viernes, diciembre 30, 2011

Resumen 2011 y Esperanza para el 2012

Este ha sido un año extraño para mí. No sé exactamente si bueno o malo, simplemente extraño. Soy consciente de que he experimentado una evolución, he crecido, creo, o al menos me he adaptado al medio como una superviviente. Pero adaptarse no significa volar. Todavía me queda hasta que me crezcan las alas.
No sé si 2012 será mejor, igual o peor que el año que dejamos, aunque éste ha colocado el listón bastante bajo para mejorarlo. 
Quiero pensar que lo será, que todo va a cambiar desde el momento en que nos comamos la uvas, y que 2012 será el año de la ESPERANZA.




Feliz 2012


Os dejo con un resumen de lo que ha sido este año en "Paula y sus cosas", porque a veces viene bien mirar atrás para valorar el camino que se ha andado.

En enero descubrí que equivocarse es de sabios, y comencé a aprender a perdonarme a mí misma


En febrero el reloj biológico me removió sentimientos contradictorios y me obligó a reflexionar y a aceptar la realidad

En marzo empecé a espantar la niebla gracias a vosotr@s y a un letrero colgado en un gimnasio


En abril unos amigos encontraron el extremo de su hilo rojo y conocieron a Fran con sus ojos rasgados y su  sonrisa pícara

Y también hice una promesa que algún día cumpliré, y espero que ese día no esté tan lejos


En mayo la primavera llegó a mi oficina, y como dije entonces, aquella flor fue un símbolo de algo mucho más importante para mí.


En junio aprendí que, mirando al cielo y entre las ramas de los árboles, se descubren cosas maravillosas


Y en julio llegaron Ayna y el haiku... y un montón de emociones a las que todavía no he sabido poner nombre

En agosto cumplí años, tuve mi ración de sol y playa y la peque descubrió la biblioteca infantil


En septiembre, empezamos el cole, y por mi parte, aprendí que no soy nada sin toda la gente que está (o ha estado alguna vez) dentro de mi vida. Esta entrada tuvo record de visitas gracias a Susana, otra de esas personas que irradian luz, sin ni siquiera saberlo.


En octubre descubrí que la felicidad tiene algo de conformismo, y algo de fachada, y mucho de vivirla a momentos sin darle demasiadas vueltas.


En noviembre disfruté de unas minivacaciones para ejercer de mamá a tiempo completo, y me encantó


Y en diciembre llegaron proyectos, Sol de invierno... y mi niña que ya se hace grande os felicitó la Navidad, y ahora os manda toda su energía (que no es poca) para este nuevo año que pronto comienza.

Gracias por acompañarme. Sin vosotr@s todo esto no tendría ningún sentido. Un beso enorme.

Me despido con la felicitación que hacía esta tarde en twiter: 

Para el próximo año os deseo las cuatro eses: Salud, Serenidad, Suerte y mucho Sexo.

Que se os cumplan todas, en orden aleatorio.

sábado, diciembre 24, 2011

FELIZ NAVIDAD A TOD@S

Este elfo de la Navidad os quiere desear que disfrutéis al máximo de estos días, y que definitivamente en el próximo año cambien las corrientes de energía que tanto nos influyen.



Y sobre todo, no os olvidéis de SOÑAR, porque ese es el primer paso para que vuestros deseos se puedan cumplir.







FELIZ NAVIDAD

martes, diciembre 20, 2011

Sol de invierno

El domingo pasado se presentó en la librería La Popular de Albacete "Sol de Invierno", una antología de haiku en la que han colaborado 28 autores ligados a la AGHA (Asociación de la Gente del Haiku en Albacete)

Os puedo asegurar que el libro es una preciosidad, y para mí  formar parte de él ha sido no solo un placer, sino también un privilegio.





¡¡MUCHAS GRACIAS!!



jueves, diciembre 15, 2011

Jueves Trovero: Tan poquita cosa

Llevo tiempo queriendo sumarme al Jueves Trovero, pero por una cosa o por otra siempre se me acaba pasando. Y claro, publicar un jueves trovero en viernes, como que no...
Así que hoy, aprovechando que esta semana estoy escuchando a Pasión Vega, se me ocurre dejaros esta canción tan hermosa que habla sobre el amor que se siente por un hijo.

Aquí podéis seguir la letra



martes, diciembre 13, 2011

Santa Lucía

Hoy es Santa Lucía, y si estuviera en Ayna habría por las calles restos de hoguera y cierta resaca de la fiesta del bolo.
Y hoy, es un día estupendo para desearos LUZ en vuestra vida, y serenidad para escuchar canciones como ésta:





De todas las versiones que se han hecho de este tema de Serrat, creo que ésta es la más bonita. Me enamora la voz de Pasión Vega. En casa la conocemos como "saeta-pop"

Feliz día, Felicidades a todas las Lucías.

domingo, diciembre 11, 2011

En mi casa ya es Navidad

Como manda la tradición, hemos aprovechado estos días de fiesta para dar el pistoletazo de salida a la decoración de Navidad.


En casa somos muy fans del nacimiento tradicional. Este es un pequeño capricho que compramos a un ceramista artesano de Murcia. 




Las piezas tienen una altura de doce centímetros, excepto las figuras del nacimiento que tienen catorce centímetros.




Y éste es la versión a prueba de Irene. La hemos colocado en una mesita a su altura, para que juegue y manipule todo lo que quiera. 



Como podéis ver, uno se puede encontrar casi cualquier personaje en el decorado del Belén. En esta foto por ejemplo sale Minnie Mouse, pero las versiones son prácticamente infinitas. Tampoco puedo precisar las veces que hemos reconstruido el río, ni  los rincones en los que ha aparecido el niño... En fin, que para eso está, para jugar y divertirse. Al menos en casa de nuestros padres siempre fue así.


Y por supuesto, la Navidad no está completa, hasta que no escribimos la carta a los Reyes Magos. A día de hoy (y falta un mes) casi no queda hueco libre en la cartulina para pegar más regalos. Nunca pensé que los catálogos de juguetes pudiesen tener tanto peligro.



De vez en cuando, aparece blandiendo uno en la mano y grita ¡Nizito esto! Estamos disfrutando con el previo tanto como con el día de la apertura de los regalos.




Por último, y hablando de regalos, os aviso del macrosorteo que ha organizado Susana, del blog Las Cosas de Paula con motivo de su primer aniversario. Nada menos que 54 regalos ofrecidos por otras tantas firmas. Y es que Susana, o hace las cosas a lo grande o no las hace. Eso sí que es abrir la Navidad como mandan los cánones. Con un buen sorteo, que ríete tú del Gordo de la Lotería. Al menos hay más probabilidades de que nos toque algo. Muchas gracias Susana, por darle alegría a la vida.


jueves, diciembre 08, 2011

Escapada por Madrid

Ayer, aprovechando que yo tenía que ir a Madrid por unos asuntos del trabajo, hicimos una mini-escapada cultural por la "capital del reino".
Irene tenía colegio, además de que habría sido una paliza de viaje para ella, de manera que se quedó con una de las abuelas.
El viaje de ida fue un poco tenso, porque nos encontramos con una mañana de niebla, que ya la hubiera querido Hitchcock para una de sus películas. Había tramos en los que apenas se veía la carretera, y en esos momentos te das cuenta de lo importante que es llevar un vehículo con unos buenos faros. Y es que hay camiones que están muy mal iluminados. Apenas cuatro lucecitas tenues en las cuatro esquinas, sin más reflectantes, ni una luz antiniebla que anuncie la mole que te vas a encontrar justo antes de tener que dar un frenazo.
Se me había olvidado por completo lo estresante que puede ser conducir con niebla, y eso que durante más de cuatro años la tuve como compañera durante muchas mañanas de invierno cuando trabajaba en un pueblo de Cuenca. Pero yo creo que es de esas cosas a las que uno no se acaba nunca de acostumbrar. Ni a la niebla ni a la nieve.
También me di cuenta de que soy una pésima copiloto. Sorry darling, para el próximo viaje intentaré morderme un poco más la lengua y confiar, aunque me cueste horrores.

Siempre que viajo a Madrid tengo sensaciones contradictorias. Por un lado, al llegar, me siento literalmente engullida por una ciudad que me sobrepasa. El tráfico es leonino, no se puede dudar ni un instante, ni titubear para incorporarse a un carril. Es la ley del más fuerte llevaba a grado extremo. O sabes exactamente por donde tienes que ir, o llevas un buen GPS que te saque del embrollo sobre la marcha.
Cuando he ido en tren mi primera sensación tampoco ha sido muy distinta. Ese hervidero de gente que sabe exactamente hacia donde va, y que camina siempre con prisa, es la seña de identidad de esta ciudad. Y es que la dimensión del tiempo cambia totalmente cuando se vive en lugares donde el tiempo que inviertes en desplazamientos te marca radicalmente la agenda.
Siempre he pensado que yo no sería capaz de vivir así. Aprecio la tranquilidad con la que acudo yo a mi trabajo, a diez-quince minutos de casa, según la velocidad con la que camine. Sí, efectivamente, aquí se puede ir casi a cualquier sitio a pie, y no necesitamos horas para planificar una actividad de ocio, o para decidirnos a ir a hacer unas compras. Nuestra dimensión del tiempo tiene que ser a todas luces muy diferente.
Sin embargo, una vez que te sitúas en la ciudad, una vez que te permites el placer de disfrutarla, siempre llego a la conclusión de que es una ciudad preciosa.
Me encanta pasear por el Paseo del Prado, y todavía me admiro cada vez que alzo la vista y veo, en mitad del asfalto y del hormigón, obras tan bellas como la Cibeles, o Neptuno.


