jueves, febrero 13, 2014

Cenizas (el micro de esta semana para REC)

La frase de inicio de esta semana eraHabía brotado en medio del huerto, un imponente piano de cola, una frase que casi es un microrrelato en sí misma, y que ponía el reto un poco más complicado que de costumbre.

La imagen es de Nancy Fouts


Cenizas

Había brotado en medio del huerto, un imponente piano de cola, y en la noche, al claro de la luna, el mismo Debussy tocaba con él, a cuatro manos, hasta el amanecer.
Eso cuentan que ocurrió a partir del día en que hicimos volar sus cenizas. Eso, y que la enredadera se enmarañó con tal fuerza en las portadas, que nunca nadie ha conseguido volver a entrar.

martes, febrero 11, 2014

Música de mariposas

Desde hace un tiempo, de vez en cuando y sin fecha fija, voy colgando en mi página de facebook música que, de una manera u otra está relacionada con las mariposas.
Como sabéis, la mariposa y su metamorfosis es el eje de mi libro, Crisis de Oruga, y para mí tiene una simbología muy potente, que me ayuda muchísimo en los momentos más complicados.
Llevo unos días a medio gas, y mis emociones suben y bajan sin que se vea, por el momento, una tendencia a estabilizarse. 
Por eso, hoy necesito traerme la música de mariposas al blog. Y voy a empezar por una canción que me trae un montón de recuerdos, básicamente por Javier Ojeda, a quien tuve el placer de ver en directo en una ocasión, con Danza Invisible, y que sencillamente me encanta.


Es cierto que en este caso la mariposa viene un poco traída por los pelos, ya que forma parte del nombre del grupo, no del contenido de la canción. Y además, bien pensado, esta canción bien podría haber formado parte de la banda sonora del libro.

sábado, febrero 08, 2014

Inspiración (Para Relatos En Cadena)

Esta semana con tanto jaleo se me había olvidado subir el microrrelato con el que participé en Relatos En Cadena. La frase de inicio era "Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos" 


Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos. Liquidar a los gemelos no había sido fácil, pero no estaba segura de cuál de los dos era el que sabía demasiado.
Y luego estaba la vieja, haciendo preguntas incómodas. Sí, ella tenía que ser la siguiente. El té con pastas le sentaría mal y luego… nadie sospecharía nada.
Mientras colocaba las tazas, la dueña de la pensión la sacó de sus pensamientos:
-¿Qué? ¿Cómo va esa novela? ¿ya tienes al asesino?
O tal vez…, pensó, ¿y si la vieja sufría un accidente? Una puerta atascada, mala ventilación...

- Nena, ¿notas ese olor?

martes, febrero 04, 2014

Feliz Cumpleaños, Irene

Hoy cumples seis años. Cumplimos seis años. Con dos dientes menos y con una madurez que me sorprende por momentos te has convertido en una niña mayor, pero en absoluto has perdido tu dulzura.
Sigues siendo la niña cariñosa, siempre mi bebé, como tú misma dices. Pegada a mamá y siempre dispuesta con tu mochila de abrazos y risas.
Hace unos días lloramos juntas, nos abrazamos y nos emocionamos como dos adultas al ver ese montaje que hice con algunas de tus fotos. Seis años resumidos en unos breves minutos y dos canciones. A partir de ahora mismo, tus canciones.

Te quiero Irene. Feliz cumpleaños.







domingo, febrero 02, 2014

Mi postura sobre el aborto: una decisión muy íntima

Hace mucho tiempo que quería escribir esta entrada, pero no encontraba las palabras adecuadas. Posiblemente me haya dejado bastantes cosas en el tintero, pero creo que recoge lo más importante de mi punto de vista sobre el aborto. 



