martes, noviembre 22, 2011

Los políticos no entienden de conciliación

No llega a sorprenderme la noticia, y sin embargo, sí que consigue que me enfade. Ya el domingo, cuando vi a Soraya Sáenz de Santamaría subida al balcón de la calle Génova, celebrando la victoria de su partido en las elecciones generales pensé: Pero ¿qué demonios hace esta mujer ahí? Y es que, si consideramos que hacía exactamente nueve días que había dado a luz a su hijo, una piensa que no debía estar ni siquiera en condiciones físicas de andar por ahí danzando (el propio Rajoy tuvo que dar un toque de atención para evitar que se pusiera a dar botes a petición del público con un sonoro y paternal: tú no puedes, que a mí me sonó más bien a vamos, ni se te ocurra.
Del apego, de las ganas de estar pegada a su bebé, de la implantación de la lactancia (qué cosas se me ocurren) y todas esos aspectos de la maternidad... mejor ni entro a valorarlo. Debe ser que las mujeres en política están por encima de sus hormonas y además tienen otras prioridades.
Ayer lunes, a primerísima hora de la mañana, Soraya ya nos dejaba claro que estaba incorporadísima a su actividad política concediendo entrevistas a los medios de comunicación, y hoy  nos desayunamos con la noticia de será ella quien coordine las reuniones del traspaso de poderes entre el antiguo gobierno y el recién salido de las urnas.
Debe ser que en todo el partido popular no había nadie más que pudiera hacerse cargo de esa labor, porque Soraya no va a agotar ni tan siquiera las seis semanas intransferibles del permiso de maternidad. Apenas nueve días de descanso, es lo que se ha concedido para disfrutar de algo tan especial y tan irrepetible como es la experiencia de la maternidad, el primer contacto y el conocimiento de su primer hijo.
Como digo, no voy a entrar a valorar cuales son las prioridades de esta señora. Allá cada cual con sus valores y su concepto de lo que es valioso e importante. Ella ha elegido y sabrá sus motivos.
Ni siquiera me preocupa el pequeño Iván. Estoy segura de que acabará desarrollando los apegos y los vínculos que necesite con las personas que realmente acaben ocupándose de él.
Me preocupa mucho más la patada en la boca que da con su actitud, a todas las personas que han luchado y continúan luchando hoy en día, por conseguir un cambio de mentalidad en la sociedad a favor de la conciliación laboral y personal/ familiar.
Me preocupa la lectura que puedan hacer los empresarios cuando ven que una puérpera se incorpora a su actividad laboral a los nueve días de haber parido, en plena cuarentena y con los puntos todavía frescos. Seguro que a más de uno se le ocurre: si ésta puede, tú también puedes.
¿Y por qué piensas tan mal Paula? Porque una ha escuchado tantas veces ciertas frasecitas envenenadas que lo último que necesitamos es que algunas, con su ejemplo, les vayan dando motivos para pensar que las personas (madres y padres) que realmente queremos disfrutar de nuestros hijos somos seres de otro planeta.
Y habrá quien diga, sin que le falte razón, que si hubiese sido un hombre probablemente no se le hubiese dado tanta importancia. Pero claro, es que si fuese un hombre ni siquiera nos habríamos enterado de que había sido padre.
Para mí es exactamente igual de grave. Porque digo yo, que a los cuarenta años, y viendo a Fraga por ejemplo, alguna ocasión tendrá más adelante de ocupar un ministerio o de saltar en los balcones si le apetece. Pero los hijos no esperan, y cada día que te pierdes a su lado, ya no vuelve.
Y conciliar es otra cosa, que no traten de confundirnos. Que oyendo hablar a unos y a otros, parece que lo que realmente necesitemos al nacer nuestros hijos es un lugar donde dejarlos aparcados para poder sumergirnos de nuevo en nuestro trabajo. Como si no hubiese sitio para nada más. Como si trabajar no fuese un medio de vida, sino la vida misma.
Conciliar es reconocer que las personas somos seres completos que tienen vida más allá de las ocupaciones laborales. Conciliar es respeto por las personas. Y mientras no nos concienciemos de que no se trata de elegir sino de compatibilizar, no vamos a ninguna parte.
Y los paréntesis son necesarios de vez en cuando. Como las vacaciones o las fiestas de guardar. Pero si somos incapaces de entender que el nacimiento de un hijo es un hecho merecedor de un paréntesis en tu vida, mal vamos.
En fin, que como decía al principio, ni siquiera me sorprende, pero me cabrea.

13 comentarios:

  1. Ya lo habiamos hablado hoy en twitter, y es que en verdad lo has resumido muy bien. Allá ella con lo que hace, es su decisión, puede o no que la compartamos, pero como líder político y de opinión, si nos deja un mal sabor de boca, sobre todo como tu dices, a aquellos que luchamos por un cambio en la mentalidad, para que el decidirte por tus hijos deje de ser visto como una cosa de "raros" o de "vagos" como leí por ahí hoy... que le vamos a hacer.. se malinterpretan las cosas y luego salimos todos perdiendo. :(

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  2. Es muy respetable su opción pero al ser un personaje público no deja de sentar cierta cátedra acerca de lo que está bien o no.

