miércoles, marzo 30, 2011

Conjuntivitis

Desde hace unos días Irene viene lidiando con una conjuntivitis un poco puñetera. Y la verdad es que yo, que he sufrido en mis propios ojos alguna que otra desde que era pequeña (durante una época tenía una cada otoño sin que a ningún médico se le pasara por la cabeza que podía tener alergia a algo), no había visto nunca esa intensidad para segregar legaña.
Si a eso le añadimos que el primer tratamiento que le recomendaron no llegó a hacerle el efecto esperado y que ayer tuvimos que volver al pediatra para que le recetase otro colirio, pues tengo que admitir que un poco preocupadillos sí que estábamos.
Y es que esta chica nos tiene muy mal acostumbrados, que no sabemos lo que es verla malita, ni que pase más de dos días con fiebre (y toquemos madera para que la cosa siga así por mucho tiempo)
Y mucho menos verla con los ojitos constantemente sucios, semicerrados cuando no directamente pegados, pues al despertar teníamos que lavarselos con suero para que pudiera abrirlos. Y aún así, ha colaborado como una auténtica campeona, soportando los lavados, las dichosas gotas, la irritación en la zona periférica del ojo con tanta limpieza, los despertares con las pestañas pegajosas...
Hoy hemos notado una mejoría más que evidente. Ya tiene los ojos despejados y casi ha desaparecido el enrojecimiento. Aún así hay que seguir con el tratamiento durante unos días hasta que desaparezca del todo.
Y ella continuará sentandose en mis rodillas, mirando al techo y, entre que cierra el ojo, lo medio abre, le entra el temblor de párpado y lo vuelve a abrir, cuando por fin le entre la gotita de colirio dirá con esa gracia que solo ella tiene: "Ya ha caído"

1 comentario:

  1. ¡Cuanto se parece la nena a su madre!. Más paciencia que un santo. Me alegro que esté mejor.

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