La Plaza Mayor (con Navidad o sin ella) o el Parque del Retiro, también son lugares para congraciarse con la capital, para disfrutarlos con tranquilidad.
Ayer, sin embargo, nuestra opción fue el Museo del Prado. Un poco por aprovechar la ocasión de ir los dos solos, porque de otra manera no habríamos podido hacerlo. Y en parte también para quitarme esa espina que llevo clavada desde hace muchísimo tiempo, porque, lo creáis o no, hasta ayer no había visitado nunca el Museo.
Y mereció la pena.
Tal vez, con otros zapatos más cómodos... pero sí, disfrutar de Velazquez, Goya, Tiziano, Rubens, Murillo... Esa maja desnuda tan majestuosa, Las tres gracias, Adán y Eva, La rendición de Breda... En fin, un gustazo.
Y, a pesar de haber estado en el Louvre, y de que sigo teniendo la sensación de que es un Museo prácticamente inagotable, si tengo que elegir entre la "reina de la casa" del Louvre (la Gioconda) y las Meninas del nuestro Museo del Prado, lo siento por Leonardo, pero tengo claro que me quedo con el cuadro de Velazquez.


Y es que, el cuadro lo conocemos todos sobradamente, pero verlo en la sala, desde la puerta, y observar toda su profundidad desde la distancia, es realmente impresionante. Es increíble la habilidad que tenía Velazquez para jugar con las proporciones y con la perspectiva. Da la sensación de que puedes meterte dentro del cuadro y salir por la puerta del fondo.


En resumen, que de vez en cuando sienta muy bien darse el gusto de escaparse de la rutina, y Madrid siempre es una buena opción, sobre todo para los que lo tenemos a tiro de piedra.
Por cierto, el viaje de regreso fue estupendo. Sin niebla, bien de tráfico, y con una buena conversación que hizo que se nos pasara en un abrir y cerrar de ojos.
No, si al final aprenderé a ser una buena copiloto.

lunes, diciembre 05, 2011

No me digáis que no es una maravilla

Llevo todo el fin de semana buscando temas de música clásica, y a pesar de que en estos asuntos soy absolutamente analfabeta, eso no me impide emocionarme escuchando cosas como ésta.




Por favor, decidme que no soy la única a la que se le saltan las lágrimas escuchando maravillas así.

miércoles, noviembre 30, 2011

Una pequeña primicia

Llevo tiempo dándole vueltas, muchas vueltas. Lo he corregido tantas veces y hay tantas versiones por ahí circulando, que ya ni siquiera se parecen entre ellas. Pero por fin parece que lo voy teniendo claro: Voy a editar mi primer libro de poesía en solitario.
Seguramente, si todo sale según los cálculos podría estar en las librerías para la primavera. Aunque si por algún motivo se retrasa, septiembre también podría ser una buena fecha.
Sé que posiblemente es una locura sacar un libro de poesía en los tiempos que corren, pero una buena amiga me dijo una vez algo que no se me quita de la cabeza: Tú no tienes derecho a guardarte eso.
Y probablemente tenga razón, porque si hay una sola persona, que pueda disfrutar leyéndolo, alguien a quien sea capaz de tocarle dentro con mis palabras, o una única persona que pueda emocionarse con alguno de los poemas, yo no tengo ningún derecho a ponerme por medio.
Y de momento poco más puedo deciros. Bueno sí, que he puesto muchísimas emociones y muchísima ilusión en cada uno de los versos, y que estoy deseando tenerlo en mis manos. Solo eso.
Por otro lado, cualquier sugerencia, consejo, idea, en fin, lo que se os ocurra, será muy agradecida y tenida en cuenta.

domingo, noviembre 27, 2011

50 Seguidores, 50 millones de gracias

Esta semana he llegado a la bonita cifra de 50 seguidores, y quiero daros las gracias por estar ahí, al otro lado.
Todavía flipo cuando veo que la gente llega a mi blog desde lugares como Rusia o la República Checa, que algun@s hasta repiten, y que much@s tenéis además el detallazo de dejar vuestra opinión, vuestro granito de arena para que esto tenga mucho más sentido.
Pues eso, que muchísimas gracias, y para celebrarlo os mando un abrazo en forma de canción ya que no os lo puedo dar en vivo un@ por un@.

martes, noviembre 22, 2011

Los políticos no entienden de conciliación

No llega a sorprenderme la noticia, y sin embargo, sí que consigue que me enfade. Ya el domingo, cuando vi a Soraya Sáenz de Santamaría subida al balcón de la calle Génova, celebrando la victoria de su partido en las elecciones generales pensé: Pero ¿qué demonios hace esta mujer ahí? Y es que, si consideramos que hacía exactamente nueve días que había dado a luz a su hijo, una piensa que no debía estar ni siquiera en condiciones físicas de andar por ahí danzando (el propio Rajoy tuvo que dar un toque de atención para evitar que se pusiera a dar botes a petición del público con un sonoro y paternal: tú no puedes, que a mí me sonó más bien a vamos, ni se te ocurra.
Del apego, de las ganas de estar pegada a su bebé, de la implantación de la lactancia (qué cosas se me ocurren) y todas esos aspectos de la maternidad... mejor ni entro a valorarlo. Debe ser que las mujeres en política están por encima de sus hormonas y además tienen otras prioridades.
Ayer lunes, a primerísima hora de la mañana, Soraya ya nos dejaba claro que estaba incorporadísima a su actividad política concediendo entrevistas a los medios de comunicación, y hoy  nos desayunamos con la noticia de será ella quien coordine las reuniones del traspaso de poderes entre el antiguo gobierno y el recién salido de las urnas.
Debe ser que en todo el partido popular no había nadie más que pudiera hacerse cargo de esa labor, porque Soraya no va a agotar ni tan siquiera las seis semanas intransferibles del permiso de maternidad. Apenas nueve días de descanso, es lo que se ha concedido para disfrutar de algo tan especial y tan irrepetible como es la experiencia de la maternidad, el primer contacto y el conocimiento de su primer hijo.
Como digo, no voy a entrar a valorar cuales son las prioridades de esta señora. Allá cada cual con sus valores y su concepto de lo que es valioso e importante. Ella ha elegido y sabrá sus motivos.
Ni siquiera me preocupa el pequeño Iván. Estoy segura de que acabará desarrollando los apegos y los vínculos que necesite con las personas que realmente acaben ocupándose de él.
Me preocupa mucho más la patada en la boca que da con su actitud, a todas las personas que han luchado y continúan luchando hoy en día, por conseguir un cambio de mentalidad en la sociedad a favor de la conciliación laboral y personal/ familiar.
Me preocupa la lectura que puedan hacer los empresarios cuando ven que una puérpera se incorpora a su actividad laboral a los nueve días de haber parido, en plena cuarentena y con los puntos todavía frescos. Seguro que a más de uno se le ocurre: si ésta puede, tú también puedes.
¿Y por qué piensas tan mal Paula? Porque una ha escuchado tantas veces ciertas frasecitas envenenadas que lo último que necesitamos es que algunas, con su ejemplo, les vayan dando motivos para pensar que las personas (madres y padres) que realmente queremos disfrutar de nuestros hijos somos seres de otro planeta.
Y habrá quien diga, sin que le falte razón, que si hubiese sido un hombre probablemente no se le hubiese dado tanta importancia. Pero claro, es que si fuese un hombre ni siquiera nos habríamos enterado de que había sido padre.
Para mí es exactamente igual de grave. Porque digo yo, que a los cuarenta años, y viendo a Fraga por ejemplo, alguna ocasión tendrá más adelante de ocupar un ministerio o de saltar en los balcones si le apetece. Pero los hijos no esperan, y cada día que te pierdes a su lado, ya no vuelve.
Y conciliar es otra cosa, que no traten de confundirnos. Que oyendo hablar a unos y a otros, parece que lo que realmente necesitemos al nacer nuestros hijos es un lugar donde dejarlos aparcados para poder sumergirnos de nuevo en nuestro trabajo. Como si no hubiese sitio para nada más. Como si trabajar no fuese un medio de vida, sino la vida misma.
Conciliar es reconocer que las personas somos seres completos que tienen vida más allá de las ocupaciones laborales. Conciliar es respeto por las personas. Y mientras no nos concienciemos de que no se trata de elegir sino de compatibilizar, no vamos a ninguna parte.
Y los paréntesis son necesarios de vez en cuando. Como las vacaciones o las fiestas de guardar. Pero si somos incapaces de entender que el nacimiento de un hijo es un hecho merecedor de un paréntesis en tu vida, mal vamos.
En fin, que como decía al principio, ni siquiera me sorprende, pero me cabrea.

domingo, noviembre 20, 2011

El juego de la historia

Misteriosa, del blog Los que vamos contra corriente, ha propuesto un juego que puede ser divertido. Se trata de escribir un relato entre todos.
Las bases las podéis leer aquí, y si os animáis solo tenéis que dejar un comentario en la entrada original del blog de misteriosa y poneros manos a la obra. No hace falta tener blog para participar, y la verdad es que lo mejor de estos juegos es lo bien que se lo pasa uno cuanta más gente participa. Así que os animo a alimentar esta historia a ver hasta donde nos lleva. Os pongo el relato completo. La parte en color violeta es la mía.




