jueves, junio 23, 2011

Las prisas por crecer, las prisas por que crezcan

Una vez os conté que la gente cuando se sienta en la mesa de mi oficina, me cuenta cosas muy personales. Esta semana quiero recoger dos testimonios que enlazan bastante bien con un comentario que dejaba ayer en uno de los blogs que suelo leer, "Creciendo con David" en relación a las prisas por que nuestros hijos crezcan o la urgencia por cumplir etapas.

La primera persona de la que os hablo fue la madre de unos mellizos preciosos de cinco meses. Comentábamos lo diferentes que parecían en cuanto a carácter, porque uno casi siempre va dormidito o está muy tranquilo y el otro parece más movido y no para de gorjear.
En esas estábamos cuando de repente me pregunta si conozco a alguien que pueda prestarle un andador. Yo me quedé pasmada, y le expliqué que nosotros no compramos andador, de modo que no la podía ayudar. Entonces me dice muy seria: "Es que me da la impresión de que los niños tienen poca fuerza en las piernas".

¿Con cinco meses?  Todavía estoy flipando.

La segunda mamá me contaba las tribulaciones de su hijo de veinte años, recién casado, en trámites de separación y con su ex- mujer embarazada. Me contaba que ella tiene 24 años y que decía que se había quedado embarazada porque estaba convencida de que se le iba a pasar la edad para tener hijos. Ahí sí que aluciné. Me acordé de mí misma a los 24 años, con la carrera recién terminada, empezando a conocer el mundo... me casé con 29, fui madre con 32 y todavía no descarto del todo volver a repetir a mis 37. Si a los 24 tiene la sensación de que se le acaba el tiempo ¿qué sentirá a los cuarenta o a los sesenta o a los ochenta?

Y sobre todo me pregunto ¿cual es el motivo de esas prisas? Prisas por ver crecer a nuestros hijos, antes de tiempo incluso, y prisa por crecer nosotros mismos como si se nos acabasen los días. ¿Vivimos o competimos contra el calendario?

Cuando Irene era un bebé de pocos meses, solía leer aquí y allá las habilidades que teóricamente debía desarrollar en cada mes, y lejos de tomarlas como algo orientativo, para controlar que su desarrollo era el adecuado, recuerdo que lo tomaba como una carrera o como un examen en el que había que aprobar sí o sí.
En las revisiones del pediatra solían hacernos preguntas sobre determinados hitos, y la verdad es que a veces me resultaba difícil contestar.
-¿Apila más de dos objetos?
- Pues... así, si no lo pienso, ahora mismo no sé si apila dos o apila tres... ¿me la apunto para la próxima revisión? Porque, ahora que lo dices... yo creo que los coloca en fila india.
Y ahí estaba yo durante una semana pendiente de si hacía torres de dos, tres o cuatro bloques.  Porque el problema no era la pregunta en sí, que no deja de ser un test para controlar su desarrollo. El problema era que me tomabau el test como algo personal. ¿Estaré estimulándola correctamente? ¿Debería jugar con bloques más a menudo?
Lo que hoy parece una reacción un tanto histérica (no olvidemos que la palabra histeria proviene de útero) hay que contextualizarlo y recordar que estamos hablando de una de las etapas de mayor inseguridad y miedos por las que pasamos las mujeres: el puerperio. Aspecto que se nos olvida con frecuencia, porque una vez que el bebé está fuera, la mamá suele pasar a un segundo plano. Si además le ponemos detrás la palabra primeriza... pues eso.
Hoy me recuerdo a mí misma y me sonrío. He aprendido a no competir con ninguna tabla, ni a compararla con ningún otro niño. Os pego lo que le comentaba a Ana de Creciendo con David en su blog porque creo que ahí fui capaz de expresar mi opinión con bastante exactitud.

"Es cierto que los niños van creciendo y evolucionan, pero no somos los padres los que tenemos que acelerar esa evolución, sino adaptarnos a ella y darles herramientas para que vayan cumpliendo etapas con el mayor éxito posible.
Con esto quiero decir, que nuestros hijos dejan de ser bebés cuando llega el momento, no cuando nosotros lo decidimos, y son ellos quienes nos van pidiendo independencia, quienes quieren vestirse solos, imitar comportamientos de "mayores", quienes muestran interés por determinados hábitos que hasta entonces no le llamaban la atención.
Mi peque tiene tres años y considero que es muy independiente en muchísimos aspectos. Por mucho que yo la mime, por mucho que me guste tenerla en brazos. 
Dejó el pañal con dos años y cinco meses y le costó algo más de una semana. Pasa muchísimos ratos entretenida dibujando y recortando, pero eso no significa que no le siga gustando jugar con nosotros también. Un día decidió que quería comer sola y solo permite que le ayudes cuando está cansada. Cuando salimos a pasear camina, pero evidentemente no puede seguir nuestro ritmo, de modo que hay que llevarla en brazos (en nuestro caso a hombros, porque nunca le gustaron las mochilitas) 
Y no hay día que no nos sorprenda con algo nuevo. 
Yo creo que este anónimo está muy equivocado en su planteamiento, porque criar a un hijo no es una carrera para ver si consigue cada hito antes que el hijo del vecino. Es mostrar respeto por su evolución, y estar ahí para ayudarle."


