domingo, septiembre 23, 2012

Irene llevaba tiempo diciendo que quería una mascota. El problema era encontrar una que se adaptase a nuestro wild style of life.
Finalmente hemos encontrado lo que buscábamos:



De momento estamos aprendiendo, pero se les ve felices.

6 comentarios:

  1. bufff, q pereza!!! recuerdo un verano q me tocó cuidar el pez de la hija de unos amigos de mis padres...decidí q no me gustaban los peces.

    Mi hijo tiene el perro de mis padres y el gato de mi hermano...en casa no caben bichos.

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    1. En nuestro caso no hay mascotas por parte de abuelos, y aunque a mí me encantan los perros y los gatos, reconozco que no estoy en situación para hacerme responsable de uno en estos momentos.
      Antes de nacer Irene tuvimos una periquita. La pobre murió, no sabemos de qué y lo pasé tan mal que dije: nunca más.
      Los peces realmente dan muy poquito trabajo, y a mí me relaja mucho observarlos. Pero entiendo que en cuestión de bichos, cada cual tiene sus gustos (o disgustos)
      Un abrazo.

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  2. A los Supernenes les han regalado unos cangrejos prehistoricos, pero no tenemos ni una sola bombilla de alto consumo para calentarles la pecera... Seguimos buscando.
    Un supersaludo

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    1. ¿Cangrejos prehistóricos? Ostras eso sí que no lo había visto nunca. Si es que sois super hasta para las mascotas.

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  3. Yo también tuve un pez, pero la verdad es que es una mascota que no te da demasiada compañía............

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    1. Pues la verdad es que nunca me había planteado el tema de las mascotas como compañía. Siempre he pensado que es una forma de introducir responsabilidades, de aprender...
      Pero en eso tienes razón, compañía nula.

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