Una vez más, Teresa se acercó a la playa. Su cerebro era un hervidero de ideas, de sentimientos, toda ella estaba en una especie de nebulosa en la que no sabía qué hacer, cómo seguir... Sabía que era imposible, sabía que no tenía futuro, sabía que no podía ser. Pero a pesar de ello... su corazón la seguía empujando allí, hacia él. El era un ser humano maravilloso, amable, atento, detallista, y ella se sentía irremediablemente enamorada de él. No podía evitar pensar en él, aunque no quisiera. No podía controlarlo, era superior a sus fuerzas. Así que una vez más fue a la playa, donde sabía que él podría estar cerca, donde sabía que podría encontrarse con él y darle conversación hasta llevarle al terreno que ella quería. Quería decirle lo que sentía por él, que él lo supiera, aunque no pudieran estar juntos, porque pronto él se marcharía irremediablemente a tierras lejanas, tal vez para siempre. Caminaba con la cabeza baja, pensando qué hacer, qué decir si se lo encontraba, pensando si sería capaz de volver a enamorarse así de alguien. Cuando de repente, vio un brillo extraño en la arena que le llamó la atención. Se acercó al lugar de donde provenía el brillo y se agachó para poder cogerlo con sus manos. ¡Santo Cielo! ¡Era...!



¡Era la esclava de plata que un par de años antes le había regalado a su amado! No cabía duda de ello. No sólo podía reconocerla por aquella fina y elegante forma que tenía, sino que también porque yacía tan limpia como el día en que la compró, pues su amado cuidaba sus cosas y a las personas con una dulzura y una ternura inigualables, y porque en ella rezaba su nombre: Javier.

Por un breve momento, sobrevino por la cabeza de Teresa la terrorífica idea de que Javier hubiese tirado la esclava sobre la arena a propósito, con la intención de deshacerse de todo recuerdo de ella. Mas pronto desechó aquel pensamiento, pues no era la primera ocasión en que Javier perdía aquella esclava, y sabía ella que aquello no se debía a otra cosa más que a un desafortunado descuido.

Así pues, con el reluciente objeto en mano, Teresa prosiguió su camino para encontrarse con la persona a la que tanto amaba, pensando qué le iba a decir. Decidió finalmente que rompería el hielo haciéndole saber que había perdido la esclava, y pondría aquel fortuito suceso como excusa para justificar su encuentro.

No tardó mucho en hallarlo, y cuando lo hubo hecho, se paró en seco, a poca distancia de él. Un escalofrío recorrió todas y cada una de las pares de su bello cuerpo. Iba a declarar su amor a Javier y no sabía cómo hacerlo.

De pronto, su amado se dio la vuelta, percatándose así de su presencia. Con una sonrisa y saludando con la mano, Javier se aproximó a Teresa.


Ella, tras inspirar profundamente y con el pulso acelerado, solamente atinó a pronunciar una palabra de forma entrecortada:



-Ho... la...


─ Hola ─respondió él con desenfado─ ¿Qué tal estáis? ¿Y Andrés? Hace tiempo que no le veo.


─ Bien… ─alcanzó a responder intentando disimular su desconcierto. Escuchar el nombre de su marido de los labios del hombre del que estaba enamorada resultaba incómodo. Casi sacrílego.
De repente se vio a sí misma al borde de un precipicio. Los nervios le impedían pensar con claridad, pero al mismo tiempo sabía que no podía permanecer callada Ahora que lo tenía frente a frente no podía dejar pasar la oportunidad y dejar que se marchara.

─ Andrés está en casa, con los niños.

Su voz sonaba más firme de lo que ella habría esperado, pero algo distorsionada. Como de laboratorio.

─ He venido a dar un paseo, a relajarme un rato. A veces necesito un poco de tiempo para mí misma.

Aquella frase despertó el interés de Javier. Por primera vez, desde hacía varios meses, ella había abierto una pequeña grieta, le había mostrado una mínima parte de su intimidad. Aquella frase era una invitación cómplice a algo más que un puñado de palabras frías de compromiso.
Entonces Javier la miró a los ojos y volvió a ver a aquella mujer tímida que había conocido solo dos años antes. La misma mirada limpia. Los mismos labios carnosos que había besado en esa misma playa.
Se sintió viejo de repente. Cansado de huir, de dejarse llevar por la corriente. Estaba a punto de cumplir los cuarenta y tenía la sensación de que llevaba toda su vida boicoteándose a sí mismo.
Entonces, vio brillar entre los dedos de Teresa la esclava de plata. Y supo que las casualidades no existían. Aquello tenía que significar algo.

─¿Te apetece un helado? ─atinó a decir. Y señaló con su mano el paseo marítimo. Teresa sonrió con alivio.

Cruzaron la playa en silencio. De cuando en cuando Teresa lo miraba de reojo. Deseaba rozar sus dedos, sentir su olor cerca, pero al mismo tiempo era consciente de que no podía precipitarse al vacío. Tal vez aquella era su última carta, y debía jugarla con más cerebro que corazón.
Al llegar a la gelatería di Marco, él sujetó una de las sillas de mimbre mientras ella se sentaba. Teresa pensó que no debían quedar demasiados hombres en el mundo, capaces de tener ese tipo de gestos con tanta naturalidad, sin hacerla a una sentir incómoda. Sonrió. Tenía una luz especial en la mirada. Hacía siglos que no sentía esa mezcla de placer y nervios en el estómago.

De repente, el sonido de un claxon la devolvió a la realidad.

miércoles, noviembre 16, 2011

Toses y más toses

Hoy nos hemos pasado casi toda la mañana en el centro de salud. La verdad es que, lo que parecía un inocente catarro con un poco de fiebre, se está complicando por momentos con toses y más toses que no parecen calmarse con nada.
Supongo que el mayor problema es que esta chica nos tenía muy mal acostumbrados. Sus visitas al médico hasta ahora habían sido contadas, y las pocas veces que ha tenido fiebre, aparte de responder muy bien al Ibuprofeno, solía resolverse en un par de días.
Este invierno, al ser su primer año de colegio, sabíamos que iba a ser diferente. Y efectivamente, está siendolo.
Si hace quince días andábamos liados con un resfriado de nariz, con sus mocos y sus noches difíciles, esta semana el problema es básicamente la tos.
Una tos persistente y compulsiva. Una tos que nos tiene preocupados, trasteando torpemente con los aerosoles.
Mañana le hacen una radiografía ( a ver qué tal se da, y lo quieta que se está) y volvemos a la consulta para valorar como sigue. Y no sé, la verdad es que la impotencia que uno siente al no poder hacer nada para que se mejore pronto, es superior a mí. Supongo que superior a cualquiera.
Y me ha hecho recordar mi propia infancia, con todos aquellos resfriados, mi garganta que siempre estaba irritada, mis toses compulsivas, a mi padre diciéndome "respira hondo" cuando veía que no conseguía parar de toser. Aquellas inyecciones que nos ponían a todos los niños a la primera de cambio, y mi odio visceral a cualquier practicante aguja en mano. Me he acordado de la insistencia del pediatra porque me extirparan las amígdalas, y de la negativa persistente de mi madre por meterme en un quirófano, después de una mala experiencia anterior. Gracias a ella hoy todavía tengo mis hermosas anginas a las que tanto aprecio les tengo.
Y me he dado cuenta de varias cosas:
- Que es inevitable que los niños se resfríen, y que nos quedan unos cuantos años cuidando de sus "vías altas"
- Que la medicina ha cambiado radicalmente en todos estos años, y posiblemente seguirá haciendolo, lo que me lleva a pensar que nada es tan absoluto como a veces queremos creer.
- Que tengo que armarme con buenas dosis de paciencia, porque por el momento, todavía no es posible ni enfermar por ella ni sanarla a besos. Aunque, eso sí, yo lo voy a seguir intentando.

