viernes, julio 30, 2010

Vacaciones

Hoy comienzo mis vacaciones, y esta vez sí que necesito desconectar de verdad. A mi regreso me esperan bastantes cambios y sobre todo muchísima incertidumbre. Pero ahora es tiempo de hacer la maleta, y dejar la mente en blanco por un par de semanas.
Espero que el rumor de las olas me ayude...

miércoles, julio 28, 2010

Color esperanza

Nada. Eso decía la canción de “La Buena Vida” que sonaba en su cabeza desde que saliera de casa.
-Nada -Repetía ella para sus adentros, sin llegar a tararear, como un mantra
-Ya no queda nada de todo aquello.
¿O tal vez sí?. Quedaban demasiadas cosas, sobre todo recuerdos. Demasiado dolor enquistado, demasiadas lágrimas reprimidas. Demasiadas preguntas sin respuesta, demasiada decepción. Ojalá fuese cierto eso de que el tiempo todo lo cura. Qué va. Hay heridas que siempre quedan entreabiertas.

Llegó a la estación de metro con las manos metidas en los bolsillos del pantalón vaquero, con el cuerpo ligeramente vencido hacia adelante. Caminaba con desgana, casi por obligación. Lo cierto es que aquella mañana no tenía demasiada motivación para llegar al trabajo.
Entonces fue cuando escuchó aquella música. Conocía al saxofonista de vista, ya que tocaba a diario en aquel mismo rincón de la estación, justo donde el larguísimo pasillo giraba ligeramente hacia la izquierda. Pero aquella mañana, la canción de Kenny G sonaba todavía más triste que de costumbre.
-Nada… -repitió ella. Y se dio cuenta de que lo absurda que era aquella palabra.
-Todo -Pronunció de repente. Y se quedó mirando fijamente al músico, como esperando una reacción por su parte.
─Hoy comienza TODO en realidad. Hoy, me he quitado uno de los mayores lastres de mi vida, y hoy no existe NADA que pueda impedirme conseguir TODO lo que me proponga.
El músico retiró el instrumento de los labios, le sostuvo la mirada desafiante que ella le había mantenido todo el tiempo, y volvió a colocarse el saxo en la boca. Sus ojos le sonrieron, y comenzó a tocar una canción que ella reconoció desde las primeras notas.



sábado, julio 24, 2010

Noches al fresco

En Albacete hay mucha tradición de parcela. No sé si el fenómeno está igual de extendido en otras zonas, pero aquí es habitual tener una casita -más o menos legalizada- con un terrenito anexo en las afueras de la ciudad. Suelen estar organizadas en urbanizaciones, algunas tienen incluso su asociación de vecinos, lo que hace el fenómeno más complejo, porque legalmente la mayoría de esas viviendas no están reconocidas (otras sí lo están y están recogidas en escritura pública incluso)
Aunque hay familias que viven durante todo el año en estas urbanizaciones, lo normal es que el éxodo se lleve a cabo en los meses de verano. Al estar a las afueras, el aire corre algo más fresco, y si además hay una piscina o una balsa para darse un remojón, pues mucho mejor.
Además, para los críos es una liberación el hecho de disponer de espacio para correr, jugar y andar en bicicleta.
Sentarse en el porche, a la sombra de la parra, leyendo un libro o simplemente conversando, disfrutar de una lluvia de estrellas o pasear por el campo, son placeres a los que uno debe concederles el lugar de honor que se merecen.
Otra razón más por la que me gusta tanto esta época del año.

lunes, julio 12, 2010

WE DID IT!!!

Pues sí, lo hicimos. Y es un orgullo que el último gol, el que nos dio la victoria en la noche de la final, lo marcase mi paisano Andrés Iniesta.
¡Qué grande eres corazón!
Ha sido un mundial lleno de emociones desde el primer al último partido. Y cuando uno se pone a acumular emociones... ya se sabe lo que pasa.
Bonita imagen para celebrar una victoria.



P.D. Sigo con mi empeño de solicitar la adopción del pulpo Paul. Ya le tengo medio apalabrado un acuario-spa de alto standing para que pase sus últimos días como un rey.

viernes, julio 09, 2010

Un pequeño homenaje a unas enormes personas

Hoy tengo ganas de contar esta historia, de hablar sobre gente que hace milagros a diario, que multiplica los panes y los peces. Bueno, más bien que los crean prácticamente de la nada.
Hoy quiero acordarme de una institución sobradamente conocida en Albacete, la Residencia del Sagrado Corazón de Jesús, aunque aquí la llamamos con cariño "El Cotolengo". De esas mujeres maravillosas, incansables, emprendedoras, entregadas, que llevan décadas haciendo lo imposible, convirtiendo su vida en un milagro constante, mientras se ocupan de los más débiles, de los que no tienen nada ni a nadie.
La noticia de ayer era sobre el comedor social, al que por obra y gracia de la crisis, se ven obligadas a acudir cada día más de doscientas personas que no tienen medios para alimentarse. Ayer, la noticia era el encaje de bolillos de esta institución y de los voluntarios que colaboran a diario con ella, para paliar en lo posible el desamparo y la desesperación de los que más sufren, de las auténticas víctimas de este sistema económico feroz.
Pero ellas siempre estuvieron allí, con los que no tenían nada, con los que lo necesitaban todo, tanto un lugar donde dormir o un plato de comida caliente, como un poco de afecto o de calor humano.
Recuerdo perfectamente la primera vez que visité la institución. Tendría unos quince años, y por aquella época cantaba en el coro de la Parroquia de San Juan Bautista. Recuerdo que era Navidad, y que íbamos cargados con nuestras guitarras, con nuestra juventud y nuestra alegría para compartir una tarde de domingo con los internos de la residencia.
Jamás olvidaré aquellas caras de agradecimiento, la calidez del recibimiento, la felicidad contagiosa que destilaban aquellos rostros olvidados por la buena suerte.
O tal vez su suerte fue encontrarse en su vida con aquellas monjas... ¿quién sabe donde está la suerte o en qué consiste?
Ayer leía la noticia sobre el comedor social del Cotolengo, y me venían a la cabeza un buen puñado de imágenes contradictorias.
Por un lado es triste pensar en todas esas personas que no pueden siquiera conseguir lo más básico.
Por otro lado, resulta esperanzador saber que hay gente así, dispuesta a darlo todo por aportar un granito de justicia y equidad a este mundo tan hostil.
Siempre las admiré, me parece que hacen una labor verdaderamente extraordinaria. A ellas y a todos los voluntarios que colaboran para que el sueño se sostenga y no se derrumbe a pesar de las dificultades.
Alimentar cada día a doscientas personas prácticamente de la nada es algo que solamente se consigue a base de confianza y empeño. A base de entrega y de mucho amor por los demás.
Y estoy segura de que uno tiene que sentir un tremendo orgullo al colaborar con un proyecto semejante.
Ojalá todos tuviesemos esa capacidad para entregarnos y ese espíritu de lucha.
Gracias por vuestra labor. Gracias por vuestra generosidad. Gracias por recordarnos la parte más noble del ser humano.
Gracias por obligarnos a reflexionar y hacer que seamos mejores personas.

Esta es su página web
http://www.ibsagradocorazon.org/index.php?option=com_content&view=article&id=8:albacete&catid=20:nuestras-casas&Itemid=9

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