INCERTIDUMBRE

 No tener certeza de nada.

Y el vértigo que ella implica…

lunes, noviembre 22, 2010

El café de la mañana

El momento del café, en mitad de la mañana, era su oasis. Durante esos veinte minutos de desconexión, su imaginación navegaba y sus problemas cotidianos se disolvían como el azúcar en el café.

Elegía casi siempre el mismo rincón, ni cerca ni lejos de la barra, frente a la puerta de entrada a la cafetería. Conocía a casi todas las personas que ocupaban las mesas cercanas. A todos, en mayor o menos medida, les había imaginado historias.

Todo comenzó como un juego, una mañana aburrida en la que intentó averiguar la profesión de cada uno de ellos por su vestimenta, su peinado o su manera de comportarse.

En la barra, trajeado, hojeando el periódico y fumando con avidez, el comercial del banco de la esquina.

En la mesa de más alboroto, el grupo más heterogéneo, en edades, en estilos, todos muy expresivos, hablando con el cuerpo casi tan alto como con la voz: el claustro de maestros de un colegio cercano.

Un poco más allá, junto a la ventana, una pareja de edad avanzada que aún conservaba el amor y el humor casi intactos…

Luego llegaron las especulaciones. Casi sin darse cuenta, comenzó a añadir detalles a cada una de esas historias. Familias, inquietudes, amores y amantes, aficiones insospechadas, secretos inconfesables…

Veinte minutos al día para imaginar vidas. Veinte minutos para convertir la realidad en niebla y mirar el mundo con ojos de escritora. Con ojos de quien juega a ser dios y se atreve a soñar un mundo diferente.

Ni mejor ni peor. Sencillamente diferente.

Veinte minutos para difuminarse, para aparcar el tiempo y disfrutar en su realidad paralela. Cada mañana, con la ilusión de una niña, se colaba dentro de aquel escenario de lo cotidiano, y lo transformaba en una novela que solo estaba escrita en su mente.

Y ella se lo contaba a su pequeño bloc de notas desde su rincón privilegiado.

Lo que nunca imaginó es que, detrás de la barra, entre café y tostada, entre caña y refresco, desde hacía unas semanas, alguien la imitaba en su juego de inventar realidades.

En este caso, la única protagonista de la historia era ella. Ella sola, en su mesa, con su café ya frío, con su bolígrafo color plata; con su pequeño bloc de notas.

sábado, noviembre 20, 2010

PORNOGRAFÍA INFANTIL ¡¡NO!!


No, no y no. No hay medias tintas ni dudas sobre esto. Los niños son seres a los que proteger, como dije en otra ocasión, son libros en blanco sobre los que está todo por escribir. ¡Que nadie nos los ensucie!
No puedo ni siquiera imaginar qué mecanismos mentales pueden justificar semejante barbaridad. Es simplemente asqueroso. Y tan responsables son quienes trafican como quienes consumen.





Por favor, si has llegado hasta aquí buscando en google algo sobre pornografía infantil, angels, lolitas, o boylover, piensa un poco en alguien que no seas tú mismo. Haz un favor al mundo y pide ayuda a un profesional. Y deja en paz a los niños y su inocencia.

jueves, noviembre 18, 2010

LOCAS



Tengo la suerte de conocer a gente que derrocha talento. Y es una suerte enorme, lo sé, porque además, cuando ves que ese talento es reconocido, tienes la oportunidad de alegrarte por ellos, y casi siempre acabas diciéndo así, como para ti misma, aquello de: a mí no me extraña.
Hoy quiero hablaros de un amigo que buscó su suerte, que persiguió un sueño, y que a día de hoy tiene que sentir un vértigo extraño en el estómago, porque está saboreando una pizca de todo el éxito que sin duda le espera.
Él se llama José Pascual Abellán. Una persona con una gran sensibilidad, que sabe transmitir perfectamente las emociones a través de las palabras. Ayer me contaba que su obra de teatro ─Locas─  se está representando con una genial acogida en la sala “Nudo Teatro” de Madrid. Y yo no puedo sino alegrarme y compartir la noticia con vosotros, que sé que, posiblemente, os alegraréis tanto como yo.
La historia de Locas es la historia de dos mujeres (interpretadas por las actrices Ángeles González Cuerda y Maribel Jara)  que se conocen en la consulta de un psiquiátrico.
No puedo contaros mucho sobre la obra (de momento) porque todavía no he podido ir a verla, pero prometo una reseña en cuanto tenga la oportunidad de disfrutarla. Lo que sí puedo trascribiros es la crítica aparecida en el diario “El Mundo” el pasado 29 de octubre cuando la incluyó en el Topmetrópoli como uno de “los cinco mejores duelos teatrales de la cartelera”
“Posiblemente, los nombres de Ángeles González y Maribel Jara ─señalaba el diario─ no digan mucho a los espectadores. Sin embargo, estas actrices curtidas en el circuito alternativo realizan un magnífico trabajo en esta obra sobre la locura y los recursos que utiliza nuestra mente para enfrentarse a la realidad”
No me cabe duda, así a ojos cerrados, de que es una obra altamente recomendable. No obstante, si os apetece saber algo más sobre ella aquí tenéis el enlace al blog de la compañía "Teatro a cuestas" y si queréis verla en la capital, podéis reservar vuestras entradas aquí. Aunque algo me dice que la cosa no se va a quedar en Madrid, y que vamos a poder verla representada también en otras ciudades de nuestro país.
Les deseo un buen montón de éxitos, y que no se dejen amilanar por aquello de que el teatro es un mundo complicado, o que el momento pueda ser especialmente duro, porque como decía aquel sabio griego, la belleza está en lo difícil. Y evidentemente el triunfo es para los valientes.

martes, noviembre 16, 2010

¿Por qué escribo?