domingo, noviembre 13, 2011

Entre la cebada había un hombre




Entre la cebada había un hombre. Sentado, con la barbilla apoyada en las rodillas y la mirada en el horizonte. No sabría precisar su edad, en algún punto entre los treinta y cinco y los cincuenta. El pelo manchado de canas desordenadas, la barba mal afeitada, una camiseta arrugada de un color pardusco, que tal vez algún día fue negro, y un vaquero raído de color azul desleído.
Abrazaba sus piernas con ambas manos. Es posible, que a pesar del calor de aquel mes de junio, tuviese algo de frío. En el aire flotaba el olor a tierra mojada. A veces las espigas rozaban su cara, y cuando se mecían parecía que estuviesen acunándole. Tal vez la brisa silbase como una nana. O tal vez, allá adentro, solo escuchase el silencio.
Entre la cebada había un hombre, y yo no podía imaginar qué podía hacer aquel hombre sentado en la tierra, como si esperase a echar raíces de un momento a otro.
Tampoco podía imaginar, que aquella mañana, el hombre se había levantado al rayar el alba, que se había vestido casi a oscuras, sin prestar demasiada atención a la ropa. Que se había aseado solo a medias, lo justo para despertarse un poco y quitarse las legañas. Que había cerrado la puerta con cuidado, a pesar de que la casa quedaba vacía. Y la cama deshecha. Y los platos de anoche todavía sucios en el fregadero.
No podía imaginar, que aquel hombre, sentado entre la cebada, buscaba una soledad distinta; tal vez más amplia y menos viciada, que aquella que supuraba de los muros desnudos de su casa. 

sábado, noviembre 05, 2011

Tres días de regalo

Esta semana he cogido unos días de vacaciones que me quedaban sueltos, y he tenido la oportunidad de lleva y recoger a Irene del colegio.
La verdad es que su adaptación al colegio ha sido estupenda desde el primer momento. Supongo que han sido varios los factores que han ayudado. En primer lugar un mes de adaptación estupendamente diseñado en el que todos los niños iban desde el primer día, con grupos cada vez más amplios y durante periodos de tiempo también más largos.
Creo que también le ha beneficiado mucho el hecho de ser de las más mayores, ya que nació en febrero. Porque a esas edades unos meses son muy importantes en el tema de adquirir autonomía, de interesarse por otros niños, o en estar preparados para separarse de "lo conocido".
Como digo, desde el primer momento Irene estuvo cómoda en el colegio. No lloró ni un solo día. Si acaso, alguna vez entró algo seria al ver llorar a alguno de sus compañeros. Pero lo más importante es que siempre sale sonriente y cuando le preguntamos se nota que tiene un enorme cariño a su maestro y que está empezando a establecer lazos con algunos compañeros.
Hasta ahora no había tenido la ocasión de acompañarla al colegio y verla entrar. Me lo habían contado los abuelos y papá y más o menos sabía como funcionaba todo, pero hoy he podido vivirlo con ella, y ha sido una experiencia estupenda.
Me ha sorprendido la energía con la que me he levantado a las siete y media de la mañana, hemos desayunado juntas, hemos preparado el bocadillo para la hora del recreo. Nos hemos vestido, aseado, la he peinado "a la carta", y por último nos hemos ido al colegio dando un paseo, sin prisa.
Pensándolo bien, a veces me da mucha pena que todo esto tenga que ser algo extraordinario, que no podamos hacerlo cada día. A veces tengo la sensación de estar delegando lo importante, y sobre todo lo que no va a volver. Pero las circunstancias son las que son, y hoy por hoy no veo la manera de hacer que eso cambie.
La entrada al colegio es un espectáculo de ternura. Los niños más pequeños tienen dibujadas en su patio unas marcas sobre las que los niños de cada clase van organizando las filas. A Irene le encanta llegar la primera, y me consta que no es la única, aunque estos día ha cedido con gusto el primer puesto con tal de estar más tiempo cogida de la mano de mamá.
Cuando suena el timbre las filas ya están formadas y salen los maestros a recogerlos. El maestro de Irene es un hombre entrañable, y eso se nota en la forma en que los niños se relacionan con él. Al llegar lo primero que hace es saludarlos uno a uno con una caricia en la cabeza, después aprovecha para dar alguna indicación a las madres o abuelas que andan por ahí, y enseguida coge de la mano al primero de la fila, y se los lleva a todos en trenecito cantando una canción.
A la salida del colegio, me tranquiliza mucho la perfecta organización y el cuidado extremos que tienen todos los maestros con los niños a la hora de dejarlos salir.
Los más pequeños salen unos cinco minutos antes de que suene el timbre, y de nuevo aparecen todos en el porche en formación, cogidos de los babis para colocarse con la espalda pegada a la pared. Después, uno por uno, el maestro los va tomando de la mano, levanta la vista, y en cuanto reconoce a la persona que viene a recogerlos lo deja marchar. Si tienen la más mínima duda no lo dejan ir, a menos que el niño confirme que conoce a esa persona (que es su abuelo, su tío...) Si no hay nadie para recoger al niño (porque se hayan retrasado, o porque se va a quedar al comedor) lo coloca a su izquierda y continúa con el siguiente.
Esto ocurre con todos los niños de infantil y la verdad es que es de agradecer. Cuando yo iba al colegio salíamos en tropel, todos a la misma hora, y cuando llegábamos corriendo a la puerta de salida, ya veíamos si había alguien esperando o no.
Esos pequeños detalles dan muchísima seguridad a todos.
El lunes volvemos otra vez a la rutina de siempre, y creo que lo vamos a sentir las dos... Pero también es cierto, que si esto fuese lo habitual, ninguna habríamos sabido apreciarlo como los hemos hecho estos tres días.
Y lo cierto es que nunca había sido capaz de desconectar tanto y tan bien, como lo hago desde que tenemos a esta raspilla en casa.

miércoles, noviembre 02, 2011

Me dieron un premio "very nice"


Viene nada menos que desde Chile, de manos de Pamela del blog Mujer y Mamá, y la verdad es que tiene unas instrucciones que me han gustado mucho.
En primer lugar tengo que mencionar tres canciones que hayan sido importantes en mi vida. Tres canciones para 37 años son muy pocas, pero haciendo un esfuerzo, he llegado a la conclusión de que una canción es importante si te trae a la memoria a personas o momentos que han sido importantes.
Tal vez no sean mis canciones favoritas, pero sí que son canciones emblemáticas, por lo que simbolizan en mi vida.


La primera podría ser cualquiera de Revolver. Porque me transportan a la época de la universidad, y porque durante algunos años no solo escuchaba sus discos una y otra vez en casa, sino que cuando salía de marcha también sonaban sin descanso en todos los pubs que frecuentaba.
Esta es una de esas canciones que con solo escuchar los primeros acordes me vienen a la cabeza cientos de recuerdos.



Esta canción se me ha ocurrido en segundo lugar, pero debería ir en primer lugar. Aparte de ser un temazo, siempre la recordaré por ser la melodía que sonó el día de mi boda en el momento en que cortamos la tarta nupcial. Varias veces hemos comentado mi marido y yo, que en el momento en que empezó a sonar sentimos algo muy intenso, una tremenda emoción, a pesar de que hasta ese día esa canción nunca había sido especialmente singular para ninguno de los dos. Creo que el juego de luces y la presentación del restaurante tuvieron también algo que ver. En cualquier caso, no me equivoco si digo que esa canción es nuestra desde aquel día.


Y para terminar un cambio de registro abismal, pero en esta vida tiene que haber tiempo para todo. Esta es una canción de las que siempre cantamos Irene y yo.  No sé a vosotras, pero a mí esta versión me gusta mucho más que la de Cantajuegos.


El segundo requisito es contar un sueño, pero aquí la cosa está difícil, porque de un tiempo a esta parte apenas recuerdo mis sueños, y cuando lo hago o es algo de trabajo, o una pesadilla, o las dos cosas juntas. Así que con vuestro permiso me la voy a saltar.

Ahora debo pasarle el premio a otros blogs, y sin saber siquiera si lo tienen o no, se lo voy a dar a

Susana de las cosas de Paula
Ana de A veces Mujer Siempre Mamá
Toñi de Dientes de León
Superwoman de El diario de Superwoman
Ciudadana C del blog Ciudadano Cojo

Muchas gracias Pamela ¡ha sido muy divertido!

