sábado, noviembre 05, 2011

Tres días de regalo

Esta semana he cogido unos días de vacaciones que me quedaban sueltos, y he tenido la oportunidad de lleva y recoger a Irene del colegio.
La verdad es que su adaptación al colegio ha sido estupenda desde el primer momento. Supongo que han sido varios los factores que han ayudado. En primer lugar un mes de adaptación estupendamente diseñado en el que todos los niños iban desde el primer día, con grupos cada vez más amplios y durante periodos de tiempo también más largos.
Creo que también le ha beneficiado mucho el hecho de ser de las más mayores, ya que nació en febrero. Porque a esas edades unos meses son muy importantes en el tema de adquirir autonomía, de interesarse por otros niños, o en estar preparados para separarse de "lo conocido".
Como digo, desde el primer momento Irene estuvo cómoda en el colegio. No lloró ni un solo día. Si acaso, alguna vez entró algo seria al ver llorar a alguno de sus compañeros. Pero lo más importante es que siempre sale sonriente y cuando le preguntamos se nota que tiene un enorme cariño a su maestro y que está empezando a establecer lazos con algunos compañeros.
Hasta ahora no había tenido la ocasión de acompañarla al colegio y verla entrar. Me lo habían contado los abuelos y papá y más o menos sabía como funcionaba todo, pero hoy he podido vivirlo con ella, y ha sido una experiencia estupenda.
Me ha sorprendido la energía con la que me he levantado a las siete y media de la mañana, hemos desayunado juntas, hemos preparado el bocadillo para la hora del recreo. Nos hemos vestido, aseado, la he peinado "a la carta", y por último nos hemos ido al colegio dando un paseo, sin prisa.
Pensándolo bien, a veces me da mucha pena que todo esto tenga que ser algo extraordinario, que no podamos hacerlo cada día. A veces tengo la sensación de estar delegando lo importante, y sobre todo lo que no va a volver. Pero las circunstancias son las que son, y hoy por hoy no veo la manera de hacer que eso cambie.
La entrada al colegio es un espectáculo de ternura. Los niños más pequeños tienen dibujadas en su patio unas marcas sobre las que los niños de cada clase van organizando las filas. A Irene le encanta llegar la primera, y me consta que no es la única, aunque estos día ha cedido con gusto el primer puesto con tal de estar más tiempo cogida de la mano de mamá.
Cuando suena el timbre las filas ya están formadas y salen los maestros a recogerlos. El maestro de Irene es un hombre entrañable, y eso se nota en la forma en que los niños se relacionan con él. Al llegar lo primero que hace es saludarlos uno a uno con una caricia en la cabeza, después aprovecha para dar alguna indicación a las madres o abuelas que andan por ahí, y enseguida coge de la mano al primero de la fila, y se los lleva a todos en trenecito cantando una canción.
A la salida del colegio, me tranquiliza mucho la perfecta organización y el cuidado extremos que tienen todos los maestros con los niños a la hora de dejarlos salir.
Los más pequeños salen unos cinco minutos antes de que suene el timbre, y de nuevo aparecen todos en el porche en formación, cogidos de los babis para colocarse con la espalda pegada a la pared. Después, uno por uno, el maestro los va tomando de la mano, levanta la vista, y en cuanto reconoce a la persona que viene a recogerlos lo deja marchar. Si tienen la más mínima duda no lo dejan ir, a menos que el niño confirme que conoce a esa persona (que es su abuelo, su tío...) Si no hay nadie para recoger al niño (porque se hayan retrasado, o porque se va a quedar al comedor) lo coloca a su izquierda y continúa con el siguiente.
Esto ocurre con todos los niños de infantil y la verdad es que es de agradecer. Cuando yo iba al colegio salíamos en tropel, todos a la misma hora, y cuando llegábamos corriendo a la puerta de salida, ya veíamos si había alguien esperando o no.
Esos pequeños detalles dan muchísima seguridad a todos.
El lunes volvemos otra vez a la rutina de siempre, y creo que lo vamos a sentir las dos... Pero también es cierto, que si esto fuese lo habitual, ninguna habríamos sabido apreciarlo como los hemos hecho estos tres días.
Y lo cierto es que nunca había sido capaz de desconectar tanto y tan bien, como lo hago desde que tenemos a esta raspilla en casa.

