lunes, junio 27, 2011

Haiku y Aýna, una combinación que no se puede rechazar


Parece que esta vez los astros se han alineado para llevarme de nuevo a Aýna.
Será porque estoy atravesando una sequía creativa que ya dura demasiado tiempo,
será porque necesito conectar con mis emociones, y el haiku puede ser una buena receta para intentarlo,
será porque me apetece reencontrarme de nuevo con viejos amigos,
o simplemente para desconectar de todo en mitad de la Sierra.
Será por todo eso, o porque me apunto a un bombardeo, pero el caso es que del día 6 al 8 de julio, nos adentramos en el haiku japonés de la mano de la gente de AGHA en la villa de Aýna (y mira que no me acostumbro a ponerle la tilde de marras)

jueves, junio 23, 2011

Las prisas por crecer, las prisas por que crezcan

Una vez os conté que la gente cuando se sienta en la mesa de mi oficina, me cuenta cosas muy personales. Esta semana quiero recoger dos testimonios que enlazan bastante bien con un comentario que dejaba ayer en uno de los blogs que suelo leer, "Creciendo con David" en relación a las prisas por que nuestros hijos crezcan o la urgencia por cumplir etapas.

La primera persona de la que os hablo fue la madre de unos mellizos preciosos de cinco meses. Comentábamos lo diferentes que parecían en cuanto a carácter, porque uno casi siempre va dormidito o está muy tranquilo y el otro parece más movido y no para de gorjear.
En esas estábamos cuando de repente me pregunta si conozco a alguien que pueda prestarle un andador. Yo me quedé pasmada, y le expliqué que nosotros no compramos andador, de modo que no la podía ayudar. Entonces me dice muy seria: "Es que me da la impresión de que los niños tienen poca fuerza en las piernas".

¿Con cinco meses?  Todavía estoy flipando.

La segunda mamá me contaba las tribulaciones de su hijo de veinte años, recién casado, en trámites de separación y con su ex- mujer embarazada. Me contaba que ella tiene 24 años y que decía que se había quedado embarazada porque estaba convencida de que se le iba a pasar la edad para tener hijos. Ahí sí que aluciné. Me acordé de mí misma a los 24 años, con la carrera recién terminada, empezando a conocer el mundo... me casé con 29, fui madre con 32 y todavía no descarto del todo volver a repetir a mis 37. Si a los 24 tiene la sensación de que se le acaba el tiempo ¿qué sentirá a los cuarenta o a los sesenta o a los ochenta?

Y sobre todo me pregunto ¿cual es el motivo de esas prisas? Prisas por ver crecer a nuestros hijos, antes de tiempo incluso, y prisa por crecer nosotros mismos como si se nos acabasen los días. ¿Vivimos o competimos contra el calendario?

Cuando Irene era un bebé de pocos meses, solía leer aquí y allá las habilidades que teóricamente debía desarrollar en cada mes, y lejos de tomarlas como algo orientativo, para controlar que su desarrollo era el adecuado, recuerdo que lo tomaba como una carrera o como un examen en el que había que aprobar sí o sí.
En las revisiones del pediatra solían hacernos preguntas sobre determinados hitos, y la verdad es que a veces me resultaba difícil contestar.
-¿Apila más de dos objetos?
- Pues... así, si no lo pienso, ahora mismo no sé si apila dos o apila tres... ¿me la apunto para la próxima revisión? Porque, ahora que lo dices... yo creo que los coloca en fila india.
Y ahí estaba yo durante una semana pendiente de si hacía torres de dos, tres o cuatro bloques.  Porque el problema no era la pregunta en sí, que no deja de ser un test para controlar su desarrollo. El problema era que me tomabau el test como algo personal. ¿Estaré estimulándola correctamente? ¿Debería jugar con bloques más a menudo?
Lo que hoy parece una reacción un tanto histérica (no olvidemos que la palabra histeria proviene de útero) hay que contextualizarlo y recordar que estamos hablando de una de las etapas de mayor inseguridad y miedos por las que pasamos las mujeres: el puerperio. Aspecto que se nos olvida con frecuencia, porque una vez que el bebé está fuera, la mamá suele pasar a un segundo plano. Si además le ponemos detrás la palabra primeriza... pues eso.
Hoy me recuerdo a mí misma y me sonrío. He aprendido a no competir con ninguna tabla, ni a compararla con ningún otro niño. Os pego lo que le comentaba a Ana de Creciendo con David en su blog porque creo que ahí fui capaz de expresar mi opinión con bastante exactitud.