PD No sé como lo he conseguido, pero he sido capaz de insertar tres vídeos sin publicidad ¡Yuhu!

jueves, octubre 27, 2011

Las cosas que me pasan (o razones para no coger el coche en Albacete)


Para los que no conozcáis Albacete, os diré que es el lugar idóneo para desplazarse a pie o en bicicleta. Por su tamaño asequible y sobre todo por su llanura, pero también porque es una ciudad con las aceras bastante anchas, con muchísimos escaparates en los que distraerse, con zonas verdes...
Desde que tengo uso de razón, he caminado con gusto por esta ciudad, y siempre me ha resultado difícil entender por qué la gente se sigue empeñando en ir en coche a todos lados. Y sin embargo, el tráfico crece y crece de manera incontrolada y yo me pregunto ¿de verdad compensa?
Bien, pues por esas cosas que me pasan de vez en cuando, hoy he podido constatar que, efectivamente, coger el coche en Albacete no suele compensar.
Empecemos por decir que hoy es jueves, y eso suele significar que tengo que trabajar de mañana y tarde (de 8 a 15 y de 16:30 a 20) Mi oficina está a unos quince minutos a pie desde mi casa, de modo que a mediodía puedo ir allí a comer, descansar un poquito con un buen capuccino entre las manos y volver al trabajo.
Sin embargo, esta tarde tenía una reunión en otro lugar algo más retirado de mi casa. Digamos que a unos veinticinco minutos a pie. Y como no quería prescindir de mi ratito de descanso después de comer, ni a mi capuccino, se me ha ocurrido la "brillante idea" de acercarme en coche. 
Al salir de mi casa ya llevaba la hora un poco justa, pero en unos diez minutos (semáforos y glorietas incluidos) estaba frente al edificio donde tenía mi reunión, dispuesta a dejar mi coche en algún lugar medianamente legal y cumplir con mis obligaciones. 
Iba dispuesta a dejar el coche en zona azul, y por supuesto no es que pretendiera dejarlo justo en la puerta,  pero no, no era tan fácil, que va, que va. 
Posiblemente porque nunca me han gustado las pirulillas que algunos no dudan en hacer, como colarse unos metros en dirección prohibida para meter el morro en una plaza de aparcamiento que acabas de ver. No, yo doy la vuelta a la manzana de cinco calles para coger la dirección correcta y al llega... OHHHH!!!!! El de delante tuvo más suerte que yo. Cachis... cosas que pasan.
No importa, porque si cojo esta calle y doy la vuelta al Parque.... Espera, por aquí no se puede dejar el coche porque está la policía y está prohibido... y por aquí.... vaya que no, que por aquí no era, que me tengo que ir a por esta calle, a ver si en alguna más estrecha hubiese suerte... ¿pero de donde han salido tantísimos garajes? Leñe, si hay más chapas que números en la calle.
Espera, que por aquí suele haber sitio... pero no, por aquí es prohibido, espera, ya me pasé. La siguiente. Mira qué sitio tan mono, ah no, que es para minusválidos. ¿Zona roja? Esto qué era... ufff no me fío... sigo buscando.
Total, y para resumir... más de media hora dando vueltas para finalmente acabar poniendo el huevo (léase el Focus) en un parking subterráneo.
A todo esto, yo tranquila. Cuando sabes que ya no llegas tarde, sino lo siguiente, ponerse histérica sirve de poco. Además, aquí seguro que hay sitio de sobra y hasta puedo eleg... Ups ¿Reservado? ¿Reservado? Reservado, reservado, reserv... pero ¿donde empiezan las plazas para los que llevamos media hora desesperaos? Ah... ahí, detrás de aquel todo terreno que está intentando la maniobra imposible. Bien, esperemos. Ya no tengo prisa. A ver este hombre si atina... p´alante...p´atrás...p´alante otra vez... espera querido, que me cuelo ya y tú vas siguiendo solito.
¡Mira! ¡si aquí hay un montón de sitios libres! ¿Y qué hace el del Toyota haciendo tanta maniobra si lo podía haber dejado aquí con holgura? No lo pienses, tú aparca y sal pitando a la reunión.

Balance del primer desplazamiento:

- Tiempo que hubiese invertido a pie:      25 minutos
- Tiempo que he invertido en coche:       35 minutos

Bueeeeeno, pues termino mi reunión a eso de las seis y cuarto y me dispongo a irme otra vez para la oficina.
Bien, bajo a mi parking, tengo suerte y recuerdo donde lo he dejado (primer sótano, paredes naranjas) busco mi llave, busco mi tarjeta del parking, me subo a mi coche yo tan feliz, arranco, me dirijo a la salida y... justo antes de meter la tarjetita por la ranura me viene una inspiración o un instante de lucidez de esos que una tiene de vez en cuando y pienso
Estoooo yo creo que esto había que pagarlo ¿verdad? Sí, va a ser que sí.
Reaparco de nuevo y visualizo una máquina de cobro a unos metros de donde estoy.
Os vais a reir, pero hasta ese momento ni me había parado a pensar en el dinero que llevaba en el bolso. Y ¡Oh sorpresa! Llevaba el monedero tan vacío que daba miedo. (Estas cosas me pasan de vez en cuando) Supongo que al trabajar en un banco, de lo último que se acuerda una es de llevarse dinero a casa. Me consta que no solo me pasa a mí, sino que es una especie de "síndrome" que nos afecta a los del gremio.
En fin, que por un momento los hados se ponen de mi parte, y enseguida veo que la maquinita (que está muy preparada para la vida moderna) admite pagos con tarjeta. Menos mal, porque juntando las monedillas de cobre no sé si habría juntado los 2,50 € que tenía que pagar. 
El caso es que le meto la tarjeta a la máquina y... me la escupe.
No pasa nada, porque justo en ese momento aparece el típico paisano al que una mujer en apuros suele preguntar y me dice ¿has probado a meterla al revés?
No es mal consejo (pienso) y la vuelvo a meter... nada, que la máquina no quiere mi tarjeta. Total, para 2,50 € habrá dicho que escarbe un poco en el bolso.
Vas a tener que ir a que te cobre el cajero -me sugiere el buen hombre. Y yo, con mis tacones estupendos resonando por aquel pasillo inmenso, me dirijo resuelta a que el cajero me cobre. El hombre ni se inmuta, debe estar acostumbrado a que la gente le meta tarjetazos de 2,50 €, así que ya, tan contenta me vuelvo a mi coche y salgo del parking.
Obviamente, al llegar a la zona de mi oficina, volvemos a empezar con el baile del aparcamiento. Al final acabo dejando el coche a un paseo de diez minutos de la oficina. Llego a las siete en punto de la tarde.

Balance del segundo desplazamiento:

- Tiempo que habría invertido a pie: 15 minutos
- Tiempo que he invertido en coche: 45 minutos (es cierto que mi despiste es un agravante que solo me afecta a mí, pero aún así, salvando el incidente del parking, no compensa)

En resumen, que usando el coche, no solo he gastado más tiempo en mis desplazamientos, sino que me ha costado 2,50 € el parking, más la gasolina, más el coste ecológico... 
Casi que lo único bueno que le he sacado al asunto es que he podido volver a disfrutar de un programa de radio que me encanta (La Ventana, en La Ser) y eso sí, gracias a eso no he perdido los nervios, ni me he estresado, ni me he enfadado con ningún conductor, ni me he saltado ningún semáforo, ni me he tirado a la yugular de nadie. 

Por cierto, se me ha vuelto a olvidar sacar dinero... Lo sé. No tengo arreglo.

sábado, octubre 22, 2011

Micro-Ensayo (y error) sobre la felicidad


He aprendido que para ser feliz no importa lo que tienes, ni lo que eres, sino tu actitud hacia eso.
Entonces... ¿la felicidad está relacionada con el conformismo? 
¿El ansia por mejorar está reñido con la satisfacción? 
¿Hay gente que realmente esté plenamente contenta con su vida o todo es fachada?
¿Debería bajar mis expectativas? ¿Debería aprender a saciarme con lo que tengo sin aspirar a más?
¿Se aprende a ser feliz?
A veces pienso que la felicidad es solo una especie de sombra chinesca que proyectamos sobre una pared blanca. Superficial, incompleta y demasiadas veces mentirosa. Una felicidad maquillada de sonrisas, de ratos, de telones que suben y bajan varias veces al día.
Hay quien dice que la felicidad consiste en momentos pero... ¿qué ocurre con los otros momentos? Cuando nadie nos ve, cuando nos quitamos el maquillaje (o directamente dejamos que se convierta en restregones sobre la cara) y nos miramos al espejo. 
¿Qué ocurre cuando nos bajamos del tren de alta velocidad al que vamos subidos habitualmente y nos detenemos a mirar alrededor?
Si en ese momento, todavía puedes decir sin engañarte que eres feliz, seguramente lo has conseguido.
Yo sigo trabajando en ello.

miércoles, octubre 19, 2011

Sonría por favor

Después de un día largo y cargado de decepciones, no hay nada que se agradezca más que llegar a casa y que te arranquen una sonrisa.
Gracias Miguel Angel, por los chistes de los asturianus, por los paisajes estupendos de tu tierra, y sobre todo, por estos vídeos que me hacen reír aun cuando no tengo ganas de ná.
Y si me lo permitís, aunque me lo he traído al blog para uso y disfrute de todas mis seguidoras (sois mayoría las mujeres, qué le vamos a hacer) se lo voy a dedicar en especial a una bloguera que anda esta semana un poco baja de ánimos. Un beso Susana, hoy me toca a mí mandarte las sonrisas hasta León.



Contrex - Ma Contrexpérience - 97s from Marcel on Vimeo.