Esa faceta tuya no la conocía yo. Madre mía, ¿de dónde sacas el tiempo?

Me lo suelen decir de vez en cuando algunas personas de mi entorno (sobre todo compañeros de trabajo) cuando se enteran de que me gusta escribir. Y esa observación no deja de sorprenderme, porque siempre he pensado que cuando algo te hace disfrutar, sacas tiempo hasta de debajo de las piedras para dedicarte a ello. Y a mí no es que me guste escribir: es que lo necesito. No hay más.

Sé que jamás me ganaré la vida con esto. Pero es que no lo hago por dinero.
Sé que hay muchísima gente que escribe, con talento a raudales, y me alegro de que así sea, porque es un síntoma de la buena salud cultural de una sociedad. Tampoco lo hago por reconocimiento.
No es exactamente una afición. 
A veces ha podido ser incluso una terapia, pero tampoco es exactamente por eso.

Escribo porque necesito contar parte de la vida que fluye dentro de mí.

Y mejor o peor relatadas, con más o menos acierto, con o sin chispa, con mejor o peor estilo, lo realmente cierto es que, aquellas historias que tú no cuentes, nadie podrá contarlas por ti.

Me gusta escribir como me gusta llenarme los pulmones de aire fresco en mitad del monte, o beber agua de la palma de mi mano en el nacimiento de un río. De la misma manera que me puedo quedar varios minutos observando una hoja en el suelo, en pleno otoño. Igual que disfruto hundiendo mis pies en la arena en las noches de verano, junto a una playa. Como me absorbe el vuelo de una abeja sobre las flores de mis macetas.
Me da serenidad. Me reconcilia con el tiempo que no me dedico.

Me sorprende el poder de las historias para inventarse a sí mismas. A veces tengo la impresión de ser un simple medium, que pone sus manos como vínculo entre dos mundos que no sabrían conectarse de otra forma. Porque en muchísimas ocasiones, yo sólo invento las primeras frases, y el resto se escriben solas, y hasta discurren por caminos que yo jamás habría imaginado.

Sí, lo confieso. La mayor parte de las veces escribo por curiosidad. Para saber de una vez por todas cómo terminaba aquella historia.

jueves, noviembre 11, 2010

Regalos imaginarios

Hace un tiempo que Irene ha inventado un nuevo juego: los regalos imaginarios. 
De vez en cuando se acerca con las manos juntas y nos entrega un paquete invisible que -por supuesto- viene perfectamente guardado en una caja de colores y con un lazo encima. 
Hay que abrirlos con mucha emoción y es importante sorprenderse mucho y decir en voz alta lo que hay dentro. Cuantos más detalles se den, mucho mejor. Luego se deben dar las gracias y corresponder con otro regalo.
Al principio dentro de los paquetes solíamos encontrar cuerdas para saltar, muñecas, flores... Pero ahora la cosa se ha perfeccionado tanto que los regalos son a la carta:
Antes de entregárnoslo siempre nos pregunta: ¿qué regalo quieres? supongo que para evitar que cada uno nos imaginemos una cosa diferente...
Os haréis una idea de lo contentos que andamos dando y recibiendo regalos todo el día, regalos que además tienen múltiples ventajas: no ocupan espacio, siempre parecen nuevos, es muy fácil acertar, y son total y absolutamente gratis. Por el momento no les conocemos inconvenientes.
Os animo a que os apuntéis a la nueva moda de los regalos imaginarios. Es una de las formas más sencillas que conozco de arrancar una sonrisa.

martes, noviembre 09, 2010

La luciérnaga

Una noche, en el huerto, vi una luciérnaga. Me sorprendió su brillo, muy tenue, revoloteando a unos metros de mí, como una pequeña estrella. Nunca había visto una luciérnaga, y hasta ese momento las consideraba casi como un animal mitológico. Tal vez por eso, después de seguir su vuelo durante un par de minutos, pensé que sería oportuno formular un deseo. Han pasado más de quince años desde entonces, pero todavía no he perdido la esperanza.
Tal vez las luciérnagas no tengan la capacidad de conceder deseos. Es probable que tampoco las estrellas fugaces, los dientes de león, o las velas de cumpleaños. Pero yo seguiré con la ilusión intacta. No pierdo nada por cerrar los ojos, cuando me tumbo en la cama cada noche, y dejar que mi imaginación vuele y brille igual que la luciérnaga.
Porque al final ¿qué es la vida sino una colección de ilusiones con las que soñar a diario? Para mí, la magia de cada día consiste en saber descubrir ese deseo que aún tenemos pendiente de cumplir.

viernes, noviembre 05, 2010

Relatos en Punto Radio


Hace ya un par de meses que comenzamos con el proyecto, y aunque ya lo había dejado caer en algún post anterior, hoy retomo el tema para contaros nuestra experiencia radiofónica.
El Club de Escritura "La Biblioteca" tiene un pequeño espacio en las ondas. Los lunes y martes, entre las ocho menos cuarto y las ocho de la tarde, podéis escuchar nuestros relatos y poemas en Punto Radio Albacete dentro del programa "Queremos Hablar", de la mano de la encantadora María García. Y aquí tenéis un par de fotos para que veáis lo profesionales que nos ponemos, cascos incluidos.






