viernes, enero 28, 2011

Hablando de expectativas

El otro día leía en el blog "A veces mujer, siempre mamá" que las decepciones suelen ser una mera cuestión de expectativas. Es una reflexión interesante que, tirando del hilo nos puede llevar justo al lado opuesto: cuando no esperas nada de alguien, el gesto más pequeño será una sorpresa.
Esta semana he tenido la ocasión de sonreir gracias a un pequeño guiño que no esperaba. Es una sonrisa agridulce, pero sonrisa al fin y al cabo, que hoy puede ser incluso un pequeño punto de apoyo sobre el que apuntalar mi autoestima.
Y continuar avanzando gota a gota y minuto a minuto.

A veces nos quedamos anclados en un análisis estático de las cosas. Yo hace tiempo que asumí que no soy perfecta, pero lo importante es que la conclusión no se detenga ahí, porque la evolución de esa imperfección sí que puede estar en mis manos.
Y hoy sé que mañana puede ocurrir cualquier cosa, y que la opción de convertirlo en oportunidad o amenaza depende en buena parte de mí.
Una vez leí que no podemos controlar lo que otros hacen o no hacen, lo que opinan o no opinan, dicen o dejan de decir, pero sí que podemos determinar hasta qué punto vamos a dejar que influyan en nuestra felicidad.
Y hay personas a las que tendemos a darles más importancia de la que realmente tienen.

Hay un ejercicio que a mí me suele funcionar, y consiste en imaginar qué ocurriría si... qué es lo peor que me podría pasar, qué caminos se me abrirían y cuáles se me cerrarían, como podría reaccionar ante eso, qué podría hacer para encauzar la situación a mi favor.
Proyectar, crear escenarios y diseñar estrategias. La dirección estratégica aplicada a los asuntos personales.
Y el resultado suele ser como mínimo esperanzador. Porque uno acaba con la sensación de que continúa teniendo cierto control sobre su propia vida.
Y así debe ser por muy mal que se pongan las cosas.

Gracias a los que me habéis animado/soportado en los momentos bajos. Ya sabéis que esto es una cadena y que la energía -en este caso positiva- ha terminado fluyendo.
Y al resto, perdón por la tristeza, y gracias también por soportar mi ciclotimia.

Sé que la entrada de hoy es algo confusa, pero es lo que necesitaba decir en estos momentos.

miércoles, enero 26, 2011

Ejercicio de escritura rápida

Este es el resultado de un ejercicio de escritura rápida que propuso Alicia en nuestra última reunión del Club de Escritura. El requisito del texto era que contuviese la siguiente frase de Quevedo:


"La envidia es flaca y amarilla porque muerde y no come"


Y esto fue lo que me salió a mí. Aunque lo curioso de estos ejercicios es comprobar como cada cual los resuelve de una manera totalmente diferente al resto.


La envidia es flaca y amarilla porque muerde y no come. Es perra, pero ese perro que va de caza, que acosa a su presa, la persigue, la despedaza con los dientes, para luego despreciar el trofeo y arrojarlo en manos de otro.
La envidia es flaca porque se autoconsume. La desgastan los celos, los malos deseos, la fiebre por hartarse de algo que realmente no quiere. Se muere de ansiedad, se emborracha de ambiciones, pero no aspira a nada. No desea. Simplemente pretende que tú no tengas.
Y con su palidez hepática, hinchado su hígado de voces desesperadas, la envidia sonríe con unos labios muertos y envenenados. Porque sí. Sonríe para que todos se fastidien. Porque sabe que todos la desprecian, pero en el fondo, no pueden ignorarla.


PD: Como no soy ni flaca ni amarilla, es evidente que ni la sufro ni la inspiro. La considero una pérdida absurda de energía.


Un abrazo.




sábado, enero 22, 2011

Cosas que me hacen sentir bien

Ayer (por fin) tuve una relajante tarde de peluquería. Ya sabéis, esos lugares de terapia encubierta a los que solemos ir para sentirnos realmente bien.
Una tarde de peluquería implica:

- Leer esas revistas que nunca comprarías, pero que en el fondo (y aunque jamás lo reconocerías) te encanta ojear.
- Dejarte mimar por esas manos expertas en masajes capilares, y redescubrir terminaciones nerviosas que no recordabas que existieran.
- Sentir ese hormigueo en el estómago que implica la aventura de permitir que la peluquera te meta las tijeras un poco más de lo habitual.
- Mirarte al espejo y sentirte guapa, por fuera e incluso también por dentro.