Soy mujer, soy madre. Y lo fui, ya lo he contado algunas veces convencida, preparada, deseosa. He vivido en primera persona la lucha que supone desear un embarazo, el fracaso mes a mes, la tristeza y la no resignación.
Y tal vez por eso, porque sé de qué forma se puede desear la maternidad, con un ímpetu animal, irracional, puedo intentar hacer el ejercicio de ponerme en el lado contrario. En el de un embarazo inoportuno, no deseado, no admitido, no interiorizado. Y no me cuesta imaginar que pueda llegar a ser un infierno.
Pero en cualquier caso, no me corresponde. No soy yo, ni nadie, más que la persona que está en la situación quien tiene que hacer su reflexión, su camino, tomar sus decisiones. Al fin y al cabo es su cuerpo y no otro el que alberga el embrión, y es su cuerpo el imprescindible, el necesario para que se desarrolle y llegue a término.
Un embarazo no son unas vacaciones. Un embarazo es una parte crucial de tu vida, mucho más que cuarenta semanas. Es una etapa que, para bien o para mal, siempre deja huella. Y es que no somos meras portadoras, cubículos, incubadoras. Madre y embrión son una sola cosa durante el tiempo que dura la gestación. Es el cuerpo de la mujer el que nutre, el que hace viable la vida. Sin ella, nada es posible. Y nunca debería ser en contra de ella.
Obligar a una mujer a gestar es apropiarse de su cuerpo. No hay más. Decidir sobre algo tan delicado como el uso que le va a dar a lo más íntimo y propio es cosificarla, dejarla en segundo plano, ignorarla, suponer que no tiene criterio, ni sabe lo que es mejor o peor para su vida.
Uno puede tener una opinión, pensar yo lo haría así o de otra manera. Y aun así es especular, porque nadie lo sabe hasta que no se ve en la situación. Pero aun teniéndolo muy claro, aun sabiendo a ojos cerrados que una jamás abortaría, ¿qué derecho tiene nadie de imponer su decisión, su criterio, o sus principios morales a nadie?
¿Tanto miedo tenemos a las decisiones ajenas? Bien, eduquemos. Eduquemos en el uso de medios anticonceptivos, y ya no solo por el embarazo, sino por el VPH, por ejemplo, y otras muchas enfermedades de transmisión sexual.
¿Seguimos estando incómodos? Demos medios. Ayudas económicas para madres solteras, para dependientes, trabajemos por la conciliación laboral de verdad… perfilemos una sociedad donde los hijos tengan un protagonismo y no sean una circunstancia, a veces incluso incómoda.
Y por último, con medios, con educación, con opciones... respetemos las decisiones ajenas. Su derecho a tener miedo, inseguridad, incluso el derecho a la segunda oportunidad.

Y confiemos en la capacidad del ser humano para tomar esas decisiones, adecuadas a sus circunstancias, que ellos y nadie más conocen.

No es cuestión de trivializar el asunto. Abortar es (debe ser) una decisión muy dura. Comenzando porque implica ir en contra de los sentimientos que tu propio cuerpo, con su torrente de hormonas en ebullición, te están provocando. Pero por eso mismo nadie, salvo quien lo está viviendo en primera persona, debería tener la última palabra. Se puede ayudar, aconsejar, informar... pero el derecho a tomar la última decisión, siempre debería ser para la protagonista.
Es cierto que hay algunas personas que consideran que el embrión, desde el momento de ser concebido es un ser humano. Pero no deja de ser una cuestión de fe, una opinión, una valoración subjetiva.
Porque lo único cierto es que sí, un embrión es un ser vivo. Como cada una de las células de nuestro cuerpo. Pero dista mucho de poder ser considerado un ser humano.
No intentaré convencer a nadie, porque no tengo ni el conocimiento ni los recursos para hacerlo. Pero sí me gustaría, al menos introducir algunas dudas, cuestiones que nos puedan hacer reflexionar sobre lo que, para algunos, es la verdad absoluta.
Dicen aquellos que defienden la vida desde el minuto cero, que el embrión es un ser con un ADN único que lo convierte en un individuo distinto de su madre, y por tanto a partir de ahí llegan a la conclusión de que se le debe considerar un ser humano.
¿Deberíamos considerar desde ese punto de vista que dos gemelos idénticos, son una sola persona? Obviamente no.
Bien, admitimos que una combinación de ADN puede dar lugar a más de un individuo pero entonces, imaginemos el caso de unos gemelos siameses en los cuales uno de los dos no llega a desarrollarse, y se realiza una intervención quirúrgica para separarlos sabiendo que tan solo uno mantendrá la vida ¿se está cometiendo un asesinato?

Si una persona desarrolla un tumor con una mutación de su ADN ¿estamos abortando una vida si se lo extirpamos?
Y por último, una persona clínicamente muerta (con muerte cerebral) pero que mantiene sus órganos en funcionamiento de manera artificial ¿es un ser vivo? ¿es un ser humano?

No pretendo hacer demagogia, ni plantear debates que se nos escapan al común de los mortales. Simplemente, quiero hacer ver que las cosas nunca son blancas o negras. Que todo es cuestionable y que los límites de la vida no se basan en la presencia de un corazón latiendo o en la combinación genética en particular. Hay algo más.
Y más allá de eso, tampoco debe olvidarsenos, que más que defender la vida por la vida, hay que comenzar a defender la dignidad, la vida en unas condiciones mínimas. Con unas necesidades básicas satisfechas. Y ahí sí que hay mucho camino para legislar.

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