lunes, marzo 26, 2012

Poesía en Segovia

Ayer regresé de mi viaje a Segovia para participar en el III día de la poesía, y todavía estoy en éxtasis carmelitano. Vuelvo encantada de la gente que encontré, de las maravillosas vistas de la sierra nevada, del buen tiempo que nos hizo, que parecía que incluso la primavera quería sumarse a la celebración. Y por supuesto agradecida por poder participar en un recital que tuvo una calidad enorme.



El día comenzó por una visita al convento de los carmelitas descalzos y un paseo por la huerta y los lugares que frecuentaba San Juan de la Cruz. Se leyeron textos suyos, y por encima de todo, disfrutamos de las espectaculares vistas.


Después dimos un paseo hasta el centro histórico de Segovia donde nos esperaban para comer, y al terminar, hicimos una foto de grupo junto a la estatua de Antonio Machado.

Foto extraída del blog oficial del evento poesiaensegovia.blogspot.com
Por último, acudimos a la iglesia de San Quirce donde tuvo lugar el recital, que como he dicho al principio fue una maravilla. La música la pusieron Pablo Zamarrón y Miguel Abad, quienes nos ofrecieron una selección muy oportuna de música medieval.

Y por encima de todo, la experiencia de compartir un día con gente tan extraordinaria. Descubrir que la poesía sigue tan viva como siempre, o tan viva como nunca. Y que sigue siendo sencillo conseguir calor humano, una conversación amena, un rato de compañía, unas sonrisas, y que al terminar el día, todos seamos un poquito más cercanos, los adioses se hagan largos repartiendo e-mails, firmas en algún libro, o números de teléfono.
Y una volvía ayer a la Mancha pensando que un cachito de sí misma se había quedado flotando en aquella ciudad de la luz, en la clarísima Segovia. O tal vez se había marchado en alguna maleta hacia Madrid, o Salamanca ¿quien sabe si hasta Lyon?

Tal vez por eso se haya hecho tan complicado volver a la rutina.

Os dejo el poema que resultó premiado y que se encuentra recogido en el libro que se editó como resultado del certamen



UVAS DE OGIGIA


La copa rota en sus labios sedientos,
años de mares en sus verdes ojos,
y un sorbo de derrota en los despojos
desterrados de días polvorientos.

Extraña gloria, recuerdos hambrientos,
una piel olvidada en los rastrojos,
un náufrago de rostro y manos rojos,
labios secos, vacíos y harapientos.

Y Calipso, mujer dulce y herida
en su orgullo de hembra solitaria,
piel con piel, labio a labio se hizo vida.

Y Ulises se olvidó de su plegaria
al destilar paciente la bebida
de una isla, tal vez imaginaria.

8 comentarios:

  1. La pena fue no poderos saludar a todos. Al final el tiempo se hizo breve, como siempre pasa demasiado rápido.

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    1. Muy breve, pero seguro que tendremos otros saraos para saludarnos

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  2. Y tal vez un pedacito a Albacete... Me encantó conocerte. Seguimos en contacto...

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    Respuestas
    1. A mí también me encantó conocerte. Nos leemos, y a ver si coincidimos en otras ocasiones.
      ¡Y gracias por el vídeo!

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  3. ¡¡Enhorabuena, Paula!! Qué chulo que es todo lo que cuentas. Un regalo de la poesía que sin duda mereces.

    Y el soneto es realmente increíble.

    Un beso ;-)

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  4. Lo mejor de Segovia, y duele reconocerlo en un segoviano, sois los visitantes como vosotros. Tan buena gente, que os damos un trozo de nuestra tierra y nos estamos quedando sin ella...
    Un abrazo a Luis el riazano, y un beso para Irene.

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