Y mañana será otro día...

miércoles, octubre 12, 2011

Frutos de Otoño (Miércoles Mudo)


¡Proyecto encina!






viernes, octubre 07, 2011

El silencio de los concursos literarios

Lo confieso: lo he vuelto a hacer.
Una vez más, por mucho que jure que será la última, he vuelto a mi oficina de correos para enviar un sobre certificado con destino a un premio literario.
Dentro, junto con unos poemas y la plica, mi tiempo, mi cariño, una pizca de ilusión y otra de orgullo por un trabajo al que le he dedicado ratos robados de aquí y de allá.
¿El resultado? Con toda probabilidad puedo adelantarlo: Silencio literario.
Y es que el silencio de los premios es incluso más cruel que el silencio administrativo. Es un silencio que te ignora, que condena tu obra (por triplicado) a una máquina trituradora (eso con suerte).
Lo normal es que ni te enteres de que el premio se ha fallado. Con un poco de suerte, si le pones interés y lo buscas en google, alguna vez conseguirás una reseña en algún diario local, y te enterarás de que el premio ya se dio, puede que hace una semana, puede que un mes atrás.
Otras veces ni eso. En cualquier caso, la organización nunca avisa. Ni un triste correo electrónico. Solo el silencio.
Partiendo de ahí, enterarte de cuantos participantes hubo, de si tu texto quedó entre los cien mejores o entre los cien peores, o si directamente lo eliminaron por incumplir alguna de las bases, es una quimera.
¿A quien le importa? ¿Qué más da el tiempo, el esfuerzo, la ilusión y la esperanza de alguien que se molestó, no solo en crear, sino en leer cuidadosamente las bases, en cumplimentar la hoja con los datos personales, el sobrecito pequeño, el sobre grande, la dirección, acudir a correos, explicarle a quien te atiende que no pones el remite porque es para un concurso literario, en pagar los tres o cuatro euros que cuesta el envío, en esperar que acabe el plazo, que llegue la fecha prevista para el fallo, que mires el teléfono de vez en cuando y le pidas a alguien que te llame para ver si funciona...?
¿Qué importa?
Pues sí, posiblemente a casi nadie le importe. Pero a mí me pone de muy mal humor.
Y aun así, ahí voy otra vez, con mis sobres, con mis plicas... Y con muchas ganas de viajar para recoger un premio.

miércoles, octubre 05, 2011

Amor Eterno

Para no saturar demasiado con los temas de conciliación, repesco un ejercicio de este verano que hicimos en el Club de Escritura "La Biblioteca" y que consistía en escribir un micro-relato inspirado en unas fotos de amantes y candados.
Como siempre os digo, si queréis leer más (y seguramente mejores) historias, no dudéis en pasaros por el blog.


AMOR ETERNO


Regresó, como cada tarde, al puente de los candados. Le gustaba pasear a la puesta del sol e imaginar las historias que había apresadas en cada uno de ellos. Historias que, al menos por un instante, se juraban eternas. 

Candados que se oxidaban con la humedad y el paso del tiempo. Nombres escritos, que algún día acabarían borrados por el viento y la lluvia.
Como todo en la vida se va desgastando con el uso o el desuso.
A lo lejos, una pequeña isla le trajo un recuerdo de los que se pegan al cuerpo y remueven sensaciones que ya creía haber superado. El mar, el rompeolas, un atardecer perfecto, y las manos de aquel hombre recorriendo su cuerpo.
Se llamaba Scot.
Hacía muchos años de aquel verano y, por aquel entonces, nadie colgaba candados de ningún puente. Pero su historia también había sido eterna por un instante, y había quedado apresada en su memoria para siempre.
Su memoria... a menudo también parecía oxidarse con el paso de los años, pero algunos recuerdos permanecían muy nítidos.

En treinta y dos años de matrimonio, su marido jamás sospechó que pensaba en Scot cuando hacían el amor.



Igual que ella tampoco imaginó jamás, que Scot pensaba en ella cada vez que acariciaba a su esposa.




domingo, octubre 02, 2011

Conciliación Real Ya

Tal día como ayer, hace tres años, me reincorporaba a mi trabajo después de un paréntesis de algo más de nueve meses. En febrero de ese mismo año había nacido mi hija, y tuve la suerte de poder sumar a las 16 semanas de permiso por maternidad, las dos semanas de permiso de lactancia y los días que me correspondían por vacaciones. El resto lo completé con dos meses de excedencia.
Y digo que tuve la suerte, porque no todos tenemos el mismo acceso a nuestros derechos, y a veces distintas presiones nos pueden obligar a renunciar a ellos para evitar conflictos en la empresa.
Una compañera con funciones directivas que dio a luz una semana antes que yo, tuvo que incorporarse cumplidas la 16 semanas justas, porque nadie había previsto su sustitución durante su ausencia. El tiempo "extra" que decidiese tomarse para estar con su hijo sería mirado con lupa por sus superiores, y la presión psicológica acabó ganando la partida.
Cuando me incorporé a mi trabajo Irene tenía ocho meses y yo también sentí ese nudo en el estómago del que hablaba Ira en su blog. No puedo ni siquiera imaginar lo que debe ser separarse de un bebé de apenas cuatro meses de vida.
Nuestra conciliación fue sencilla porque contábamos con un respaldo familiar envidiable: cuatro abuelos dispuestos a todo que, lejos de cansarse, se enfadan si no les llevas a su nieta. Para nosotros fue fundamental la tranquilidad de saber que la peque estaba en buenas manos. Pero evidentemente no es lo mismo que tenerla contigo.
Las políticas de conciliación están orientadas justamente a eso, a que sean terceras personas las que se ocupen de los hijos. Es inevitable, cuando un político piensa en lo que podría hacer para favorecer la conciliación, invariablemente piensa en guarderías.
Pero delegar la crianza de tus hijos en manos de terceros, es un arma de doble filo, porque irremediablemente acabas delegando las formas, la filosofía, los objetivos...TODO. Eso sin olvidarse de lo más importante. En los primeros meses, donde todo es tan frágil, donde los lazos de apego son vitales, son otros los que están disfrutando de la experiencia. Y no es justo. Ni para los padres, ni para los hijos, ni para la sociedad.
Hace unos días, un grupo de madres inquietas, creó un grupo en facebook cuya finalidad es crear un debate social sobre el estado de la conciliación en nuestro país, y generar inciativas para mejorarla. También hay página oficial en facebook, perfil de twiter y en breve página web.
Por supuesto, estáis todos invitados a uniros. Incluso aunque no tengas hijos. Porque esto es cosa de todos.

A nadie se le escapa que 16 semanas de permiso de maternidad son insuficientes. Prácticamente cubre el tiempo de adaptación a tu nueva realidad, y la incorporación al trabajo en ese momento tiene que ser una experiencia casi traumática.
Sin embargo, tampoco es justo cargar con todo el coste económico a los empresarios. Y pienso sobre todo en los pequeños empresarios, los que van justos de márgenes y pueden ver como una amenaza el embarazo de una de sus empleadas. Es un error, y posiblemente el germen de muchas prácticas discriminatorias.
Yo creo que la conciliación debería contar con una partida específica, financiada solidariamente entre todos, como la sanidad o el desempleo. Porque nos afecta a todos y porque nos beneficia a todos.
Creo también que la contribución debería ser progresiva, de modo que los que tengan más ingresos colaboren en un porcentaje mayor. Y debería ser una partida en la que participásemos todos: asalariados, empresarios, autónomos. TODOS.
Porque al fin y al cabo, nos estamos jugando las generaciones futuras. Y no es algo para tomárselo a broma.   Aunque solo sea por egoísmo. Porque ¿alguien ha pensado quien va a pagar nuestras pensiones? Los niños que no nazcan, desde luego que no.

Para el próximo martes hay varias iniciativas preparadas en las que quiero pedir vuestra participación:

- En facebook 

Durante la tarde del día 4 de octubre se pide que pongamos en nuestro estado el logo con la siguiente frase: "Queremos criar a nuestros/as hijos/as"

- En tu blog

La tarde el día 4 de octubre se pide que publiquemos una entrada con el logo de Conciliación Real Ya y la misma frase: "Queremos criar a nuestros/as hijos/as

- En twiter

Incluir el hashtag #ConciliacionRealYa en las publicaciones que realicemos, y concretamente el martes de 17:00 a 19:00 queremos convertir #ConciliacionRealYa en Trending Topic del día. Es difícil, pero no imposible.