"Es cierto que los niños van creciendo y evolucionan, pero no somos los padres los que tenemos que acelerar esa evolución, sino adaptarnos a ella y darles herramientas para que vayan cumpliendo etapas con el mayor éxito posible.
Con esto quiero decir, que nuestros hijos dejan de ser bebés cuando llega el momento, no cuando nosotros lo decidimos, y son ellos quienes nos van pidiendo independencia, quienes quieren vestirse solos, imitar comportamientos de "mayores", quienes muestran interés por determinados hábitos que hasta entonces no le llamaban la atención.
Mi peque tiene tres años y considero que es muy independiente en muchísimos aspectos. Por mucho que yo la mime, por mucho que me guste tenerla en brazos. 
Dejó el pañal con dos años y cinco meses y le costó algo más de una semana. Pasa muchísimos ratos entretenida dibujando y recortando, pero eso no significa que no le siga gustando jugar con nosotros también. Un día decidió que quería comer sola y solo permite que le ayudes cuando está cansada. Cuando salimos a pasear camina, pero evidentemente no puede seguir nuestro ritmo, de modo que hay que llevarla en brazos (en nuestro caso a hombros, porque nunca le gustaron las mochilitas) 
Y no hay día que no nos sorprenda con algo nuevo. 
Yo creo que este anónimo está muy equivocado en su planteamiento, porque criar a un hijo no es una carrera para ver si consigue cada hito antes que el hijo del vecino. Es mostrar respeto por su evolución, y estar ahí para ayudarle."


Aclaro que el anónimo al que hago referencia fue alguien muy poco afortunado que sugirió que llevar a un niño de dos años y medio en mochilita es "abobarlo" porque un niño de esa edad debe andar, correr y saltar. Supongo que cansarse no entra dentro de los "hitos" de un niño de dos o tres años, o a lo mejor en ese caso, lo que hay que hacer es darle 20 € y que se pille un taxi.

martes, junio 21, 2011

Alice in Wonderland - Very Good Advice (Latin Spanish)

Esta canción podría aplicármela en sentido literal. Me la pongo como autohomenaje, porque no aprendo ni a base de coscorrones

viernes, junio 17, 2011

Mirando al cielo

Ayer era un día ideal cenar al aire libre y disfrutar de un eclipse de luna. Y sin embargo, las circunstancias solo nos permitieron verlo a medias.
Pero mira tú por donde, que donde uno busca una cosa puede encontrarse con una sorpresa diferente, y mientras caminábamos hacia casa alrededor de las once de la noche, vimos acercarse una bandada de pájaros alineados en forma de V
Cuando la bandada se acercó comprobamos que eran mucho más grandes de lo que habíamos imaginado en un primer momento ¿cigüeñas?
No... Justo encima de nuestras cabezas descubrimos que eran ¡flamencos! Preciosos, con su tono rosado, sus larguísimas patas alineadas hacia atrás y sus enormes alas.

¿Irían a la Laguna de Pétrola? Seguramente sí. Una lástima que no fuésemos capaces de hacerles una foto. A cambio dejo estas que he tomado prestadas de internet.





Sorpresas de los humedales manchegos





domingo, junio 12, 2011

Conversaciones madre-hija (II)

Irene: ¿Te acuerdas de cuando estabas dentro de mi tripa? Y luego creciste y creciste, y ya no cabías, y fuimos al médico y el médico te sacó, y ya estás fuera.
Paula: Estoooo ¿no fue al revés?
Irene: No, eso fue cuando tú eras pequeñita.
Paula: Ya, por eso será que no me acuerdo.

domingo, junio 05, 2011

Intimidades, nuevo libro de poemas de Alicia García Valero

El próximo jueves, 9 de junio a las 7:30 de la tarde, nuestra compañera Alicia del Club de Escritura la Biblioteca presenta su segundo libro de poesía, Intimidades, que estoy deseando leer desde ya.

Porque la poesía de Alicia es generosa, como ella, y se cuela sin demasiado esfuerzo, como el abrazo de un amigo, desde dentro y hasta dentro, de intimidad a intimidad.

El lugar, el salón de actos de la Biblioteca Pública del Estado, en la calle San José de Calasanz, 14 donde estará acompañada por Javier Lorenzo Candel.
Y como aperitivo, dejo un poema suyo de los muchos que se pueden leer en el blog del Club de Escritura. 





INERCIA. Por T. Alicia G. Valero.


Te mueves en la sombra
como fantasma alado,
blanquea ya la nieve
tus plumas azuladas,
estás solo.

Pájaro fiel,
a fuerza de seguir las
migraciones,
te me mueres callado.

El viento amor te lleva
siempre a la misma senda,
la inercia te desplaza,
corriente gris del mundo aciago.
Ajadas, rotas tus alas, ¿a dónde vas?

Y me ahoga la pena,
en la sombra te mueres…
Sin volar…sé audaz,
a ratos canalla y,
crúzate de cielo,
alguna vez.

Aprende a zozobrar,
éste es el tiempo,
las alas, si, las tuyas,
envejecen y,
las plumas se
pierden en el tiempo.

¡ el pico erguido! ¡Vuela alto!
Aprende en la osadía
no mueras en la sombra,
nadie te llorará,
excepto yo…

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