martes, agosto 30, 2011

¿Otros modos en los paritorios? Algo se mueve

Leo este artículo de La Verdad de Albacete, y veo un rayo de esperanza. El Hospital General Universitario de Albacete, parece que está revisando sus protocolos de atención al parto para hacerlos más respetuosos.
Y no puedo dejar de pensar que esto es un logro de muchas personas, un buen montón de granitos de arena que se han ido acumulado hasta conseguir que las cosas vayan cambiando poco a poco.

El empujón lo han dado las propias madres, «a mi me empezaron a llegar planes de parto que ruedan por ahí en Internet, nos dimos cuenta de que algo tenía que cambiar», admite la supervisora de matronas del Complejo Hospitalario de Albacete, Llanos García Núñez. Las mujeres pedían otros modos de parir, alumbramientos menos instrumentalizados en la medida de lo posible, más respetuosos. Y, sobre todo, más información y que no las dejasen al margen en un momento en el que ellas son las protagonistas. (La Verdad 29/08/11)


Siempre digo que, en estos temas como en todo, la información es poder, y curioseando por la página web del hospital, me encuentro con unos vídeos en donde se informa a las futuras mamás sobre la importancia de la libertad de movimiento durante el parto, posturas que pueden ayudar a sobrellevar el dolor  o protocolos para promover la lactancia materna, como por ejemplo el hecho de no separar al bebé y la madre después del nacimiento.
Parece que también han cambiado otras "rutinas" como por ejemplo las que tienen que ver con el enema y el rasurado "por sistema", la rotura de la bolsa o la episiotomía. También se percibe una sensibilidad en el asunto de los tactos y se permite a la parturienta que se mueva con cierta libertad durante la dilatación.
Lo cierto es que yo no puedo quejarme en absoluto del trato que recibí en el Hospital General de Albacete cuando di a luz.  Tuve  la suerte de dar con una matrona estupenda (Charo), que me consultó y me explicó cada paso que dio.
Finalmente mi parto acabó en cesárea. Una cesárea que me costó interiorizar, porque yo iba psicológicamente preparada para parir, pero que cada vez tengo más claro que fue la mejor opción teniendo en cuenta los 5 kg que pesó mi hija al nacer.
Tengo un recuerdo grato de casi todo el personal del Hospital, en todo momento me sentí cómoda (todo lo cómoda que se puede una sentir dadas las circunstancias) pero es cierto que las cosas no siempre fluyen así.

Lo normal es que las mujeres (sobre todo la primera vez) lleguemos a parir asustadas, con toda la incertidumbre por delante, con escasa información, con la idea de que tenemos que ponernos en manos de un profesional para que nos extraiga a nuestro hijo, y sobre todo molestar lo menos posible, porque en el Hospital ya saben lo que tienen que hacer.
Plantear que las cosas puedan ser de otra manera se había considerado hasta ahora casi como una insolencia, y sin embargo...  basta con asomarse un poquito a la web, con informarse sobre lo que se hace en otros países más avanzados que nosotros (Suecia, Noruega, Reino Unido, Alemania) para darse cuenta de que, efectivamente, todavía queda mucho camino por recorrer.
Y es que la mayoría de los protocolos que se han venido aplicando en los últimos años, parecían diseñados pensando en el personal sanitario más que en la madre o el bebé. Por no hablar de esa falta de confianza en las capacidades de la mujer  (¿miedo, o tal vez exceso de previsión?), que ha dado como resultado que se la tratase como a una enferma, en vez de una hembra mamífera que está llevando a cabo un proceso natural.
Y no estoy hablando de dar a luz en casa, ni de prescindir de los medios que la ciencia ha puesto a nuestro alcance. Es evidente que nadie quiere retroceder a la época en la que muchos partos acababan de manera trágica. Sólo hablo de utilizarlos con sentido común, de intervenir cuando realmente es necesario, de escuchar a las madres, de darles el protagonismo que deben tener, y sobre todo, que no terminen con la sensación de que les han robado el parto.
El punto de equilibrio que siempre es tan difícil de lograr.
Y parece que algo se mueve. Seguro que pronto empezará a notarse en las estadísticas de cesáreas, de parto instrumentalizado, de éxito de la lactancia, y lo más importante, en la satisfacción personal de todos los implicados.
Seguramente muchas ya conozcáis la historia del perro, el gato y la gallina. Si no, aquí podéis leerla. (la recomiendo)
Y una página muy interesante en donde encontrar información, apoyo y asesoramiento: El parto es nuestro

jueves, agosto 25, 2011

Mermelada de ciruela

Me sobraban ciruelas, y ganas de experimentar...




Y con internet es fácil encontrar una receta, o dos, y lanzarse a la cocina para hacer una riquísima mermelada 




Ocho horas en la nevera mezcladas con el azúcar para que suelten bien el jugo.