La fotógrafa es nuestra compañera Toñi, y además de Alicia (encima del texto) y yo misma (la mujer de rojo) podéis disfrutar también de los estupendos relatos de Pepi, José María, Gracia, la propia Toñi, y muy pronto también de Teresa.
Os garantizo que tod@s ell@s son escritor@s que merece la pena descubrir.
Y mucho me temo que los que faltan no se van a librar de la foto tan fácilmente...



Si entre tanto queréis descubrir los textos de la gente del Club de Escritura, no dejéis de pasaros por nuestro blog. Y si además nos dejáis un comentario, os aseguro que nos hará mucha ilusión.

PD. Las fotos las he robado descaradamente del blog http://floresdedientedeleon.blogspot.com/. Gracias Toñi, y espero que no te importe  ;P

sábado, octubre 30, 2010

Hoy hace cien años, en Orihuela...

Hoy hace cien años, en Orihuela, nacía Miguel Hernández.
Sé que no soy ni la primera, ni la última, ni la más original, pero desde este rincón también quiero hacerle hoy mi particular homenaje.
Y me apetece contar que mi primer regalo de San Valentín, fue precisamente un libro de poemas suyo. Que desde ese momento me enamoraron sus sonetos, su poesía tan cargada de sentimiento, sus elegías, sus silbos...
Su historia es triste, como la de muchos hombres y mujeres de su época. Pero él tuvo la oportunidad de dejarnos su espíritu escrito en versos. Y gracias a eso su recuerdo permanecerá siempre vivo a pesar del paso del tiempo.
El pasado miércoles, tuvimos la ocasión de escuchar un puñado de sus poemas en la poderosa voz de un actor enorme como es José Sacristán. Me habría gustado encontrar la manera de haceros llegar la emoción que sentí aquella tarde. Fue un recorrido íntimo por la vida del poeta a través de sus versos. Un Miguel Hernández hombre, enamorado, luchador, idealista, esposo y padre.

Este es uno de los poemas que se leyeron. Sentimientos a flor de piel. Nítido, transparente como el agua.


Me sobra el corazón


Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.


Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.


No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.


Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.


Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.


Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?


Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?


Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.


Me sobra corazón.


Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.


No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

viernes, octubre 29, 2010

Para relajarse

Este fin de semana me lo voy a tomar con calma. Me apetece empezar por un buen baño con música relajante.

martes, octubre 26, 2010

Pequeños Momentos

Hay cosas que llegan en el momento preciso, y últimamente necesitaba algo así.
Hoy he comenzado un curso de haiku que me ha dejado un muy buen sabor.
Y digo que llega en el momento preciso porque, después de un inicio de semana un poco torcido, he salido con una paz interior que hacía tiempo que no conseguía.
Y es que, cada vez estoy más convencida de que la felicidad consiste en saber coleccionar esos pequeños buenos momentos que nos encontramos por aquí y por allá.
Un café con compañía agradable, un buen libro, un guiño o un beso en el instante justo, un saludo de los de verdad, una taza de chocolate caliente en una tarde de tormenta interior...
Y los malos rollos, que se vayan al pijo.
Bastantes sinsabores nos encontramos a lo largo de la vida, como para darle importancia a quien no la merece.

viernes, octubre 22, 2010

Te quiero mucho

Soy una persona afortunada. Últimamente me lo dicen a menudo: Te quiero mucho mamá
Y si viene acompañado de un buen beso con abrazo, la sonrisa se me queda tatuada durante horas.
Sé que esta etapa pasará, y vendrán otras etapas diferentes. Es necesario que así ocurra, como me ocurrió a mí, y como lleva ocurriendo desde el origen de la humanidad.
Por eso, quizás, me apetece dejar constancia de estos pequeños momentos, por si algún día tengo que recordarlos.

Esto circula por la red y llegó a mi muro en facebook gracias a una estupenda madre que se llama Ana. Aunque la mayoría lo conoceréis, quiero compartirlo.


2 años: mamá sabe todo!

8 años: mamá sabe mucho!

12 años: mamá en realidad no sabe todo!

14 años: mamá no sabe nada!

16 años: mamá es nula! ......

18 años: mamá ya pasó de época!

25 años: mamá quizá sabe de esto!

35 años: antes de decidir le preguntaré a mamá!

45 años: me pregunto qué opinará mamá de esto! 

75 años: cómo me gustaría poder preguntarle a mamá!


Yo también te quiero mucho hija.

Y aunque ya no te lo diga, también te quiero mucho, mamá.