Por último dejo el logo del grupo, diseñado por Sarai Llamas, para que lo copiéis y le deis la difusión que creáis oportuna.



jueves, septiembre 29, 2011

Hay algo de ti en mí

Es curioso, la cantidad de personas que pasan por tu vida con mayor o menor intensidad.
La diversidad de afectos y apegos que te han cosido alguna vez a alguien, durante meses, años, días o incluso minutos.
Almas que han fluido a tu alrededor, hilos que se han cruzado en algún momento, caminos paralelos durante alguna etapa, que como vinieron se bifurcaron y continuaron su marcha hacia otro horizonte.
Hombres y mujeres, niños, ancianos, maestros, compañeros, amores más o menos platónicos, amigos más o  menos íntimos...
Palabras, emociones, risas, lágrimas, historias y recuerdos...
Y hay algo en ti de cada uno de ellos.
Porque tú eres el resultado de todos y cada uno de ellos.
Huellas, más o menos profundas, en una piel que se ha ido tejiendo a base de pequeñas células hermanas. A fuerza de abrazos, besos, llantos o carcajadas.
Piel, que posiblemente se arruga para no dejar resbalar todo ese tesoro que lleva impregnado, aunque raras veces repare siquiera en él.
Es curioso, la cantidad de nombres que han formado parte de nuestra vida. Y todos los que, sin duda, todavía quedan por asomar.
Y es bonito saber que tú también eres parte de ellos, a pesar del tiempo, del espacio o de las circunstancias.
Porque habitamos en forma de recuerdos, en lugares que seguramente ni siquiera sospechamos.

Y quien sabe quien estará pensando en ti, justamente ahora.



Paula M Martínez - septiembre 2011

viernes, septiembre 23, 2011

Series míticas

Buscando en google canciones de R.E.M., me he tropezado con la música de cabecera de esta serie mítica que no tenía ni idea de que fuese de ellos.

¿La recordáis? La verdad es que era una serie un pelín freacky





Para mí solo es comparable a otra serie crack bastante posterior: "Me llamo Earl"

¿Cuáles fueron vuestras series míticas de ayer, hoy o siempre?

lunes, septiembre 19, 2011

Sin comentarios...

Dice Mariano, que es un disparate pretender cobrar un impuesto sobre lo que uno ahorra, porque el dinero que uno se gasta no está gravado por ningún impuesto (el IVA debe ser un espejismo)

http://www.cadenaser.com/espana/articulo/rajoy-cree-impuesto-patrimonio-injusto-califica-disparate/csrcsrpor/20110919csrcsrnac_3/Tes

También dice que hay que reducir en lo "superfluo" exactamente las mismas palabras que utilizó María de los Dolores justo antes de enviar al paro a un buen puñado de profesores de la enseñanza pública.


http://cronicalaroda.es/2011/09/14/mentiras-y-recortes/


Dice Esperanza que a lo mejor hay que empezar a replantearse si la educación que hasta hoy ha sido gratuita, pues tal vez debería dejar de serlo. O deberíamos al menos meterle la tijera.

http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/esperanzaaguirreeducacionobligatoriagratuitafasemejortieneserlo/csrcsrpor/20110919csrcsrsoc_14/Tes

Y una, que ata cabos reflexiona: claro, es que con lo que te ahorras en el impuesto sobre el Patrimonio, puedes pagarte una educación como Dios manda privada.
Y si no puedes pagartela... pues te jodes.

http://politica.elpais.com/politica/2011/09/19/actualidad/1316440539_416564.html

sábado, septiembre 17, 2011

Seda


Esta tarde he leído Seda y me ha dejado tan buen sabor de boca, que me apetece anotar todo el cúmulo de sensaciones que me ha despertado para que no se diluyan con el paso del tiempo.
Me ha gustado porque es una novela a la que no le sobra ni una sola palabra, escrita con una sencillez y una musicalidad que convierten la lectura en un placer.
Porque los personajes están esbozados con apenas unas pinceladas, y aun así no resultan en absoluto planos. Son personajes ricos que se completan en la imaginación y que sugieren historias sin escribir.
Por la preciosa historia de amor que cuenta. Porque es fácil empatizar con cada uno de los personajes, sentir por ellos, y emocionarse con ellos.
Porque nos lleva a otros lugares y otros tiempos en un soplo, sin perderse en datos e historias ajenos al argumento.
Porque se palpa la seda, se sienten las miradas, se saborea el té, en una palabra, se vive.
Porque a veces es pura poesía.
Porque se lee de una sentada.
Por Japón.
Por Francia.
Por los amores imposibles.
Por los amores cotidianos que a veces no vemos de tan cerca como están.
Porque sé que volveré a leerla, y cada vez que lo haga, posiblemente encontraré matices nuevos...

En fin, que muchas gracias a la persona que me la ha prestado. Ha sido un acierto.

domingo, septiembre 11, 2011

Mil horas, como un perro

En contra de lo que alguna gente más jovencilla cree, esta canción NO es de Alex Ubago.
La compuso Andrés Calamaro cuando tocaba con "Los abuelos de la nada" (wikipedia, ¿qué haría yo sin ti?)
Y entre el original y las distintas versiones que se han hecho de ella, yo me quedo con el original.



Hace frío y estoy lejos de casa
Hace tiempo que estoy sentado sobre esta piedra
Yo me pregunto
Para que sirven las guerras
Tengo un cohete en mi pantalón
Vos estás tan fría como la nieve a mi alrededor
Vos estás tan blanca, que yo no se que hacer
La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
Mil horas como un perro
Y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
Estás mojado, ya no te quiero
En el circo vos ya sos una estrella
Una estrella roja volando sobre Argentina.
Si te preguntan, vos no me conocías
No, no
Tengo un cohete en mi pantalón
Vos estás tan fría como la nieve a mi alrededor
Vos estás tan blanca, que yo no se que hacer
Te esperé bajo la lluvia
No, no, no, no
La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
Mil horas como un perro
Y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
Estás mojado, ya no te quiero
La otra noche te esperé
bajo la lluvia dos horas
Mil horas como un perro
Y cuando llegaste me miraste
y me dijiste loco
Estás mojado, ya no te quiero

sábado, septiembre 10, 2011

Locas en la Feria de Albacete

En noviembre del año pasado os hablé de Locas, una obra de teatro escrita y dirigida por un albaceteño con muchísimo talento que se llama José Pascual Abellán. Y ayer, por fin, pude ir a verla.


Fue en la Posada del Rosario, como parte del programa de la Feria de Albacete. En un salón de actos montado en un patio porticado, al aire libre. Con un cielo muy sereno sobre nuestras cabezas que, a pesar del derroche lumínico de la Feria, dejaba adivinar alguna que otra estrella.
La entrada completa desde varios días antes, tanto para la función de ayer como para la de hoy. No en vano, y a pesar de que las representaciones de la Posada no tienen la publicidad que tienen las del Teatro Circo, la compañía se lo había currado en las redes sociales.
Con un escenario mínimo, las actrices (Maribel Jara y Ángeles González Cuerda) nos retratan una realidad dura, pero vestida de una cotidianeidad apabullante. La locura vive en cada uno de nosotros, y cruzar la estrecha línea es casi un azar. La locura como parte del día a día, con todo el drama que eso acarrea.
Me gustó la habilidad del diálogo para mostrarnos los "decorados no explícitos" de la obra. Y es que, a pesar de la austeridad de la escena, uno ve perfectamente los lugares en donde transcurre la vida de las protagonistas; la casa de Martirio, la Sala de Juntas de Gregoria. Se entreven los decorados de sus vidas a través de sus palabras.

En resumen, la representación que vimos ayer, es una obra íntima, de las que te dejan un nudo en el estómago y te hacen replantearte el orden de las cosas. Pero sin renunciar a los contrastes, a los golpes de humor que te sacan de repente de la tensión de la trama, y que te dejan el cuerpo con un cóctel de sensaciones contradictorias.
Como la propia vida.

Si a alguien le apetece ir a verla, este otoño seguirán representando en Madrid. Os la recomiendo.

