jueves, junio 12, 2014

Volando hacia la magia

Hace ya unos días que regresamos de nuestras vacaciones en Disneyland Paris, y son tantas las emociones que ni siquiera sé por donde empezar a contar.
Vamos a ir poco a poco, dejando que fluya y sin forzar la máquina.


Y si tengo que empezar, casi mejor que hacerlo desde el principio.
No sabría decir en qué momento ni de qué manera comenzó a entrar la magia Disney en nuestras vidas. No es algo que uno planee, y de hecho, este es uno de esos viajes que de soltera pensaba que jamás haría, y que hoy, con unas circunstancias bien distintas, he encontrado realmente excepcional: para repetir.
Y es que la magia se va colando día a día en casa, como quien no quiere la cosa. Porque hay cosas que simplemente funcionan, y de repente te ves a ti misma viendo una y otra vez la película de Cenicienta, y deseando que tu hija la vuelva a pedir, porque en el fondo te encanta.
O descubriendo a Reinita, en La Dama y el Vagabundo, recordando la locura de Lewis Carrol en la divertida adaptación de Alicia en el País de las Maravillas, bailando una y otra vez el vals de la bella durmiente...





Y llegar a Disneyland es revivir cada una de esas historias, transportarte a tu infancia y disfrutar el doble viendo la felicidad en la cara de tu hija.
El lugar es absolutamente precioso, y parece increíble que puedan conseguirse esos jardines siempre perfectos, tan bien cuidados, con todas esas flores que pareciese que no se marchitan nunca. Todo el mundo te saluda con educación, todo el mundo es amable y está dispuesto a ayudarte. Es realmente lo más parecido a sumergirte en un cuento de hadas y olvidarte de que la rutina, sigue rodando ahí fuera.





Y todo este paseo acompañados por la música ambiental, que además se va adaptando al rincón en el que te encuentras en cada momento para meterte todavía más en situación, y llamar a todas esas sensaciones que tenemos asociadas a cada una de esas bandas sonoras.







De vez en cuando, para aderezarlo todo un poco más, los espectáculos, los bailes y las cabalgatas, los personajes que de vez en cuando te vas encontrando por sorpresa mientras paseas... todo, absolutamente todo, ideado para transportarte a la magia y asombrarte a cada paso.






Vestirse de princesa y SER una princesa, pintarse la cara, y hacerse una foto con la mismísima Cenicienta








Y meterse en el cuento hasta las últimas consecuencias...




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