sábado, mayo 07, 2011

El deseo de ser padres

Dicen que el deseo de ser padres es algo primitivo, que parte de nuestro lado irracional, y que es muy difícil de contener.
Tal vez sea por eso tan difícil de encajar cuando se desea tanto tener un hijo y, por los motivos que sea, la naturaleza se empeña en negartelo.

Me considero una persona afortunada por haber nacido en esta época. Hoy la ciencia está lo suficientemente avanzada como para ayudar a cumplir sueños que antes eran prácticamente irrealizables.
También soy afortunada por vivir en un país en donde se puede acceder a técnicas de fertilidad a través de la Seguridad Social.

Dentro de pocos días se cumplirán cuatro años del día en que concebimos a nuestra hija. Fue un doce de mayo. Era sábado, y había poco tránsito por los pasillos del hospital.

Atrás quedaban los meses de pruebas médicas, de ecografías, los pinchazos en el vientre para estimular la producción de óvulos, las esperas compartidas con otras parejas a las que, como a nosotros, el sueño de ser padres se les complicaba más de lo esperado. Algunas estaban a punto de agotar los intentos y la esperanza.
Cada uno con su historia, con sus ilusiones más o menos rotas, con su ansiedad.

Han pasado cuatro años y todavía me resulta difícil hablar de aquella sensación de frustración. Es algo complicado de explicar, y creo que solo alguien que ha pasado por una experiencia similar puede entender exactamente a qué me refiero.
Una vez escribí: "Cuando deseas con todas tus fuerzas quedarte embarazada, algo tan cotidiano como la aparición de la regla puede convertirse en un drama"
Y nadie llega a entenderte. Intentan convencerte de que sin hijos también se puede ser feliz, de que disfrutes del presente, sabios consejos vistos desde lejos, pero es que no es eso lo que necesitas oír en esos momentos.
Necesitas oir que es normal sentirse triste. Que tienes todo el derecho a enfadarte con la naturaleza por ponerte las cosas difíciles. Que no es justo.
Necesitas unos médicos empáticos que no solo vean estadísticas, sino también esperanzas. Que midan sus palabras, que no te hundan con sus pronósticos.
Y necesitas llorar cuando llega otro mes y no lo has conseguido. Necesitas llorar ¿por qué llorar está tan mal visto? Y que tu pareja te abrace. Pasar un día enfadados con el mundo y después... volver a comenzar.

Recuerdo aquella época como si perteneciese a otra vida. Esa sensación de fracaso. Recuerdo un sentimiento que me avergonzaba bastante, y que intentaba corregir sin demasiado éxito: la envidia.
A nuestro alrededor parecía haber un baby boom, por la calle veía mujeres embarazadas por todas partes, y el deseo parecía convertirse cada vez más en obsesión.
Tenía los síntomas del embarazo tan somatizados que, en más de una ocasión, llegué a tener retrasos importantes (de más de una semana) Era tan sencillo que apareciese la regla como hacerme un test. A las pocas horas de ver el negativo comenzaba a sangrar como por arte de magia.
Y de nuevo la frustración.
A menudo tienes la sensación de que jamás vas a conseguirlo. Y tienes miedo de que el vacío que sientes en esos momentos se apodere de toda tu vida. Es evidente que, si hubiese tenido que vivir sin hijos, habría acabado por mentalizarme. Soy una persona muy camaleónica, con una enorme capacidad de adaptación. Pero sé que algo de mí se habría quedado en el camino. Probablemente me habría encerrado más en mí misma, me habría protegido.

He de decir que tuvimos una suerte inmensa. Contra todo pronóstico nos quedamos embarazados con la primera inseminación. Y aún así, teníamos tanto miedo al test de embarazo...
Fue otro sábado cuando vimos aquellas dos rayitas en el test. La de control firme y marcada, la de confirmación apenas una sombra. Pero no dejaba lugar a dudas. Había un bebé en camino. Esta vez sí. Unos días después, la prueba de la "beta" nos lo confirmó.
Y de repente todo lo demás se relativizó.

