miércoles, agosto 24, 2011

Visita a la Biblioteca

Ayer por la mañana, aprovechando los últimos días de vacaciones, fui con Irene a la Biblioteca Municipal. A Irene, imagino que como a la mayoría de los niños, le encantan los libros. Como ejemplo os contaré que, el año pasado, cuando estuvimos en Barcelona, su libro de Teo y los deportes se paseó la ciudad condal entera debajo de su brazo.

La biblioteca infantil le gustó muchísimo. Había tantos libros que estaba abrumada. Le hicimos el carnet y sacamos el libro más grande que encontró.
No le importó que estuviese desgastado e incluso con remiendos. Para ella era nuevo. Y por supuesto lo llevó debajo de su brazo por toda la ciudad sin permitir que ni papá ni yo lo cogiésemos ni un momento.
Le he explicado que, cuando lo hayamos leído muchas veces, tenemos que devolverlo y entonces nos llevaremos otro. Creo que ha sido para ella todo un descubrimiento.

Y me hizo recordar una anécdota de cuando tenía poco más de un año y fuimos a la Feria del libro. Ella iba sentada en su cochecito, y al ver tantos libros empezó a estirar las manos hacia los puestos. Le compramos un par, aunque era imposible que se decidiese porque le gustaban todos. Y efectivamente, no se conformó con dos libros. Los quería TODOS.
Tuvimos que marcharnos con la niña llorando y sin parar de balbucear "cuentos, cuentos..."
 Un cuadro.

Y esto me lleva a reflexionar sobre qué es lo que hace que a nuestros hijos les guste leer, o pintar o hacer plastilina por encima de otras cosas. Siempre se ha dicho que los niños funcionan por imitación, y que el ejemplo es la mejor forma de enseñar pero, yo creo que hay algo más.
El hábito se puede crear, pero la pasión, es algo que tiene que surgir de cada uno. Se puede tener pasión sin hábito, pero es muy difícil conservar el hábito si no hay pasión.
Leer por obligación es la mejor forma de matar el gusto por la lectura. Conozco algunos adultos que confiesan que le cogieron manía a los libros en el instituto, cuando les obligaban a leer textos, tal vez poco apropiados para su edad, a lo que había que añadir la presión de un examen sobre el libro (¿se puede disfrutar de un libro así?) un tiempo limitado para leerlo, etc.
Yo misma recuerdo haber leído con bien poco gusto algunos clásicos, forzada por las circunstancias, y sin poder detenerme a disfrutar de los personajes y las historias.
Sin embargo, recuerdo algunos títulos que saqué de la biblioteca pública por aquellas mismas fechas, o libros devorados a lo largo del verano, que me reconciliaban con la literatura y me devolvían las ganas de volver a abrir una nueva novela.
Y hoy... voy y vengo. No leo ni la mitad de lo que me gustaría, aunque en vacaciones suelo recuperar el tiempo perdido. En estos momentos, ando inmersa en la historia de Hildegar de Bingen con la novela "La mujer de las nueves lunas" de Carmen Torres Ripa.
Como me gusta la novela histórica, y concretamente la Edad Media, soporto que me cuenten una y otra vez las mismas historias sobre conspirtaciones vaticanas, y mensajes ocultos, a cambio de que me recreen un personaje que desconocía completamente y que tiene fuerza por sí solo.



2 comentarios:

  1. Me encanta la literatura, me encanta leer desde que tengo uso de razón e intento transmitírselo al peque sin presionarle, solo dejando que disfrute de buenas historias un ratín antes de dormir. Pero hace tiempo que no leo un libro, solo temas de la oposición y artículos de educación o psicología... pero igual disfruto de poesías que encuentro o que busco en internet sobre autores concretos. Es una maravilla leer y descubrir un mundo donde tú misma pones las imágenes a lo que estás recibiendo en algo escrito. Por cierto, me apunto tu lectura... por si algún día tengo tiempo :)

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  2. Además escribes ¿verdad?
    Ojalá apruebes pronto tu oposición y puedas volver a disfrutar de un buen libro.

    Un abrazo.

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