Aclaro que el anónimo al que hago referencia fue alguien muy poco afortunado que sugirió que llevar a un niño de dos años y medio en mochilita es "abobarlo" porque un niño de esa edad debe andar, correr y saltar. Supongo que cansarse no entra dentro de los "hitos" de un niño de dos o tres años, o a lo mejor en ese caso, lo que hay que hacer es darle 20 € y que se pille un taxi.

4 comentarios:

  1. Cuánta razón tiene. Desde que nacen introducimos a nuestros hijos en una carrera para ver quien es el primero en hacerlo todo. Trasladamos a nuestros pequeños el estres y la ansiedad del mundo de los adultos cuando lo qeu deberíamos hacer es disfrutar de cada pasito, rápido o lento que den.

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  2. Llevas razón, cada niño tiene su propio ritmo y hasta que somos adultos pasamos por muchas etapas. Todos hemos pasado por todas esas etapas y aqui estamos, no comprendo por qué se empeñan en que los niños se comporten como adultos, no dejan que sean niños. Dar amor es malo...y no darlo también. Mira, a mi me miran igual de mal cuando ven que mi hijo de quince meses como y bebe solo (porque el quiere, no porque queramos nosotros) que cuando ven que lo tengo en brazos y le doy teta...asi que ya ves...nunca están contentos...siempre hay alguna pega....por eso intento no hacer caso de la gente y hacerlo a mi manera, pues cada niño es un mundo y su madre sabe mejor que nadie lo que necesita y como criarlo lo mejor posible. Se puede aconsejar teniendo razón o no, pero no imponer...eso jamás....

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  3. UFF PAULA.. CUANTA VERDAD EN ESAS PALABRAS.. YO ME SIENTO A VECES COMO SI TUVIERA QUE CORRER UNA MARATON EN LA QUE PAULA SIEMPRE ES LA ULTIMA JAJAJA
    DESDE QUE NACIO HE TENIDO QUE VER QUE TODOS LOS HIJOS DE MIS AMIGOS PESABAN MAS QUE PAULA...( QUE SE HACE CUANDO EL NIÑO NACE PEQUEÑO ?? SE LE INFLA?? JAJAJA DORMIAN MENOS QUE PAULA.. ( QUE HAGO LA DESPIERTO??? ) GATEABAN ANTES QUE PAULA... ANDABAN ANTES QUE PAULA.. AHORA HABLAN ANTES QUE PAULA... NO SE PUEDE LUCHAR CONTRA LOS ELEMENTOS... YO ME CONFORMO CON TENERLA CON QUE RIA.. CON QUE ME DEJE BESARLA Y ACHUCHARLA Y ME DE SUS BESOS... NO SE SI LA LECHE QUE LA HE DADO SERA LA MEJOR.. Y TENDRA VITAMINAS SUFICIENTES PARA DESARROLLAR EL CEREBRO Y QUE LUEGO ME ESTUDIE ALGO MAS QUE LA MAYOR PERO DESDE LUEGO QUE EN ESA GUERRA DE ETAPAS ES EN LA UNICA QUE CREO QUE NO ENTRO... Y ESO QUE A MI LA POLEMICA SANA ME GUSTA... PERO CHICA POR QUE NO HACEN UN MEDIDOR DE NIÑOS FELICES QUE LA MIA DE ESO VA SOBRADA JAJAJA BESOS GUAPA DESDE LEON Y UN BUEN POST..

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  4. Sandra, ese es el problema, que como nosotros nos pasamos el día corriendo y compitiendo, trasladamos ese estrés a su mundo. ¿Y por qué no al revés? Deberíamos aprovechar el tiempo que estamos con ellos para bajarnos de un ratito y disfrutar.

    Gracitata, como dices, siempre hay alguna pega. Si tu hijo come y bebe solo, porque quiere, estás haciendo lo correcto, darle la oportunidad de que haga aquello que le llama la atención. Pero si él no mostrase el mínimo interés por la comida (como le ocurría a la mía hasta hace poco) tampoco habría que obsesionarse con ello. Cada persona evoluciona a su manera, y todos llegan. No es una carrera.
    Y sobretodo, no entiendo el problema que tiene la gente con que se les tenga en brazos. Si a quien le pesa es a ti, y estás tan a gusto ¿qué más les dará al resto del universo?

    Susana, creo que has dado en el clavo. Todavía no he visto ninguna tabla que mida la felicidad de los niños, ni nadie que pregunte ¿su hijo sonríe? ¿Se ríe a carcajadas? ¿Juegan ustedes con él? ¿Se lo comen a besos?
    Y que la tuya es feliz se ve a la legua.

    Un beso a las tres, y gracias por comentar

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