8 comentarios:

  1. jo niña que bien se lo montan en el cole de la peque... da gusto.. me ha encantado como siempre que paso por aqui.. que frase mas bonita esa de que si fuese habitual no habrias sabido apreciarlo... cuanta verdad chica... besos desde leon guapa

    ResponderEliminar
  2. Hola! He descubierto tu blog recientemente.
    Me alegra que tu peque se haya adaptado fenomenal al colegio y de que esteis contentos con él. Yo también recuerdo salir a tropel de clase, todos corriendo hacia la puerta de salida. ¡Qué caos! jajaja

    ResponderEliminar
  3. Pues yo después de casi 3 meses de clase, un día pude ir a por mi niña de 2 años....fué toda una experiencia...tenía unas ganas increíbles. Normalmente va mi mujer que está ahora en el paro como muchos españoles. Pero yo por la obligación de trabajar no podía ir a recojerla. Para mí esta parte era tan importante como sus primeros pasos, y me agradó tango o igual como ese suceso. Para mi hija es uno de esos puntos importantes en su vida y me jodió bastanta no poder ir a su primer día de cole..

    así es la vida...

    dato importante..el més que viene estoy casi todo el mes de vacaciones.. yo iré todos los dias a llevarla y con mucho gusto..mi niña cumple 3 añitos..

    wenas noxes paula y a disfrutar de estos días...

    besikos

    ResponderEliminar
  4. Susana, sí la verdad es que están muy bien organizados. Estoy muy contenta aunque no fuera el colegio que habíamos pedido en primer lugar.

    Silvia, bienvenida. Yo sí conocía tus blogs aunque no suelo ser de las que comentan. Tengo poca disciplina en ese sentido, aunque prometo mejorar ;P

    Mojul8, si es que al final son esas cosas las importantes y las que dan sentido a todo.

    Besos a los tres

    ResponderEliminar
  5. Da gusto ver a alguien que disfruta de las cosas simples y sencillas de la vida! eso es la felicidad!

    Yo no cambiaría el beso de mi peque al dejarle en el cole por las mañanas por nada del mundo!

    ResponderEliminar
  6. Para mi recoger a los nenes del cole por la tarde aunque vaya con la comida medio atragantada es uno de los mejores momentos del dia, sus caritas cuando me ven aparecer para recogerlos no tiene precio, la ilusión de mi peque de cinco años es desbordante y al ver al mayor como me mira se perfectamente como le ha ido el día y como está deseando contármelo en fin ...que te entiendo En el cole de mis peques lo hacen igual, la diferencia es que con tres años la clase da al patio y salen uno a uno de la clase , la verdad es que ver ese control da mucha seguridad, luego en primaria es una locura
    Es estupendo que a la peque le vaya tan bien y que tenga un profe cariñoso, eso es esencial :)

    ResponderEliminar
  7. Que ternura da y como mola cuando no tienes una losa en forma de reloj amenazante para poder llevarlos... En fin, yo estoy trabajando ahora (por las mañanas los llevo yo) en poder intentar hacerlo sin llantos, sin reproches, consiguiendo objetivos y sin llegar tarde (hoy no nos ha salido todo, pero ha ido mejor que hasta ahora).
    Un supersaludo

    ResponderEliminar
  8. Que lindo lo que acabas de describir, las cosas simples son las que dan el sabor a la vida.
    Valorar cada instante, que a veces se vuelve rutinario, es tan valioso para el alma.
    Se ve que Irene lo ha disfrutado igual que tú.
    Me ha sorprendido gratamente el proceder del colegio y del profesor.
    Ojalá puedan repetirlo en otro momento que no sea muy lejano, je.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Comenta, que algo queda

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Me visitan desde