En este caso, la proporción que utilicé fue de 325 gr de azúcar para 500 gr de ciruelas. Aunque para la próxima vez, probaré a bajar algo más la proporción hasta dar con el punto justo, porque quedó un pelín dulce.
Siguiendo el consejo de una de las recetas, dejé tres huesos de ciruela con la mezcla para que soltasen la pectina.
Después, las ponemos en una cazuela, y a cocer, removiendo bien hasta que vayan espesando. En el último momento, unos cinco minutos antes de retirar, añadimos un chorrito de limón, retiramos los huesos y ...



Mmmmmmmm ¡A desayunar!

miércoles, agosto 24, 2011

Visita a la Biblioteca

Ayer por la mañana, aprovechando los últimos días de vacaciones, fui con Irene a la Biblioteca Municipal. A Irene, imagino que como a la mayoría de los niños, le encantan los libros. Como ejemplo os contaré que, el año pasado, cuando estuvimos en Barcelona, su libro de Teo y los deportes se paseó la ciudad condal entera debajo de su brazo.

La biblioteca infantil le gustó muchísimo. Había tantos libros que estaba abrumada. Le hicimos el carnet y sacamos el libro más grande que encontró.
No le importó que estuviese desgastado e incluso con remiendos. Para ella era nuevo. Y por supuesto lo llevó debajo de su brazo por toda la ciudad sin permitir que ni papá ni yo lo cogiésemos ni un momento.
Le he explicado que, cuando lo hayamos leído muchas veces, tenemos que devolverlo y entonces nos llevaremos otro. Creo que ha sido para ella todo un descubrimiento.

Y me hizo recordar una anécdota de cuando tenía poco más de un año y fuimos a la Feria del libro. Ella iba sentada en su cochecito, y al ver tantos libros empezó a estirar las manos hacia los puestos. Le compramos un par, aunque era imposible que se decidiese porque le gustaban todos. Y efectivamente, no se conformó con dos libros. Los quería TODOS.
Tuvimos que marcharnos con la niña llorando y sin parar de balbucear "cuentos, cuentos..."
 Un cuadro.

Y esto me lleva a reflexionar sobre qué es lo que hace que a nuestros hijos les guste leer, o pintar o hacer plastilina por encima de otras cosas. Siempre se ha dicho que los niños funcionan por imitación, y que el ejemplo es la mejor forma de enseñar pero, yo creo que hay algo más.
El hábito se puede crear, pero la pasión, es algo que tiene que surgir de cada uno. Se puede tener pasión sin hábito, pero es muy difícil conservar el hábito si no hay pasión.
Leer por obligación es la mejor forma de matar el gusto por la lectura. Conozco algunos adultos que confiesan que le cogieron manía a los libros en el instituto, cuando les obligaban a leer textos, tal vez poco apropiados para su edad, a lo que había que añadir la presión de un examen sobre el libro (¿se puede disfrutar de un libro así?) un tiempo limitado para leerlo, etc.
Yo misma recuerdo haber leído con bien poco gusto algunos clásicos, forzada por las circunstancias, y sin poder detenerme a disfrutar de los personajes y las historias.
Sin embargo, recuerdo algunos títulos que saqué de la biblioteca pública por aquellas mismas fechas, o libros devorados a lo largo del verano, que me reconciliaban con la literatura y me devolvían las ganas de volver a abrir una nueva novela.
Y hoy... voy y vengo. No leo ni la mitad de lo que me gustaría, aunque en vacaciones suelo recuperar el tiempo perdido. En estos momentos, ando inmersa en la historia de Hildegar de Bingen con la novela "La mujer de las nueves lunas" de Carmen Torres Ripa.
Como me gusta la novela histórica, y concretamente la Edad Media, soporto que me cuenten una y otra vez las mismas historias sobre conspirtaciones vaticanas, y mensajes ocultos, a cambio de que me recreen un personaje que desconocía completamente y que tiene fuerza por sí solo.



martes, agosto 16, 2011

16 de agosto

Y ya son 37


Pero hoy no haré balance, ni me detendré a contar canas...


Hoy lo único que me apetece es dejarme mimar. 


Por cierto, si os gusta entreteneros con las curiosidades de los números, parece que el 37  tiene tela.


http://projektzenko.blogspot.com/2006/09/extraa-obsesion-por-el-numero-37.html


viernes, agosto 12, 2011

Playa a la vista

Salimos mañana en dirección a Canet de Berenguer, sin mayor pretensión que disfrutar de la playa y hacer un reset.
Hace un rato que he regresado de la oficina, de atar los últimos cabos sueltos. Y tengo muuuuchas ganas de descansar.
No sé si podré actualizar estos días. Estoy pensando en dejar el portátil en casa y aprovechar para hacer una cura de desintoxicación de internet. 
Eso sí, me dejo una entrada programada para mi cumpleaños, pero no sé si podré contestar a los comentarios que hagáis. En cualquier caso, en diez días volvemos a leernos, y a contarnos batallitas.