jueves, octubre 21, 2010

Nueve


Dice la numerología, que si sumamos los dígitos de nuestra fecha de nacimiento, y los reducimos a uno solo, obtendremos el número que nos define y que marca nuestra personalidad y nuestro destino.
Yo no es que crea en estas cosas, pero me gusta jugar, para qué negarlo.
Y hoy que he tenido un día laaargo y no tengo ganas de pensar en cosas serias, me apetece entretenerme un rato en algo un poco más frívolo. Y de paso me acordaré de aquellas tiradas de cartas que hacíamos hace ya... ¿tantos? pues sí, unos cuantos años, en los descansos de las clases de la universidad. O de las lecturas detalladas del horóscopo chino, del celta o de ya ni me acuerdo cual... Pues eso, que nos lo pasábamos bien, y a veces hasta nos sugestionábamos tanto, que acababan por hacerse ciertas las predicciones.
Pues hoy la cosa va de números. Y concretamente de mi número: el 9
Y es que me encanta este número, que tiene algo de mágico. Son muchísimas las curiosidades que encierra, como podéis comprobar en este enlace. Cualquier múltiplo de nueve, al sumar sus dígitos y reducirlos a uno solo, dará siempre nueve.
Dicen que es un número de mal augurio en la cultura japonesa, pero de buen augurio en la cultura china. Decimos que un embarazo humano dura nueve meses (aunque realmente vienen a ser diez lunas), las novenas también duran nueve días, nueve eran los planetas cuando yo estudiaba, y nueve eran también las musas.
Para los griegos, si el número 3 simbolizaba la perfección, el nueve (la suma de tres treses) representaba la plenitud, la idea de lo completo.
Y como última casualidad os contaré que, cada mañana, cuando voy al trabajo, me encuentro con un coche cuya matrícula está formada por cuatro nueves. Me hace mucha gracia que esté siempre aparcado en el mismo sitio exacto, y al pasar a su lado pienso que una matrícula así tiene que presagiar algo positivo.
Hoy han sido dos los coches cargados de nueves con los que me he cruzado. Y al ver el segundo es cuando he pensado: tanto nueve, tiene que significar algo.

Y sí... yo creo que lo que significa es que, definitivamente, se me ha debido desajustar la última tuerca. Si esto yo ya lo veía venir...

Espero que no sea contagioso ;)

jueves, octubre 14, 2010

El hombre que sabía escuchar


El hombre que sabía escuchar

Nunca pensó que aquello fuese un talento especial, pero lo cierto es que lo tenía. Paul sabía escuchar.
Tal vez porque vivía solo en mitad de un hayedo semiabandonado; quizás porque le interesaban las historias ajenas tanto o más que las suyas propias; posiblemente porque al absorber aquellos trozos de la vida de otros, como quien decora un jarrón con recortes de revistas usadas, iba llenando la suya de emociones, dudas, preguntas y respuestas. Ni siquiera él lo sabía, pero era cierto. Paul disfrutaba cuando clavaba los ojos en la persona que tuviese enfrente, y ésta le desnudaba su interior con todos sus recovecos.
Nadie se cuestionó jamás por qué ocurría aquello, pero era algo frecuente y  natural que sus vecinos acudiesen a su modesta cabaña de madera para desahogar sus problemas, para volcarle sus miedos o pedirle algún consejo. Algunos incluso recorrían varios kilómetros por aquellos caminos sin pavimentar. No importaba, si al final sabían que podrían encontrar aquella mirada serena, la paciencia, la empatía que solamente Paul sabía dispensar a manos llenas, como quien ofrece su casa en mitad de la lluvia, o una ropa de abrigo en una noche de invierno.
Paul, con sus pequeños ojos verdes rodeados de arrugas, la expresión serena de su rostro curtido por el viento y los años, los labios delgados casi siempre callados, convivía con ese don sin darle demasiada importancia. Tal vez no imaginaba que aquellos instantes de escucha fuesen tan importantes para los vecinos que le visitaban. Para él escuchar era algo normal, no tenía la percepción de que su escucha fuese diferente a la de cualquier persona. Pero lo era.
Durante años, Paul apaciguó iras, consoló tristezas, repartió consejos, ofreció sonrisas, desenredó dudas, esperanzó incertidumbres, sostuvo espíritus, calmó miedos… y así iba llenando sus días y ocupando sus horas desde que el sol nacía hasta que se ocultaba tras la colina.

De noche, sin embargo, todo cambiaba.
En el preciso instante en que cerraba la verja metálica que cercaba su jardín, cuando desaparecían los sonidos del día y la oscuridad comenzaba a acomodarse en su porche,  el único compañero que se atrevía a compartir mesa y chimenea con aquel viejo chiflado que se empeñaba en vivir en mitad de aquel hayedo era el silencio.
Un silencio tan frío y tan pesado que a veces incluso llegaba a asfixiarle. El silencio lento, lleno de recuerdos que ni siquiera eran suyos. Empeñado en demostrarle la magnitud de su soledad.
Y entonces Paul, deseaba que, por una vez, hubiese alguien que le escuchase a él.


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Las fotos corresponden al lugar en donde tengo previsto nacer en mi próxima reencarnación. Quien adivine de qué país se trata, quedará invitado a acompañarme.