12 comentarios:

  1. Te entiendo perfectamente, si bien no tuve que pasar por procedimiento que me ayudaran a tener a mis bbs; el instinto maternal en mi era muy fuerte..y definitivamente, llego un momento en que ser mamá era algo fundamental en mi vida. Gracias a la vida, tengo 2 hijos maravillosos y espero a mi 3era beba con toda la ilusion del mundo.Saludos

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  2. Tuvo que ser muy difícil la experiencia, yo la he vivido en gente muy cercana, tú eres el ejemplo de que la lucha y la constancia tiene su fruto, una niña preciosa

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  3. Bru, gracias por venir a mi blog y dejar tu comentario. Todas las mujeres que hemos sentido esa llamada podemos entender la fuerza de ese instinto. Y es que merece la pena la recompensa. Felicidades por tu tercer embarazo.

    siempre mamá, la verdad es que a día de hoy ya está superado. Y como dices, gracias al empeño tenemos una reina de la casa que nos tiene trastornaos.

    Un beso a las dos.

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  4. Por algún problema del ordenador creo que mi último mensaje no te ha llegado, te comentaba que si antes me parecías admirable ahora es doblemente. El destino fue justo contigo y el vacio se marcho, ahora tienes ahí a tu pequeñita que vale más que todos los soles del mundo. Felicidades a las dos por teneros la una a la otra. Besos.

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  5. ¿Admirable? Que va, Pepi. Te aseguro que soy una persona muy imperfecta, y en todo caso el mérito está en esas personas que investigan para que todos podamos ser un poquito más felices.
    Un besazo Pepi, y a ver si nos vemos prontito.
    No me olvido del mail que me enviaste, si te parece un día quedamos e intercambiamos información ¿ok?

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  6. Paula! las nueces las compro en Kanguret, tengo un enlace a su tienda en la columna de mi blog!

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  7. Cuando quieras Paula, mi información y yo estamos a tu disposición. Besos.

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  8. Y una criatura preciosa,doy fe. Está claro que se puede vivir sin hijos, que no es obligatorio tenerlos, que la mujer no es sólo una incubadora, que sin hijos la mujer sirve para muchas más cosas...No sé realmente, si tenemos ese instinto tan marcado, supongo que unas-os más que otras-os. Tampoco importa. Pero tener hijos, normalmente,nos hacer se menos egoistas. Pienso que el ser humano tiende a serlo, pero un hijo te hace pensar más en alguien que no eres tú y ese amor que se le da no es comparable con nada, ni el amor a la pareja ni a los padres, a nada. Vivir esa sensación es lo mejor que me ha pasado, aunque a veces sean tan folloneros y nos den algún que otro disgusto y con la edad más. Y sí, hay que reconocerlo también, son muy egoístas por naturaleza, pero aprenderán a no serlo o no serlo tanto cuando sean padres.
    Un beso
    Nieves

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  9. Pepi, te tomo la palabra.

    Nieves, estoy absolutamente de acuerdo con lo que dices. Y es algo que he constatado muchas veces (con excepciones, por supuesto)

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  10. El instinto maternal, ese deseo de ser padres es tan fuerte que ni siquiera la mente puede calmarlo, la racionalidad no existe en ese deseo, simplemente es algo que deseamos, que necesitamos. Yo estoy en esa búsqueda. Tengo un hijo de 4 años, perdí un bebe de 4 meses de gestación hace dos años y desde entonces estoy busca y busca y nada que llega. Me dicen que es psicológico porque temo perderlo también, todo esta normal, y sin embargo he pasado por desesperanzas mensuales y hasta falsos positivos que me emocionaron en vano. Veo que tu mucha fue hasta la inseminación, me alegra que a la primera hayas quedado y me imagino todo lo que pasaste y como te sentías al ver ese positivo tan deseado.

    Hacemos muchas en esta lucha, somos compañeras de búsqueda, deseamos, oramos a Dios y a los ángeles porque nos llene de hijos, pero por alguna razón no llegan tan rápido como queremos, ha de ser una prueba de paciencia y de tal vez.

    Te leo desde hace poco. No se si conoces mi mundo de cristal, te invito a pasar por allí www.faithsunflower.blogspot.com

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  11. Hola Faith,
    Ayer comentaba precisamente eso con una amiga, lo importante que es tener la serenidad necesaria para que el cuerpo se relaje y ocurra el milagro.
    La naturaleza es sabia, y si detecta que nuestro estado de ánimo encierra demasiada ansiedad, obstaculiza la concepción.
    Pero como dices, la racionalidad no existe cuando el instinto te invade y es muy difícil relajarse.
    Yo te quiero mandar hoy toda mi energía positiva, y un abrazo de los que calman, para que a partir de hoy disfrutes con el camino de búsqueda sin pensar demasiado en la meta.

    Un beso

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