Y ayer además, al  placer habitual sumé el de disfrutar de la voz de Brian Adams. No sé qué tiene ese hombre, pero cuando lo escucho es como si todo lo demás se desvaneciera. Os dejo con él, y como no tengo constancia de que aquí entren hombres, he elegido este tema "porque nosotras lo valemos"

BUEN FIN DE SEMANA

http://www.youtube.com/watch?v=zeEFHJFUbEg

(Lo siento, vais a tener que escucharlo en you tube, porque no me permite insertarlo)

martes, enero 18, 2011

Tachando días (Poema para crisis existenciales)

Recopilo hilos de instantes.
Sabores que persisten
con la terquedad suicida
del torpe gato escaldado
que no quiere huir.

Y voy contando mis canas
por fracasos.
Y alrededor de mis ojos
labro los años
con surcos de araña,
atrapando sueños huecos
que se quedaron pegados
hasta morirse.

Pero está tan gastado
el filo de las sábanas,
tan terco el polvo,
tan monótono el ripio de cada mañana.

Es tan fría la esperanza,
que hoy no me planteo
ni quien fui
ni qué me queda.

Hoy solo soy
un cuerpo errante hasta mañana.

Y mañana será hoy
sucesivamente.
Idéntico, anodino,
lineal,
sin más distorsión
que mis propios ecos
por aferrarme a un pasado
que ya no vuelve.

sábado, enero 15, 2011

Nos encanta este vídeo

Por el cuento, por la animación, por la banda sonora...



Observad el detalle de los cuadros familiares... es buenísimo.

martes, enero 11, 2011

Ensayo y error

El día que deje de equivocarme, dejaré de aprender.
El día que deje de aprender, no tendré nada que hacer aquí.
El error es el mejor maestro,
y ya se sabe que equivocarse es de sabios.
Sí, ya sé que el refrán habla de rectificar,
pero para rectificar habrá que equivocarse antes ¿no?

Y por encima de todo,
mis errores me enseñan a ser más benevolente
con los tropiezos ajenos.

Asumir que no se es perfecto es dar pequeños pasos en el camino para ser feliz. Y es que a veces nosotros mismos somos nuestros peores jueces.

martes, enero 04, 2011

Amigos

Hay amigos que siempre están ahí, latentes a pesar de la distancia, a pesar de que cada cual haga su vida, de que parezca que sus caminos se bifurquen respecto al nuestro. 
Hay amigos con los que tan solo hace falta comenzar a hablar, y todo retorna:
La frescura, 
las ganas de contarlo todo, 
el desahogo, 
la facilidad para escuchar sin juzgar, 
la necesidad de aportar,
las risas, los recuerdos...

Y el reloj vuela...

Seguro que os ha pasado más de una vez. 
¿O seré yo que me enrollo como las persianas?

sábado, enero 01, 2011

Morderse la lengua

A veces cuesta... y cuando no lo consigues te quedas con una sensación extraña en el cuerpo.
Por un lado sabes que has hecho bien en no callarte,
por otro lado sabes que el tono y las formas no han sido los más correctos,
pero hay discursos que sacan lo peor de una, y en esos momentos te preguntas cómo has podido resistir a tantos eventos sin saltar mucho antes.
Tal vez ese sea el problema después de todo, que no vale la pena morderse la lengua, porque al final una acaba acumulando ganas, y cuando se salta se hace perdiendo las formas.

Y todo salpica.

Efectos colaterales de tanta celebración navideña.

A propósito del tema, me ha venido a la memoria un relato de Nieves, una compañera del Club que, además de una escritora estupenda (esto no lo digo yo, esta sobradamente reconocido) es una buena amiga.

No os preocupéis, la cosa no llegará a esos extremos... Lo prometo.

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