Aprovechad si podéis esta noche para levantar los ojos al cielo. Esta madrugada será la de más intensidad en lo que se refiere la lluvia de Perseidas. Aunque este año, a la contaminación lumínica habitual habrá que añadir una enorme luna llena que está llenando el cielo de claridadurante estas noches, lo que dificulta la visión.
Pero en cualquier caso, no se pierde nada por intentarlo. Ya sabéis, un lugar retirado de la civilización, una mantita para el fresco de la noche, y con un poco de suerte podréis ver alguna que otra estrella fugaz.
Nosotros lo hicimos el miércoles pasado, y tras un rato largo conseguimos ver una... bueno, algo es algo. En cualquier caso, tan solo por la paz que genera observar el cielo en mitade la noche, ya merece la pena.


Os dejo, pasadlo bien estos días, y continuamos a la vuelta. Besos.

lunes, agosto 08, 2011

Varias cosillas

Llevo unos días que no sé exactamente qué me pasa pero me siento mucho más cansada de lo normal. Agotada, prácticamente un despojo humano. Y no es exactamente sueño lo que tengo, es una sensación de andar todo el día cuesta arriba. El calor me pesa, el mero hecho de pensar en hacer cualquier tarea hace que se me venga el mundo encima. No sé explicarlo bien, pero es como si no fuese yo misma, o como si me pesase la sangre en las venas.
A escasos días de irme de vacaciones, tengo la sensación de que no voy a llegar a hacer todo lo que tengo que hacer esta semana. Y es que comienzo a ser persona a partir de las siete de la tarde, poco más o menos.
Posiblemente sea todo consecuencia del calor, pero por si acaso he pedido cita con el endocrino para hacerme un chequeo y comprobar que tengo todo en su sitio. Ya os contaré.


Por otro lado, esta tarde me han ocurrido dos cosas curiosas que me gustaría comentar, porque últimamente tengo la sensación de que hay una especie de borrasca de negatividad en el ambiente, y sin darnos siquiera cuenta, nosotros mismos nos vamos contagiando los unos a los otros de pesimismo.
Son dos pequeñeces, prácticamente dos sucesos sin transcendencia, pero que tal vez, precisamente por esa poca importancia que les damos, se nos cuelan en el subconsciente y nos acaban influyendo con más fuerza.


La primera anécdota ha ocurrido en el supermercado. Caminaba en dirección al trabajo y se me ha ocurrido pasar a comprar un par de cosillas para el viaje y alguna bebida fresquita para levantarme el espíritu. Concretamente estaba pensando en un refresco con cafeína, la marca daba igual, siempre que estuviese frío. Al pasar, me he encontrado con un chico que andaba reponiendo en la sección de líquidos y le he preguntado:


-¿Tenéis bebidas frescas?


A lo que él me ha contestado, con un tono bastante inseguro


- Pero... "solo" tenemos cerveza allí, y al lado refrescos... bueno, y también hay zumos en aquel otro pasillo. Agua no hay.


Y no sé si será por deformación profesional, pero me he quedado con la sensación de que el chico me ha transmitido una inseguridad suya sin ser en absoluto necesario.
En primer lugar, yo no le había pedido agua. Seguramente, él estaba preocupado porque no tenía agua fresca, y automáticamente ha deducido que yo buscaba precisamente eso pero.... es que yo no buscaba agua.
Es más, realmente tenía un montón de alternativas, pero me lo ha ofrecido como si su oferta no fuese lo suficientemente buena.
Creo que esta respuesta habría sido mejor:


- Sí. Allí tienes cerveza y refrescos. Y si quieres zumos los tienes en aquel otro pasillo.


Y solamente si yo hubiese preguntado


- ¿Y no tenéis agua?
- Pues no, se nos acaba de terminar. Lo siento.


¿Estáis conmigo en que muchas veces una aptitud adecuada lo cambia todo? Creo que muchas veces nuestros propios miedos e inseguridades nos cierran demasiadas puertas.


Y por último, la segunda anécdota que os contaba. O el consejo de un compañero recientemente jubilado.
Tras los saludos de rigor, a mi pregunta


- ¿Qué tal la jubilación?


me contesta


- Pues, todavía no me he mentalizado del todo. En el fondo tengo la impresión de estar de vacaciones. Pero ¡Ay vosotros! ¡Lo que os queda por pasar!
- Buenos, hay que vivir un día, y luego el siguiente, y poco a poco veremos qué va pasando.
- Sí... ¡que tengas suerte!


Y creo que ha sido una de esas veces, en las que, como en el teatro, habría preferido escuchar:


-Rómpete una pierna.


Así que os pido un pequeño favor, que además es gratis. Vamos a intentar contrarrestar con unas gotas de espíritu positivo toda esta ola de pesimismo que nos está comiendo. Vamos a empezar por lo pequeño, y ya veréis como poco a poco lo vamos a ir contagiando.


Por favor, sonreid, que no sabemos en qué momento nos pueden estar haciendo una foto.


BESOS

jueves, agosto 04, 2011

Primas



Un día al aire libre, merendar uvas recién cortadas de la parra, pasear entre los ciruelos cogidas de la mano, bañarse en la piscina, comer juntas, compartir coche, cantar, competir, correr... ¿Alguien tiene una mejor sugerencia para un domingo de verano?


Entre ellas se llevan cinco meses, pero yo les llamo las "primas gemelas". 

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