domingo, julio 21, 2013

Reivindico mi derecho a tener opinión propia

No me gusta el borreguismo. No me gusta que por el hecho de defender una opinión o una idea se me meta en paquete otra serie de ideas o de opiniones.
Supongo que para algunas personas, que se tragan líneas de pensamiento, ideas y opiniones en función de unas siglas, que se colocan frente a otros para pedirles permiso sobre lo que tienen que pensar o decir, sea difícil de entender que haya otros, entre los que me incluyo, que nos esforcemos por tener nuestras propias opiniones.
Acertadas o no, coherentes o no, pero propias.
Me ocurrió en algún debate sobre maternidad. En los tiempos en los que participaba en blogs aportando mi opinión sobre lactancia o sueño, no era raro que surgiese alguien, normalmente anónimo, y me incluyese todo un paquete de creencias que yo no había nombrado, pero que se me suponían, en función de la etiqueta que se me había puesto.
Me pasa hoy, que ya no opino tanto sobre maternidad, como sobre otros temas, que por el hecho de hablar sobre algo, dar mi punto de vista e intentar explicarlo, aparezca quien me cuelgue todas las etiquetas que se le ocurran, porque mi opinión está incluida en un paquete prefabricado, como si las personas tuviésemos que estar sujetas a una línea editorial.
Me dan especial grima los gurús. Me pueden los intolerantes, sean del signo que sean. Y muchísimo más los que recurren al insulto o al ridículo para defender sus ideas.
Confío en la capacidad de algunos seres humanos para dialogar incluso cuando sus posturas sean opuestas. Me gusta hablar, me gusta discutir y me gusta poner a prueba la solidez de mis ideas. Me gusta que me hagan reflexionar, que me cuestionen mis principios.
Pero no soporto a quienes insultan, a quienes ofenden y a quienes no toleran que el resto del mundo pueda vivir sin seguir sus pasos.
Reivindico mi derecho a cambiar de opinión. Ya lo dice el refranero: no soy río y me vuelvo cuando quiero. Y no pasa nada porque a nadie tengo que darle cuentas de lo que pienso, ni demostrar mi coherencia en ningún sitio, ni como he dicho antes sigo a ningún gurú ni he firmado ningún compromiso de permanencia ante ningunas siglas.
Y no muestra ninguna debilidad quien rectifica su opinión. Más bien al contrario, demuestra una independencia de pensamiento y una solidez de ideas que no tienen la mayoría de los que hablan.
Ya lo dijo Ortega y Gasset, soy yo y mis circunstancias. Y es imposible que todos tengamos el mismo punto de vista, porque nuestras circunstancias personales son las que son.
A veces, escuchando y leyendo a otras personas, aprendemos de ellas, nos ponemos en su piel y nos impregnamos, aunque sea someramente, de sus circunstancias.
Salvo cuando nos escondemos detrás del muro de la intolerancia, nos colocamos el chubasquero y nos enconamos en nuestra opinión, contra viento y marea, y al precio que sea.
Y no somos perfectos, así que a veces hasta nos equivocamos.

Reivindico mi derecho a opinar de una manera personal, sin que se me meta en ningún saco ni se me afilie a ninguna ideología.

Reivindico mi derecho a cambiar de opinión cuando me plazca, o cuando me convenzan las cincunstancias ajenas.

Reivindico mi derecho a dialogar desde el respeto. Al menos, reivindico mi derecho a que se me trate con el mismo respeto que yo utilice.

Y si no, me voy con mis bártulos a otra parte, con la confianza de que alguna vez encontraré mi sitio.
De momento, aquí me expreso y aquí me desahogo.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Me visitan desde