martes, octubre 12, 2010

Cien años de soledad


Hacía tiempo que un libro no me absorbía de esta forma: estoy leyendo Cien Años de Soledad.
Mi historia con esta novela es reincidente, porque ya comencé a leerla hace años sobre un libro que resultó defectuoso, ya que tenía varias páginas en blanco. 
No es la primera vez que me pasa: te sumerges en una historia, casi eres parte de ella, sus personajes conviven en tu día a día y de repente... la trama se quiebra por un error de imprenta.
En un momento así, uno se da cuenta de que lo que tiene en sus manos es un objeto elaborado por humanos, sujeto a equivocaciones, y no la llave pseudomágica que abre la puerta a otros mundos que siempre he creído que es un libro. Y estrellarse con la realidad de esa manera suele dejar un impacto casi traumático.
Recuerdo que mi cabreo fue monumental, hasta el punto de dejar el libro aparcado en la estantería y pasarseme las ganas de continuar la historia.
La tarea artesanal la hizo mi marido (entonces todavía novio), quien se descargó una versión en pdf del libro, y con esa paciencia que solo él tiene, se entretuvo en cuadrar el tamaño de la letra de manera que las páginas encajasen perfectamente con las del libro en cuestión.
Una vez lo hizo, imprimió las hojas que faltaban y las insertó en los huecos. Desde entonces el libro quedó completo, aunque un poco descompuesto.
Han tenido que pasar casi diez años, y darse ciertas circunstancias (aburrimiento de la novela que tenía entre manos y una propuesta relacionada con García Marquez del Club de Escritura) para que haya vuelto a caer en mis manos esta magnífica novela. Y como digo, me tiene tan atrapada que creo que no será la última vez que la lea.
He de confesar que a estas alturas tengo un buen lío de nombres y generaciones, y es que son tantas las historias que se trenzan en la misma novela, que a veces uno hasta se pierde. Y yo alucino de que el propio autor no lo hiciera, porque tejer semejante madeja tuvo que ser una tarea extremadamente laboriosa y metódica, a parte de derrochar imaginación por los cuatro costados.
Me encanta el estilo en el que los personajes se describen a través de sus actos, la constante trasgresión de los límites de la realidad, incluso los párrafos eternos en los que alcanzar un punto y aparte puede llevarte varias páginas, porque el ritmo es tan trepidante que llega a ser hipnótico.
Y es que había leído otros libros de Gabriel García Márquez, libros que también llegaron a engancharme, pero creo recordar que no de forma tan compulsiva como éste.
Será que libro y lector deben confluir en un determinado momento, y de alguna manera este debía de ser el nuestro.

PD. Cuando leí hace unos días que Mario Vargas Llosa había recibido el premio nobel de literatura, no pude evitar preguntar en voz alta ¡Ah! ¿Pero no lo tenía? Seguro que no he sido la única a la que le ha pasado.
Eso solo puede significar una cosa: que ya iba siendo hora.







viernes, octubre 08, 2010

Hoy por Sabina

Me gusta mucho Joaquín Sabina, el de hace años y el de ahora. El de la cazadora de cuero y el de los sombreros peculiares. Con sus letras geniales. Con su voz destrozada e inconfundible. Con sus rimas siempre en consonante. Con su tono triste. Con su desgarro.
Por eso me resulta casi imposible quedarme con una sola de sus canciones. Seguro que ésta os trae recuerdos:



Los años le han quebrado la voz, pero no el talento. La letra de "Y sin embargo" es una de mis preferidas. Metáforas precisas y un mensaje un poco desolador.



Buen fin de semana

jueves, octubre 07, 2010

Autoanálisis

Siempre he sido una persona tranquila. No suelo dejarme llevar por impulsos, y cuando tengo que mediar en un conflicto me gusta escuchar las versiones de las dos partes.
Sin embargo, conforme pasan los años, vengo notando que pierdo la paciencia con muchísima más facilidad que antes. No sé si echarle la culpa a las presiones del trabajo, si será cosa de la edad, o de las circunstancias, o hay algo más profundo dentro.
Es posible que haya cambiado y ni siquiera haya sido consciente de ello.
Creo que de un tiempo a esta parte estoy algo más susceptible, a veces noto que me radicalizo en mis posturas, y a pesar de percibirlo no doy mi brazo a torcer tan fácilmente.
Hace años, solía ser buena escuchando, y sonreía mucho más a menudo. Ahora me dedico mucho más tiempo a mí misma que a los que están alrededor. Es como si me hubiesen absorbido la empatía, o la energía vital.

Y lo peor de todo, es que últimamente tengo la sensación de que parezco constantemente enfadada.
¿Será posible?

martes, octubre 05, 2010

Nobel de la Felicidad


Hay que ser muy valiente para desafiar a la Naturaleza, para corregirla o apuntalarla tal vez, y generar así una fuente inagotable de sonrisas.
Esta tarde, el científico británico Robert G. Edwards ha recibido un merecidísimo Premio Nobel de Medicina, por abrir un camino que ha hecho felices a cerca de cuatro millones de familias.
Desde que en 1978 naciera la primera niña fecundada fuera del útero materno, han pasado los suficientes años como para que ese milagro se haya convertido en algo cotidiano. Una maravilla que ha permitido cumplir sueños, materializar esperanzas. Un desafío que ha sido capaz de abrir paso a la vida.

Merecidímo reconocimiento, aunque estoy convencida de que el mejor premio lo obtuvo hace treinta y dos años, aquel día de julio en que nació Louise Brown, y su proyecto se convirtió en vida.

El camino de la infertilidad es duro, está lleno de "por qués" sin respuesta, de pequeñas frustraciones, de deseos constantemente aplazados por un azar que a veces puede llegar a ser tan caprichoso como cruel.
Que haya una opción más allá de la resignación es un regalo del que disfrutamos gracias a mentes extraordinarias y luchadoras como la de Robert Edwards y tantos otros científicos.