martes, septiembre 06, 2011

Reunión de padres en el cole

La semana que viene Irene comenzará a ir al colegio, y hoy hemos tenido la primera reunión de padres.
La primera impresión no ha podido ser más positiva. Me he encontrado con un maestro al que se le transparenta la vocación desde el minuto cero.
En la hoja de convocatoria nos dijeron que teníamos que llevar 5 fotos de los niños, y hoy lo primero que hemos hecho ha sido pegar las fotos junto con su nombre en el perchero, en una estantería donde colocarán el almuerzo, en una bandeja de plástico y en un mural con velitas en donde se han quedado recogidos los cumpleaños de cada uno de ellos.
También nos han entregado una nota el material escolar que tenemos que comprar, y algunas normas y consejos básicos de funcionamiento.
Sobre el material, un punto positivo. Todo se compra entre todos y todo será de todos. En lugar de comprar una caja de ceras para cada niño, cada padre compra ceras de un solo color. Luego se mezclan y pasan a ser "comunitarias". Lo mismo con los pañuelos de papel, los folios o incluso el agua que beban. Así evitamos las diferencias de raíz, en la medida de lo posible.
Una de las cosas que más me han gustado del aula es que tiene el cuarto de baño dentro, de modo que los peques podrán ir al aseo cuando lo necesiten sin que el maestro tenga que dirimir si interrumpe la clase o deja que el niño vaya al baño solo.
Irene controla perfectamente esfínteres desde hace un año, y en ese sentido yo tenía bastante tranquilidad, pero pensando en los niños más pequeños, veo que es un detalle muy práctico. Y es que hay niños que cuando ingresan en el colegio todavía no han cumplido los tres años, y esa diferencia de casi un año entre los más mayores y los más pequeños, a esas edades es muy significativa.
Respecto a los almuerzos, un consejo que espero que todas las madres cumplan: nada de guarradas (entiéndase bollería industrial, chucherías, etc) De hecho, nos ha sugerido explícitamente que lleven un bocadillo. Y digo que espero que todas las madres lo cumplan, porque todos sabemos que a los niños les encanta intercambiarlo todo, y la comida no iba a ser menos. Y claro, en el momento en que un niño aparezca con el típico pastelito, que encima seguro que lleva algún cromo o algún juguetito, pues la liamos.
Sobre la ropa, evidentemente que sea cómoda para subir y bajar cuando vayan al servicio. Sin hebillas, ni botones, ni tirantes... vamos, lo más rápido posible para bien de todos. Total, si encima van a llevar el baby, tampoco hay que complicarse mucho la vida con el vestuario. Chandal, leggins y camiseta, y a correr.
Otra cosa que me ha parecido estupenda del funcionamiento de las clases es que tendrán dos papeleras, una para la basura general, y otra para separar el papel. Al parecer, los niños captan el funcionamiento prácticamente desde el primer día, y ya de paso vamos haciendo hábito de reciclaje.
En todo momento he querido percibir una predisposición muy positiva y mucha comprensión respecto a las circunstancias personales de cada niño.
Por ejemplo, algunas frases que me ha llamado positivamente la atención:
Si un niño no controla todavía muy bien el tema de ir al baño, y tiene que ir con pañal, pues tampoco pasa nada.
O, Si alguien no puede comprar el material, que me lo diga, y vemos como lo solucionamos.
He podido intuir que con este maestro, lo principal es dejar que las cosas vayan fluyendo, que los niños aprenderán con naturalidad, sin dramatizar, con un buen equilibrio entre disciplina y buen rollo. Al menos esa es la sensación que he extraído en esta primera reunión, y no sé por que, creo que mi olfato no me engaña.
Ahora vamos a ver como se adapta. Intentamos hablarle del cole, explicarle lo que se encontrará allí, las cosas que van a hacer, los niños y niñas que va a conocer, pero tengo la sensación de que no llega a comprender exactamente lo que significa.
Por un lado, creo que va a comenzar con una edad ideal, porque al haber nacido en febrero será de los más mayores, y esa madurez, quieras que no, se les nota. Como además es muy sociable confío en que no le cueste adaptarse al nuevo ambiente, y a tener que compartir espacios, material, juguetes y cuentos con otros niños.
Por otro lado, me preocupa el tema de la disciplina.Últimamente está teniendo un comportamiento un tanto rebelde, busca mucho más que antes la confrontación, y me da algo de miedo que esto ocurra precisamente ahora, a las puertas de un cambio en su día a día tan importante.
En cualquier caso, es absurdo preocuparse cuando poco se puede hacer, salvo esperar a ver los resultados. Queda una semana. De momento empezará yendo una hora. Ya os contaré.

lunes, septiembre 05, 2011

Gracias por un nuevo premio


Mujer y mamá me dio un premio que me gusta mucho. Es el premio a la versatilidad, o lo que es lo mismo, a la capacidad de adaptarse a los cambios y mudar según las circunstancias.





Aunque en otras ocasiones me he saltado las reglas de los premios, esta vez sí que me apetece cumplirlas, porque el requisito para recogerlo es contar siete cosas sobre mí, y la verdad es que es una buena excusa para conocernos un poquito más.

1. Creo que nunca lo había dicho, pero trabajo en un banco.
2. Sin embargo, mi verdadera vocación siempre fueron las letras, de hecho me habría gustado estudiar filología hispánica.
3. Justo antes de quedarme embarazada estuve matriculada en la Facultad de Humanidades, pero al nacer Irene lo dejé aparcado hasta que vengan tiempos mejores.
4. Me gustaría visitar alguna vez Canadá, y me habría encantado vivir allí una temporada.
5. Tengo una novela guardada en mi PC que algún día corregiré... o no.
6. Me gusta demasiado dormir, es algo que me pierde.
7. Compro mis zapatos por internet, porque en las tiendas todavía no venden las botas de siete leguas.

Y bueno, ahora toca pasar el premio. Las reglas dicen que hay que darselo a quince blogs, pero como no me decido, y en algo tenía que transgredir ;) lo voy a dejar a disposición de quien lo quiera, porque estoy segura de que cualquiera de los blogs que leo habitualmente se lo merecen.

Muchas gracias a Mujer y Mamá. Ha sido un placer recoger este premio tan chulo.

martes, agosto 30, 2011

¿Otros modos en los paritorios? Algo se mueve

Leo este artículo de La Verdad de Albacete, y veo un rayo de esperanza. El Hospital General Universitario de Albacete, parece que está revisando sus protocolos de atención al parto para hacerlos más respetuosos.
Y no puedo dejar de pensar que esto es un logro de muchas personas, un buen montón de granitos de arena que se han ido acumulado hasta conseguir que las cosas vayan cambiando poco a poco.

El empujón lo han dado las propias madres, «a mi me empezaron a llegar planes de parto que ruedan por ahí en Internet, nos dimos cuenta de que algo tenía que cambiar», admite la supervisora de matronas del Complejo Hospitalario de Albacete, Llanos García Núñez. Las mujeres pedían otros modos de parir, alumbramientos menos instrumentalizados en la medida de lo posible, más respetuosos. Y, sobre todo, más información y que no las dejasen al margen en un momento en el que ellas son las protagonistas. (La Verdad 29/08/11)


Siempre digo que, en estos temas como en todo, la información es poder, y curioseando por la página web del hospital, me encuentro con unos vídeos en donde se informa a las futuras mamás sobre la importancia de la libertad de movimiento durante el parto, posturas que pueden ayudar a sobrellevar el dolor  o protocolos para promover la lactancia materna, como por ejemplo el hecho de no separar al bebé y la madre después del nacimiento.
Parece que también han cambiado otras "rutinas" como por ejemplo las que tienen que ver con el enema y el rasurado "por sistema", la rotura de la bolsa o la episiotomía. También se percibe una sensibilidad en el asunto de los tactos y se permite a la parturienta que se mueva con cierta libertad durante la dilatación.
Lo cierto es que yo no puedo quejarme en absoluto del trato que recibí en el Hospital General de Albacete cuando di a luz.  Tuve  la suerte de dar con una matrona estupenda (Charo), que me consultó y me explicó cada paso que dio.
Finalmente mi parto acabó en cesárea. Una cesárea que me costó interiorizar, porque yo iba psicológicamente preparada para parir, pero que cada vez tengo más claro que fue la mejor opción teniendo en cuenta los 5 kg que pesó mi hija al nacer.
Tengo un recuerdo grato de casi todo el personal del Hospital, en todo momento me sentí cómoda (todo lo cómoda que se puede una sentir dadas las circunstancias) pero es cierto que las cosas no siempre fluyen así.

Lo normal es que las mujeres (sobre todo la primera vez) lleguemos a parir asustadas, con toda la incertidumbre por delante, con escasa información, con la idea de que tenemos que ponernos en manos de un profesional para que nos extraiga a nuestro hijo, y sobre todo molestar lo menos posible, porque en el Hospital ya saben lo que tienen que hacer.
Plantear que las cosas puedan ser de otra manera se había considerado hasta ahora casi como una insolencia, y sin embargo...  basta con asomarse un poquito a la web, con informarse sobre lo que se hace en otros países más avanzados que nosotros (Suecia, Noruega, Reino Unido, Alemania) para darse cuenta de que, efectivamente, todavía queda mucho camino por recorrer.
Y es que la mayoría de los protocolos que se han venido aplicando en los últimos años, parecían diseñados pensando en el personal sanitario más que en la madre o el bebé. Por no hablar de esa falta de confianza en las capacidades de la mujer  (¿miedo, o tal vez exceso de previsión?), que ha dado como resultado que se la tratase como a una enferma, en vez de una hembra mamífera que está llevando a cabo un proceso natural.
Y no estoy hablando de dar a luz en casa, ni de prescindir de los medios que la ciencia ha puesto a nuestro alcance. Es evidente que nadie quiere retroceder a la época en la que muchos partos acababan de manera trágica. Sólo hablo de utilizarlos con sentido común, de intervenir cuando realmente es necesario, de escuchar a las madres, de darles el protagonismo que deben tener, y sobre todo, que no terminen con la sensación de que les han robado el parto.
El punto de equilibrio que siempre es tan difícil de lograr.
Y parece que algo se mueve. Seguro que pronto empezará a notarse en las estadísticas de cesáreas, de parto instrumentalizado, de éxito de la lactancia, y lo más importante, en la satisfacción personal de todos los implicados.
Seguramente muchas ya conozcáis la historia del perro, el gato y la gallina. Si no, aquí podéis leerla. (la recomiendo)
Y una página muy interesante en donde encontrar información, apoyo y asesoramiento: El parto es nuestro

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