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  3. Hola, me gusto la entrada, si bien estoy totalmente de acuerdo contigo, mis motivos son algo diversos, señalas qe "ni siquiera te preocupa el pequeño Ivan, pues desarrollara el apego y vinculos con quien realmente se ocupen de él", creo qe si lo planteamos asi, es un derecho renunciable, pero, mi humilde opinion, es que el "descanso" o "permiso" maternal y parental, es un derecho del bb, de acuerdo a la convencion de derechos del niño y otros cuerpos nacionales e internacionales, quien tiene le derecho a ser cuidado, protegido, sentirse seguro, estar cerca de su familia, etc. es el niño, en esta caso el bebe, si lo planeamos de esta forma, si colocamos como más fuerte el derecho del hijo de estar con sus padres, más que de los padres a "disfrutar" a su hijo, se transforma en un derecho irrenunciable, uno no puede renunciar a un derecho humano y superior que no nos pertenece.
    Al renunciar voluntariamente a estar con su hijo de 9 días, le esta negando un derecho inalienable, que es el de sentirse cuidado y protegido por la persona que lo trajo a este mundo, no esta cumpliendo con su obligación de ser madre, por eso nacen las leyes de conciliación, para "conciliar" el derecho de los padres de trabajar, desarrollarse profesionalmente y ser padres y EL DERECHO del niño de ser protegido, amado, querido por sus padres y sentirlo de esa manera.

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  4. Desde luego, si esta señora ha elegido la vida política a vivir con su hijo las primeras semanas de su vida, no me parece capacitada para tomar decisiones que afecten a la vida de mi familia, o de millones de familias españolas.

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  5. Esto se llama erótica del poder, Paula, y para muchas personas está por encima de todo y de todos, incluso los hijos. Que esté la pava esta en el balcón a los 9 días de dar a luz es un paso atrás. Pésimo ejemplo y a mí también me da rabia. Aunque pensándolo bien... oye igual Soraya no tiene ombligo y se reproduce de manera distinta, ¿será una plaga, una invasión?. Ahí lo dejo para que lo medites, jejeje.

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  6. Mejor no se puede explicar, Paula.

    Esta gente está desnaturalizada. Tienen de todo menos sentimientos. Así nos va con su mal ejemplo.
    Son capaces de todo por trepar y creerse lo que no son.
    Yo le quitaba la custodia de la criatura, por bicho malo. ;-)

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  7. Catalina, lo de vagos y demás también lo he leído yo y se me revuelven las tripas. Sobre todo porque parece que se nos va a acabar el mundo por unos cuantos meses de desconexión de la vida laboral.
    Yo estuve nueve meses sin trabajar desde el octavo mes de embarazo que cogí la baja hasta el octavo mes de Irene que me incorporé y puedo garantizar que dos horas después de entrar a la oficina, había vuelto a coger el ritmo a la perfección. Como si hubiese estado quince días de vacaciones.

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  8. Sandra, ése es el quid de la cuestión. Que es una de las personas que toman decisiones por los demás, y en tiempos de crisis las comparaciones pueden implicar mucha presión.

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  9. Sandra, yo creo que madre no es quien pare, sino quien cría. Estoy de acuerdo contigo en que un bebé de días, que apenas ve, y que se guía por su olfato y su oído, tiene como referencia básica a su madre, que es lo único que ha conocido durante nueve meses.
    Pero también es cierto, que si pasará el resto de su vida con otra persona, aprenderá a querer a esa persona, y desarrollará su apego con quien realmente se ocupe de él.
    Sea su madre, su padre o un tercero. En este caso no sabemos quien, pero soy por hecho que el niño estará bien atendido. Por eso, en este caso yo creo que pierde más la madre que el bebé.
    Pero no deja de ser mi opinión, y me gusta que hayas dejado la tuya.

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  10. Luis, qué malo es conocerse y leer entre líneas jajajaja

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  11. Nieves, llevo dandole vueltas a lo del ombligo desde el lunes. Yo creo que había que investigar eso ¿eh? Porque empezarían a cuadrarme muchas cosas.

    Besos.

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  12. Matapollos,

    Lo confieso: a mí también me cae mal esta chica, para qué lo vamos a negar. Me cae mal desde siempre. Y se le nota que le puede "el ansia"
    En fin, que ya veremos la que se nos viene encima.

    Biquiños.

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  13. mal ejemplo el de soraya.Alguien deberia obligarla a quedarse en casa 6 semanas como toda recien parida.Es una obligacion y hay que dar ejemplo.

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