En un día como hoy, me gustaría enviar un beso enorme a todas aquellas personas que estén pasando por el proceso de la espera. Por encima de todo, quiero decirles que no pierdan de vista su objetivo, porque el trayecto puede ser más o menos largo, pero la recompensa siempre merece la pena.


sábado, octubre 02, 2010

MELOCOTONES TARDÍOS


En un pequeño pueblo navarro, a orillas de río Aragón, existe una casa antigua con un pequeño jardín a la espalda. Como ocurre en tantos pueblos, la casa solo está habitada un puñado de días al año, más por nostalgia que por otra cosa, porque la tierra siempre llama, aunque uno haga la vida a cientos de kilómetros.
Hace años, un día de primavera, gracias a ese afán caprichoso que tiene la naturaleza por mantener el ciclo de la vida, brotó un pequeño melocotonero en mitad del jardín, entre los hierbajos y las flores silvestres. Nadie iba a cuidar de él, pero nació con empeño por sobrevivir, así que poco a poco sus raíces se fueron hundiendo en la tierra, buscando la humedad del río cercano.
Como nadie jamás lo podó, sus ramas se fueron retorciendo en busca de la luz. Compitiendo entre ellas, enredándose las hojas. Tal vez no fuera un árbol bonito, desde un punto de vista estético. Pero era fuerte, y no hubo plaga que se atreviese a entristecer sus colores.
Nunca se fumigó, ni se mezcló la tierra que lo alimentaba con abonos artificiales. Todo en él ha sido siempre naturaleza en estado puro.
Hace un par de días algunos de sus melocotones llegaron hasta mi casa. Desde entonces mi cocina huele como nunca antes lo había hecho, y comer fruta se ha convertido en un auténtico placer. Todo en ellos, el sabor, la textura, la jugosidad, el aroma, me están haciendo dudar de que esas pelotitas anaranjadas que suelo comer cada verano, sean realmente melocotones.

viernes, octubre 01, 2010

Calipso en la playa


Atardecía en la playa, y Calipso, con la mirada perdida en el horizonte, hundía los dedos entre la arena. Hacía un rato que las olas habían empezado a acariciarle los pies, pero ella ni siquiera se inmutó. Todo lo que amaba se había marchado días atrás, en aquella pequeña balsa de madera que los dioses protegerían hasta que llegase a su deseado hogar.
Ella nunca fue hogar, sólo un cobijo temporal en días de cansancio y derrota. Nunca tuvo valor, ni fue proyecto de nada a los ojos de Ulises.
Por eso ahora se palpaba el cuerpo, y en su piel tostada por el sol, no reconocía ni una sola de las caricias que hasta hacía poco él mismo le regalaba. Fueron caricias tan efímeras que ya no existían ni en el recuerdo. Sin amor, como gestos monótonos de gratitud forzada.
Calipso y su isla, cobijo y prisión en los mismos brazos. Y Ulises soñando Itaca.
─Si lo amas, déjalo ir -le dijo Hermes- ¿De qué te serviría su cuerpo, si su corazón estará lejos de ti siempre?
Y ella lo sabía. Ni en siete años ni en toda la eternidad que le ofrecía, habría podido arrancarle el recuerdo de Penélope, de su tierra, de su hijo. No había más opción que dejarle marchar, desearle buen viaje y, tal vez, soñar despierta con que el mar caprichoso lo trajera de vuelta algún día.
Pero nunca ocurrió tal cosa. Los días pasaron y Calipso se convirtió en parte de esa playa, mezclada con la arena y con las algas. Un recodo más del paisaje, el más triste, quizás, de toda la isla de Ogigia.

martes, septiembre 28, 2010

YO TAMBIÉN VOY A LA HUELGA


No me gusta ni un pelo la dinámica que han tomado los medios de comunicación (que se mueven vergonzosamente y a las claras en función de los flujos de caja de sus patrocinadores) de desprestigio feroz a los sindicatos. No deja de ser curioso que tal ataque llegue precisamente en este instante, cuando los trabajadores nos jugamos años de esfuerzo en materia de beneficios sociales.
Es posible que no sean todo lo perfectos que nos gustaría, pero no perdamos de vista algo fundamental: son nuestra manera de mostrarnos fuertes y de poder negociar en igualdad de oportunidades.
Desde que comencé a trabajar estoy afiliada a CC.OO., y no sé si será la suerte de contar con las personas que tenemos en nuestra federación, pero lo cierto es que siempre han estado ahí cuando los he necesitado.
Han defendido nuestros intereses en las duras negociaciones de Convenios Colectivos, arañando mejoras incluso cuando las cosas se ponían difíciles, defendiendo el cumplimiento de los acuerdos que estaban pactados incluso en los tribunales. Seamos serios ¿qué trabajador, a título individual está en condiciones de llevar a juicio a una empresa, o a la Administración, y ganar esos juicios, con el consiguiente beneficio de cientos de personas?
Cada vez que he necesitado una aclaración sobre mis derechos, cuando me he sentido presionada por mis superiores, cuando he tenido alguna duda sobre mis condiciones laborales, no he tenido más que descolgar el teléfono, y allí estaban para escucharme.
Me ayudaron a solicitar mi permiso de maternidad, y lucharon porque pudiese juntarlo con las vacaciones sin que mi sustituto se marchara del puesto (con el consiguiente descalabro que hubiese supuesto para mis compañeros y  la presión psicológica para mí)
Me han escuchado en las horas bajas, cuando he necesitado desahogarme.
Me han orientado en situaciones de duda, han defendido a compañeros en momentos difíciles (ceses, despidos, mobbing, acoso…)
En fin, personalmente estoy satisfecha con el trabajo que hacen, y creo que si no existieran los sindicatos, seríamos poco más que marionetas en las manos de unos cuantos.
Sé perfectamente que hay muchísima gente descontenta con los sindicatos, que desconocen su trabajo, o simplemente no lo consideran suficientemente válido. Es posible que esas personas estén disfrutando de derechos que alguien negoció por ellos, y que probablemente no tendrían si no existiese una entidad que represente a los trabajadores. Ya lo dice el refrán: la unión hace la fuerza. Y ese es el espíritu de estar afiliado.
Pero, independientemente de que uno pueda creer más o menos en sus representantes (que se eligen democráticamente en las elecciones sindicales), lo cierto es que, con sus defectos, con todas las mejoras que deban realizar en su organización, son necesarios. Y la prueba más palpable de que son necesarios, es el esfuerzo que hacen algunos para callarlos.

