miércoles, febrero 06, 2013

Cinco años, y un poema muy personal para celebrarlo

El lunes fue el cumpleaños de Irene. Cinco años ya, y quién diría que hayan pasado tan rápido. Como regalo, y seguramente también como ejercicio de terapia, escribí este poema, extremadamente personal, que hasta este momento no tenía claro si compartir o no.
Desde el mismo día en que nació Irene, tuve la necesidad de escribir sobre ello. Tal vez por haber sido la experiencia vital más intensa que haya tenido jamás. O tal vez porque necesitase desmenuzar el proceso y analizarlo, para ir eliminando capas de sentimientos hasta quedarme justamente con la esencia.
Muchas veces he pensado que existe poquísima literatura acerca del momento del parto. Posiblemente porque, desde siempre, las mujeres lo han vivido como algo natural y cotidiano, que ocurría con relativa frecuencia. Pero sobre todo porque, históricamente, la literatura ha sido un terreno masculino, donde la mujer y sobre todo sus temas, tal vez no fuesen considerados interesantes como para escribir sobre ello.
Sea por lo que sea, y después de mi propia experiencia, recomiendo el ejercicio como parte del proceso de sanación que puede tener la literatura, y sobre todo, como modo de compartir sentimientos, sin duda de los más intensos que pueden arrancarse de lo más profundo de nosotros mismos como seres humanos que somos.
Este es el poema, mi regalo, como gratitud por el que ella me (nos) hizo, infinitamente más grande, al llegar a mi (nuestra) vida.


Entreabrías mis puertas
con el sigilo necesario,
apenas un pellizco intermitente
en un principio,
un punzón como aldaba
cada cinco minutos.
Fue imposible dormir aquella noche,
ya no por el dolor
─que apenas fue dolor,
sino un pálpito que mordía─
ya no por el dolor,
sino por esos nervios
al saber que llegabas.

Luego fueron cayendo,
como nieve en las ramas
al sol del mediodía,
duna a duna, las horas,
blancas de asepsia.
Esclavas de un gotero,
y de la incertidumbre.
Perdidas entre sábanas
arrugas y camillas.

Fue una luz tibia
la sonrisa y la voz
de la joven matrona.
Hubo a veces, tal vez,
una débil y breve
sensación de hogar
en el rostro cansado de tu padre.

Y el ceño avinagrado
de alguna atravesada
que prefiero ignorar
como un borrón estúpido.

Desharé como pétalos
el fracaso en los dientes,
y no habré de abundar
en el agotamiento,
el sudor y el desmayo
de mis fuerzas, cuando se abrieron
de par en par,
como un túnel a otra dimensión,
las puertas del quirófano.

Después, desvanecía
en un limbo traslúcido.
Tú ya no abrías,
nos abrían las puertas
varios pares de guantes.
Y miraste a tu tío
escondido en el verde.
Y sentiste el milagro
de aquel beso extraviado
de tu madre entre sombras,
ajena,
vacía,
sobre tu piel de sangre.

Aislada, separada, amputada.

Recuerdo un silencio de celda,
y aquella soledad brutal.
Miedo de ancestros.
Sopor e insomnio al mismo tiempo.
Recuerdo la sed, tan intensa
que añoré una esponja en los labios.
La vaselina,
como un regalo
en mitad de la nada.

Recuerdo que era tarde
cuando al fin vi tu rostro.
Y nunca olvidaré
que esa primera noche
elegiste mi piel,
la que ayer fue frontera,
para dormir en paz
y comulgar la vida.

7 comentarios:

  1. Muy bonito el poema...siento q fuera así la llegada al mundo de tu princesa...yo a los míos los pude tener desde el minuto cero en mi piel y puestos en mi pecho salimos del paritorio.

    Lo hice inconscientemente con el mayor, cuando lo oía llorar mientras lo limpiaban, pesaban y demás, mi cuerpo sólo me pedía tenerlo en brazos, y de mi pecho empezó a escaparse el calostro, así que la naturaleza mamífera me dijo lo que tenía que hacer.

    Con mi pequeña princesa tenía muy claro que eso era lo mejor.

    Un beso.

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  2. Yo recuerdo dolor, mucho dolor, parecía que iba a reventar en mil pedazos. Nauseas, vómitos, y frío, mucho frío, y soledad, esto con la primera. Con la segunda, lo mismo pero sin vómitos y durante menos tiempo porque el parto fue más corto. Y puntos que se sueltan y grietas en los pechos muy dolorosas... Pero bien ¿eh? jajaja, que ahora mis dos niñas, ya de 18 y 15 años, son maravillosas y lo mejor que me ha dado la vida.

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  3. Te agradezco que decidieras compartirlo, es hermoso. Lleno de detalles.
    Te he dejado algo en el blog.
    http://mujerymama.blogspot.com/2013/02/comenzando-el-ano-con-premios.html
    Saludos.

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  4. ¡Enhorabuena por este poema de un momento tan intenso y emocionante! Gracias por compartirlo. ¡Ah! y Felicidades para Irene

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  5. felicidades a la pequeñina y a ti... siempre que vengo a tu riconcito salgo enriquecida....es tan rico lo que escribes que me llega dentro... me quedo con tu ultima frase... que ternura chica.. besos gordos desde leon

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  6. Qué precioso... enhorabuena a las dos.
    Un supersaludo

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  7. En primer lugar darte muchísimas felicidades por traer al mundo a Irene, un ser que seguro que será muy especial. En segundo lugar, dale las gracias en forma de beso a esa preciosidad de bebé por tener una madre capaz de dar más belleza a lo que ya de por sí es mágico. Tus palabras conmueven a quien las lee, nos recuerdan el amor y y las ansias de abrazar a lo que tanto deseamos, incluso si es un hombre quien te lo está diciendo. Felicidades por tu poema. Cuidaros mucho!!!!

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