miércoles, junio 23, 2010

Hechizos para la noche de San Juan

Esta entrada va dedicada a Pepi, y a todas las personas que creen en la magia y/o en la posibilidad de cambiar las cosas, simplemente con desearlo apasionadamente.
Yo creo en ese tipo de magia, la que deriva de nuestro afán por conseguir las cosas, de nuestra voluntad porque cambie nuestro destino. Creo que cuando realmente nos concentramos en algo, si lo deseamos fervientemente, generamos una corriente de energía que nos ayudará a conseguirlo.
Hechizos para la noche de San Juan hay cientos... De hecho, solo con echar un vistazo rápido en la web podemos encontrar hechizos para todo lo que se nos ocurra.
Pero voy a explicar uno que hice yo hace unos quince años, y que me funcionó perfectamente:

1. Escribe sobre seis pedazos de papel tres deseos que quieras realizar, y tres cosas que quieras ahuyentar de tu vida. Aquí se trata básicamente de ser realista. Si pedimos que se nos aparezca George Clooney en el salón, lo normal es que no lo consigamos. Aunque mientras una se imagina el deseo, se pasa un buen rato, para qué lo vamos a negar.
2. Guarda los tres deseos en una caja de cerillas junto con una hoja de laurel, en algún lugar en donde no suelas mirar a menudo. Lo ideal sería que te olvidases directamente de ella, al menos hasta que los deseos se hayan cumplido.
3. Quema los otros tres papeles, donde has escrito los aspectos negativos que quieres eliminar. Ya sabes que el fuego purifica.

Pero recuerda, que lo más importante es que tú estés realmente convencida de que puedes atraer la positividad a tu vida.
Ya lo dijo Paulo Coelho:

Cuando realmente quieres una cosa, el universo conspira para ayudarte a conseguirla.

sábado, junio 19, 2010

Sueño de un solsticio de verano

El  próximo jueves es el día de San Juan, pero este año el solsticio de verano tendrá lugar el lunes 21.
Me considero una mujer muy "solar". Me gustan los largos días de verano, el buen tiempo me pone de buen humor, y el fuego tiene sobre mí un efecto poderoso, casi hipnótico.

Las hogueras me dejan hechizada, me encanta el olor a pólvora que queda flotando en el aire después de un buen castillo de fuegos artificiales, y creo firmemente en la magia de esa noche tan corta.
La fiesta de San Juan abre la puerta al verano, a los días de playa o piscina, a las noches de terraza en busca del soplo de aire fresco, a la lentitud de las tardes, al abanico, a los helados, a la ropa ligera, a las canciones de ritmo pegadizo y letras insustanciales...

¡Bienvenido Verano!

domingo, junio 13, 2010

Hoy me siento ROJA

No, no voy a hablar de fútbol, ni del mundial ni de la selección española. Al menos no hoy.
Hoy me siento roja por otros motivos.
Soy consciente del entorno en el que estamos. Soy muy consciente de la crisis que estamos viviendo, ya que por mi trabajo puedo sentir su pulso a diario. Desde el primer día, en agosto de 2007 cuando vimos desbaratarse el castillo con el primer golpe de las hipotecas sub-prime en Estados Unidos, hasta hoy mismo, con el número de desempleados disparado, con el consumo prácticamente congelado, el miedo generalizado sobre todo entre los que seguimos teniendo un puesto de trabajo, porque no sabemos qué va a pasar con nosotros mañana...
Eso es una realidad, y negarla no sería solamente estar ciego, sino ser un irresponsable.
En estas circunstancias uno siempre tiene la conciencia de que hay que hacer sacrificios. Y uno siempre suele pensar que las cosas pueden llegar a ponerse mucho peor, y que en el fondo debemos dar gracias por lo poco o lo mucho que tengamos ahora. Desde luego, parece lógico. Si queremos que el barco se mueva, debemos empujarlo entre todos hasta la orilla de la playa. Y empujar supone hacer esfuerzos.
Efectivamente, "entre todos", no solamente entre unos pocos.
Digo que hoy me siento roja, y no por eso pienso que soy irresponsable. Simplemente me he dado cuenta, de que si yo no defiendo mis derechos, nadie lo va a hacer por mí. Y cuando la cosa se pone fea, y empieza el "sálvese quien pueda", la tentación de aprovecharse del más débil, del que tiene menos fuerza para defenderse, del más conformista, es especialmente fuerte.
Nos han educado para ponernos en el pellejo del que tenemos delante, y creo que es una buena virtud siempre y cuando eso no te debilite a ti mismo. En una negociación cada una de las partes tiene que tener claro cuales son sus intereses, a qué está dispuesto a renunciar pero también qué va a obtener a cambio de esa renuncia. La obstinación es un mal consejero cuando se negocia, pero el conformismo es todavía peor.
Cuando uno vive con el miedo en el cuerpo, cuando uno no sabe si dentro de unos meses va a poder seguir pagando la hipoteca, es fácil agachar la cabeza y asumir lo que nos caiga.
Pero no perdamos la perspectiva. El que está enfrente nunca agacha la cabeza. Y por muy mal que esté la cosa, casi siempre suele tener recursos en la manga para poder seguir manteniendo su nivel de vida.
¿Porque alguien piensa realmente que el señor Díaz Ferrán, representante de la patronal, y responsable del naufragio del grupo marsans, tiene en estos momentos algún problema para pagar el recibo de la luz, o está planteandose si este verano habrá vacaciones o se quedará en casa para ahorrar? Seguro que sus trabajadores sí tienen esos y peores quebraderos de cabeza.
Y es posible que en unos días lo tengan todavía más complicado...
Por eso decía que hoy me siento roja. Porque como no levantemos un poco la cabeza, como no nos agarremos con fuerza a nuestros derechos, la crisis acabaremos por pagarla los mismos de siempre. Ya está pasando, pero puede ponerse mucho peor.
Y no hemos sido nosotros los que nos hemos enriquecido todos estos años.