El miércoles, los trabajadores ─afiliados o no a algún sindicato─ tenemos la oportunidad de hacernos escuchar ante el atentado que se está llevando a cabo contra nuestros derechos. ¿Vamos a dejarnos despistar por los que revuelven el río para así, repartirse entre ellos la ganancia?

Yo no, desde luego. Creo que hay razones sobradas para ir a la huelga. Y creo que sería un error dejar pasar la oportunidad de defender nuestros derechos.
No se puede cargar el peso de la crisis sobre los mismos de siempre. Las encuestas dejan en evidencia a una reforma laboral que no le gusta a nadie, y sin embargo, parece que nos hemos resignado a agachar las orejas y aguantar lo que nos llueva.
Y mientras tanto, los que se enriquecieron en los años de bonanza, ya se han encargado de sacar sus capitales (en sus diferentes colores) del país, y pretenden que los que prestamos nuestras manos, nuestra mente y nuestro corazón para ayudarles a conseguir beneficios, seamos los únicos damnificados.

ASÍ, NO


            

viernes, septiembre 24, 2010

Calblanque



 

Tarde de playa,


entre la arena


flores silvestres*.








El regalo realmente fue el paraje completo. Una playa de arena finísima localizada en el parque natural de Calblanque, en Murcia. Un lugar ideal en todos los sentidos.





El día estaba nublado, pero aun así disfrutamos de la tranquilidad de un entorno protegido, donde el hombre convive con el mar y la naturaleza sin colonizarlo, como un huesped.






En ciertos momentos de mi vida, conectar con la naturaleza suele ayudarme a ver las cosas desde otro punto de vista diferente. Sentirme parte de un todo tan enorme, tallado a lo largo de tantísimos miles de años, suele conducirme a la auténtica desconexión de los problemas o las preocupaciones. Me ayuda a cambiar el enfoque y levantarme otra vez con energías renovadas.


*Modifico el haiku según los estupendos consejos de mis compañeros del curso. Ahora al menos se le puede considerar haiku, y expresa exactamente lo que pretendía decir, sin que sobre ni falte nada.

lunes, septiembre 20, 2010

Otro de los relatos leídos en Punto Radio.

 Este es uno de los relatos que leí en Punto Radio, junto con dos de mis compañeras del Club de Escritura La Biblioteca. Está escrito para la ocasión, con motivo del día dedicado a los mayores en la Feria. 
He conocido a mucha gente de cierta edad que de repente se ha quitado un buen puñado de años de encima al descubrir una afición o una habilidad que tenían escondida muy adentro. Nunca es tarde para ilusionarse con algo en la vida, y sobre todo, nunca es tarde para vivir.

Para variar, no me decido con el título... Se admiten sugerencias.






Al abrir el viejo baúl, el olor a jabón y a naftalina le trajeron un buen puñado de recuerdos. Sus manos se sumergieron en aquel rincón del pasado y navegaron sin un rumbo exacto a través de los objetos que había allí guardados. Ropa vieja que ya nunca se ponía, una caja metálica llena de fotografías, postales que le felicitaban el Santo, recordatorios de comunión… Allí tenía guardada una buena parte de su vida.
María nunca pensó que cumpliría los ochenta con tanta energía como la que sentía ahora dentro de su cuerpo. Nunca se imaginó que el destino le traería tantas sorpresas, ni que pudiese haber varias vidas en una sola. Siempre había sido una mujer de rutinas, le tranquilizaba saber qué iba a ocurrir mañana, y pasado mañana. Dejar correr los días con los sobresaltos justos, pegada al guión que alguien había escrito desde siempre para cualquier mujer sencilla y corriente como ella.
Soñar era un juego con el que no contaba. Y mucho menos, dejarse llevar.
Vivía sola desde que murió su marido, hacía ya casi once años. Siempre lo consideró un hombre fuerte, y enviudar no entraba en sus cálculos, a pesar de que él era ocho años mayor que ella. Sin embargo, un mañana José decidió no despertarse, y a partir de ese momento, María se encontró absolutamente desorientada.
Sus hijos vivían en otra ciudad, sus nietos sólo la visitaban en verano, y aparte del ganchillo y las telenovelas, no tenía más aficiones que llenasen aquellas tardes que de repente se habían vuelto lentas y silenciosas. Fueron meses muy tristes. Hasta entonces nunca le había pesado tanto el aire que flotaba dentro de su casa, ni había tenido esa sensación de ahogo que ahora le asaltaba a cada momento.
Una tarde de domingo, mientras colocaba en el armario las dos faldas y la blusa que acababa de planchar, una idea cruzó su mente como una ráfaga.
Había oído hablar del Hogar del jubilado, de los viajes que organizaban, de las fiestas y bailes semanales, de sus cursos y talleres, y ¿por qué no? de su grupo de teatro.
María se miró en la luna del espejo, y pensó que aquella mujer, que no era tan mayor como aparentaba, no se merecía aquellas tardes aburridas, ni ese luto tan riguroso y tan dañino. Aquella mujer quería disfrutar de la vida, descubrir qué le tenía reservado a partir de entonces. Porque, viuda o no, lo cierto es que seguía viva, y en sus manos estaba la oportunidad de dejar pasar los días en gris, o llenarlos de razones e ilusiones.
Con timidez y torpeza al principio, mucho ensayo y su buena dosis de nervios, María se fue dando cuenta, poco a poco, de que al subirse al escenario y convertirse en un personaje cada vez diferente, se le llenaban los pulmones de oxígeno y la sonrisa se le dibujaba en los labios con muchísima más frecuencia, de manera natural. Sentía, que cada mañana tenía un nuevo sentido, y que la energía que le llegaba a través de los aplausos, compensaba con creces las horas de estudio y los temblores de piernas antes de salir a escena.
Y así, poco a poco, mientras encima de las tablas ganaba en gracia y desparpajo, en la vida iba ganando en seguridad y ganas de seguir soñando. Casi sin darse cuenta, la ropa de color negro fue cayendo al fondo del baúl, mientras que el armario se le llenó de colores.
Con todo, de vez en cuando, como esta tarde, le gusta abrir la puerta del pasado y recordar. Con el punto justo de nostalgia, sin tristeza. Como quien interpreta un personaje que, en aquel momento, y a su manera, también fue feliz.

sábado, septiembre 18, 2010

Se cerró la Puerta de Hierros


Pues sí, ayer a las doce de la noche la alcaldesa cerraba la Puerta de Hierros central, y con el castillo de fuegos artificiales se clausuraba de manera oficial la Feria del Tercer Centenario.
De manera extraoficial, parte de la fiesta continuará durante el fin de semana, y el lunes, definitivamente entrará el otoño en la ciudad.
Porque en Albacete, las hojas de los plátanos no comienzan a caer hasta que no termina la Feria.

jueves, septiembre 16, 2010

Y Feria de noche

La feria nocturna comienza a las cuatro de la tarde... ¡¡con los mojitos!!


No podía ser menos en una ciudad famosa por su ambiente de fiesta durante todo el año.
No importa qué tipo de música prefieres, seguro que encuentras un lugar que se adapte a tus gustos. Desde los conciertos gratis de la CARPA ROCK, pasando por actuaciones como la de Amaia Montero o Miguel Bosé, entre otros en la Caseta de los Jardinillos, Música más verbenera en los pabellones del Ayuntamiento, y toda la marcha del mundo en la zona de "Talabarteros" y en las casetas-pubs (si me permitís el palabrejo) que se agrupan en la zona de "La Cuerda"


Y por supuesto... luces, tómbolas, chatos de vino dulce, tiovivos, atracciones varias, gente a la que ves de Feria en Feria, niños, mayores, jóvenes, menos jóvenes, tardes de teatro, exposiciones, títeres en la calle, globos que se escapan y no dejan de volar...

No sé a vosotros... pero a mí me faltan días.

lunes, septiembre 13, 2010

Feria de día...

Vayas a la hora que vayas, hay cosas interesantes que hacer o que ver en esta Feria. Este ha sido un fin de semana intenso, como os podréis imaginar. Y voy a resumirlo con algunas fotos que muestran en el encanto de estas fiestas, tanto de día como de noche.



Cada mediodía, en el espacio que rodea el Recinto Ferial, lugar conocido como "La Cuerda", se dan cita apasionados del mundo del caballo, para lucir su típica vestimenta, sus carruajes y sus monturas bien engalanadas.


Es un bonito espectáculo, que se puede completar contratando un paseo en carruaje por un precio razonable.

Otra de las típicas actividades es pasear junto a los tenderetes, en busca tal vez de un regalo o de un capricho, o simplemente por el placer de curiosear entre la gran variedad de puestos. Este que os muestro me ha sorprendido esta misma tarde por diferente. Todo lo que en él se vendía se había confeccionado con latas de refresco o de cerveza.


Para las compras se puede elegir entre los puestos al aire libre, en las casetas que rodean el recinto ferial, los ubicados en los llamados "redondeles", que son unos círculos concéntricos en el corazón del recinto, o en lo que se conoce como la Feria de la Artesanía, donde uno puede encontrar auténticas maravillas hechas a mano. Y la variedad de objetos que uno puede encontrar es muy extensa. Desde bisutería y plata a juguetes, cuchillos y navajas, muñecas de trapo, trabajos en cuero, cerámica... Casi cualquier cosa que uno pueda imaginar.

Hoy domingo, además, ha tenido lugar la ofrenda de flores a la patrona, la Virgen de los LLanos, organizada por la Peña El Templete.


Como todos los años, hemos podido disfrutar de los hermosos trajes, del color de los refajos, de las flores, y de la variedad de los bailes regionales. Esta foto muestra a un grupo invitado que ha venido desde Galicia para participar en la ofrenda y bailarnos una muñeira. Pero por supuesto, no han faltado ni las jotas ni las seguidillas manchegas.


Pero esto no acaba aquí. Todavía tengo pendiente la Feria nocturna, y muchísimas opciones interesantes y divertidas con las que ocupar estos diez días de septiembre.

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