Por cierto, la pregunta del millón... ¿Alguien piensa que toda esa riqueza que se ha generado durante los años de crecimiento se ha volatilizado de la noche a la mañana como por arte de magia? ¿A qué pijo estamos esperando para abolir de una vez por todas los paraísos fiscales? ¿Tanto miedo hay a la transparencia, a que salga a la luz toda la verdad sobre cada hijo de vecino?
Sí, ya sé que todo esto parece muy demagógico. Pero, honestamente es lo que pienso hoy. Hoy me siento asquerosamente roja.

domingo, junio 06, 2010

Sin tele

Últimamente estoy un poco vaga para actualizar el blog. Y no porque no haya temas sobre los que me gustaría hablar, pero lo cierto es que estoy demasiado dispersa como para hacer una entrada en condiciones sobre asuntos serios.
Sin embargo, esta tarde me apetece traer una noticia que leí hace unos días en un periódico local y que me llamó poderosamente la atención.
La noticia recogía la situación de algunas aldeas pequeñas de Albacete -aunque supongo que en el resto de España el fenómeno también se habrá repetido- que no han llegado a tiempo en la adaptación a la televisión digital y llevan algunos meses sin poder verla. Concretamente hablaba del caso de las Anorias, una pequeña población de 150 habitantes.
Y me llamó poderosamente la atención la historia por varios motivos, aunque evidentemente no me parece ni tan trágico ni tan catastrófico como nos lo quieren pintar en la prensa, básicamente porque, se pongan como se pongan, me niego a considerar la televisión como un bien de primera necesidad.
Yo sé lo que es vivir en un pueblo pequeño, con las posibilidades de ocio limitadas. Yo he tenido temporadas en las que encendía la televisión nada más entrar en casa, porque me hacía compañía (cuando vivía sola). La mayor parte de las veces ni la veía, pero ahí estaba, de ruido de fondo mientras yo leía un libro, cocinaba o escribía.
Y sin embargo, ni siquiera en aquella época me habría costado desprenderme del bicho si me hubiese visto en la necesidad.
Si lo pensamos, tampoco hace tantos años que convive con nosotros. Hemos sobrevivido durante millones de años sin ella, y la gente se lo montaba estupendamente para distraerse. Seguramente, los habitantes de esas poblaciones olvidadas por la TDT han descubierto formas de ocio que ya tenían prácticamente olvidadas.
Me apuesto a que muchos han salido más a la calle, se ha llenado la plaza del pueblo, se han sacado las sillas a la calle y se ha hablado mucho más con el vecino. Primero para quejarse, de acuerdo. Para lamentarse por el abandono, por esa puñetera costumbre española de dejarlo todo para el último momento... Pero también para contarse el día, para explicarse lo que les preocupa, para criticar incluso, que también es una afición de lo más estimulante.
Me apuesto también a que dentro de casa, una vez recuperados del aturdimiento, una vez que uno se acostumbra a entrar al salón sin darle al botoncito (que lleva su tiempo, eso es cierto), a la hora de comer, aunque solo haya sido para romper el silencio incómodo, alguien habrá preguntado "¿qué tal el día?" y alguien habrá contado sus preocupaciones, se habrá desahogado. Y otro habrá dado un consejo. Tal vez hasta se haya discutido más (es normal) pero también se habrán conocido más, habrán convivido, para bien o para mal. Y me apuesto a que se sentirán más una familia después de todo.
La verdad, es que cuando leí la noticia, no pude evitar acordarme de algo muy parecido que nos ocurrió a nosotros hace unos meses en Alfaz del Pi. Hacíamos una escapada de fin de semana los dos solos (la primera y la única desde que nació Irene) y elegimos un hotel con spa para desconectar de la rutina.
Bien, pues cuando estábamos haciendo el registro en el hotel, la recepcionista nos abordó con un inquietante
-Hay un pequeño problema.
-¿Cuál? -contestamos los dos pensando que ya era mala suerte, para una vez que se nos ocurría salir solos.
-No hay televisión -aclaró- nos ha pillado el apagón analógico y estamos haciendo la instalación en este fin de semana.
Recuerdo que sonreí. ¿De verdad hay alguien que ve la tele en los hoteles?
Y me refiero a verla, no a curiosear por los canales extranjeros para ver que ponen. Yo sinceramente, cuando voy de vacaciones, lo único que me interesa del hotel es que esté limpio, que tenga una cama grande y cómoda, muchos chismes en el cuarto de baño, y que el personal sea agradable.
La tele es como los cuadros, un elemento más de decoración.

Por cierto, prometo volver sobre este tema dentro de unos meses para analizar los efectos del apagón sobre los núcleos olvidados.
Yo voto porque habrá baby boom en las Anorias.
¿Vosotros qué pensáis?

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